The Housemaid: Estar de moda no es sinónimo de calidad

El año empieza con una adapatación de libro a la pantalla grande, The Housemaid, una novela del 2022 que se convirtió en un gran hit y por lo mismo fue rápidamente llevado a la pantalla grande. Aunque un libro exitoso no es sinónimo de una buena historia (véase las novelas de Colleen Hoover como referencia), la cinta también apuesta por una de las actrices más mediáticas de la actualidad, Sydney Sweeney, para ser la protagonsita junto con Amanda Seyfried, quien se ha mantenido con una fama palpable dentro del medio.

The Housemaid (“La empleada” para su traducción para Latinoamérica) sigue la historia de Millie Calloway, una chica joven con un pasada questionable, quien se conviernte en la empleada doméstica de una famila rica. Todo parece ser perfecto, pero Millie pronto descubrirá que esta familia esconde más de un oscuro secreto.

La premisa es muy simple, como puede leerse, y también bastante cliché, y no hace falta indagar mucho para reconocer los estereotipos de 3 personajes principales que nos presentan. The Housemaid es también entretenida desde un inicio a pesar de lo insoportables que son dichos personajes, además de parecer demasiado inocentes para no reconocer que hay algo extraño sucediendo a su alrededor. Todo es demasiado bueno para ser verdad, también resultando en una especie de “cringe” para el espectador, ya que, aunque el filme es tal cual un thriller, es intencionalmente una mala cinta romántica durante una parte de su historia.

Entonces es cuando todo toma un giro y el suspenso se vuelve más real, revelando la verdadera esencia de The Housemaid que lejos de hacer su trama más sólida termina por destruirla. Y esto es sencillamente porque es una mala historia, una que pudo ser escrita por cualquier adolescente que quiere ser un escritor, el resultado de un fanfic que se salió de las manos al volverse tremendamente popular. Así es como se siente The Housemaid, pues se vuelve exageración tras exageración, con la intención de ser perturbadora e irreverente, pero que en realidad se transforma en un concurso de risas para el público.

No había tenido la oportunidad de ver a Sydney Sweeney actuar en alguna otra película o serie, pero por lo que se muestra en esta película, no parece tener un rango actoral muy amplio. Su personalidad se limita a 2 o expresiones faciales, generalmente inclinadas hacia el disgusto, y que honestamente se parecen mucho a lo que me ha tocado ver de la actriz en una que otra entrevista. Por el otro lado tenemos a Amanda Seyfried, quien logra molestar con su papel de mujer irritable y que se exalta con facilidad, pero aun así no describiría su actuación como relevante, aunque haya tal vez cumplido con su cometido.

The Housemaid es un intento de thriller que busca ser disruptivo e impactante, al mostrarnos un giro de tuerca a media película que “extrañamente” parece bastante familiar (claramente basado en otra historia que se llevó al cine hace poco más de 10 años). Amanda Seyfried y Sydney Sweeney compiten por el peor personaje y la actuación más tibia, una dinámica que parecería balancear la cinta en un inicio, pero que se vuelve aburrida una vez que dicho giro es revelado. Una cinta que tal vez sorprenda a los más inocentes, pero que definitivamnete no recomendaría si lo que se busca es ver suspenso de calidad, recordándonos que una novela bestseller, o incluso la actriz de moda, no son sinónimo de calidad. 

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Acerca del autor

Kim Tobias   @kimm_tobias  

Enamorada del cine clásico y los guiones astutos. También odio los finales felices... ["La estimulación visual es la razón del cine. De otra manera podríamos simplemente apagar las luces y llamarlo radio" R.A.]


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