Venecia 2025: El Monstruo de Frankenstein regresa a la vida
Cuarta jornada de la Mostra en Venecia y nadie como el gordito más inflando de occidente, Guillermo del Toro, para explotar los ánimos de Venecia y crear nuevamente un poderío mediático en redes sociales. Obviamente los más tarados se irán por su idiota calificación de Rotten Tomatoes, y aunque el portal más absurdo de calificación fílmica le haya dado un bajo 78% y los críticos vendidos hayan dicho que es lo mejor que han visto en su vida, la realidad es que Del Toro sigue en el mismo nivel de su muy aceptable y pasada adaptación para Netflix, Pinocho, mostrando con Frankenstein otra tan apasionada como sobre explicativa visión que ve su principal pecado en la duración.
Comencemos por los obvio, pues el diseño de producción, vestuario y fotografía son impecables, así como el amor que Del Toro imprime a un monstruo, romantizando un poco de más el relato original para crear desarrollar un cuento sobre obsesión, romance e incluso una crítica atemporal al uso de la tecnología como rector de la humanidad. Sin embargo, esta criatura no está del todo bien armada, pues Guillermo insiste en redundar muchísimas escenas y auto reciclarse ya no dígamos en sus otras películas, sino en su propio metraje, con diálogos repetidos y que se contraponen al sentido estético y preciosista de su imaginería, narrando sobre lo narrado, hablando sobre lo que se está viendo y por ende en muchas ocasiones matando el buen ritmo de su cinta, haciéndola ABURRIDA
Les va a encantar a los mamadores de Guillermo, pero el principal valor es que sus detractores verán en ella valores muchos m´s grandes de los pensados y que los dejarán asombrados bajo su poder visual y su buena pasión narrativa
Una jornada de solo dos competidoras, por otro lado tocó el turno de uno de los consentidos de Venecia, el local y documentalista Gianfranco Rosi, previo ganador del León de Oro y que ahora presenta Below the Clouds, un manifesto sobre la actividad volcánica de la región entre el Vesubio y el Golfo de Nápoles, que sigue en activo y aún amenazante sobre las ruinas y cenizas de Pompeya. El director deja el lado humano de lado para dirigir su atención hacía el poder de la naturaleza, lo que le ha traído tan buenas como malas críticas, pues al prescindir de los personajes y solo deambular de manera unidimensional con cada uno de ellos, el relato se siente menos empático y con una nula conexión; sin embargo, al centrarse en el fenómeno, hace que su título obtenga más poder y cumpla su promesa, pues Rosi prácticamente nos tiene bajo las nubes en lo que es un documento con un real suspenso y terror ante la incertidumbre y poder la tierra y sus volcanes. Ojo que a Venecia le encanta no solo premiar a Rosi, sino a los documentales
1 Comment
Si si si, sabemos que te caga Guillermo Del Toro, no necesitas ser tan chilloncito. Maricon.