Wuthering Heights: La reinterpretación centennial de un clásico

Aunque Wuthering Heights es una de las novelas clásicas (escrita por Emily Brontë) más populares y aclamadas de la literatura inglesa, no cuenta con una fama tan universal de este lado del charco, como la tiene, por ejemplo, Pride and Prejudice de Jane Austen. Incluso adaptada múltiples veces a la pantalla grande, parece que no hay una versión que le haga justicia a su obra impresa, así que este significa un nuevo intento en lograr dicho cometido mientras intenta llegar a nuevas audiencias.

Wuthering Heights (“Cumbres Borrascosas” en Latinoamérica) cuenta, a grandes rasgos, la historia de amor de Heathcliff y Catherine Earnshaw, la cual empieza a temprana edad pero irá evolucionando de una manera intensa y obsesiva. 

Definitivamente una película para público que no está familiarizado con su historia, y esto es porque, aunque basada en ella, Wuthering Heights se aleja demasiado de la esencia original de su novela homónima. De tener personajes profundos y con matices, pasó a tener unos mucho más convencionales y sencillos que dan pocas explicaciones y que actúan incongruentemente.

Vista como un producto independiente de su versión escrita, parece una historia muy plana, en la que todo ocurre de manera lineal y en la que todo se centra en las escasas cualidades de los protagonistas que se muestran en pantalla, relegando a sus personajes de apoyo como meros adornos que poco aportan al desarrollo de este drama romántico. Margot Robbie y Jacob Elordi son, en definitiva, el cast incorrecto para interpretar a Catherine y Heathcliff, pues no proyectan lo que intentan transmitir ni parecen tener una conexión real de pareja. A eso hay que sumarle la pobre elección de diálogos que fuera de ser románticos resultan forzados y nada conmovedores.

Además, cuenta con el sello de su directora Emerald Fennell, que ya ha demostrado un estilo particular a lo largo de su corta filmografía. Si bien, la reivindicación es uno de sus temas más recurrentes, es también ese tono irreverente y un tanto morboso el que más la caracteriza. Incluso el lado técnico se siente bastante familiar, y es probablemente lo más rescatable de este filme, pues aunque se siente fuera de lugar en ocasiones, es esta ostentosidad la que le da un toque vibrante a su lado visual.

Y es por esto mismo que la directora convirtió a Wuthering Heights en una cinta más pasional de lo que en realidad es, reinventando completamente una de las principales particularidades de su novela y orientándola a una especie de fan fiction escrito por una adolescente con las hormonas un tanto revoltosas. No soy del tipo de persona que diría “los clásicos no se tocan” pero es alarmante ver cómo se destroza algo que ya era un producto interesante y completo en sí, reemplazándolo por una versión insípida y rebelde del mismo.

La única manera en que esta adaptación tiene algo de sentido es si se ve como una lectura centennial de la obra original, es decir, desde la perspectiva de alguien de dicha generación, leyéndolo e interpretándolo de una manera un tanto errónea; en donde se entiende que todo ocurre en el pasado pero no se tiene contexto de cosas como el vestuario, la música e incluso los personajes principales, pues su química es en realidad inexistente y parecen solo sacados de un catálogo de caras bonitas.

Wuthering Heights está claramente dirigida a un público que quiera algo simple en historia y que se deje conmocionar de manera fácil, al mismo tiempo que disfruta de ver a un par de los actores más populares de la actualidad jugando al romance. La tormentosa historia de amor está ahí pero no está planteada para impresionar ni es tan brillante como la pinta su clásico.

 

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Acerca del autor

Kim Tobias   @kimm_tobias  

Enamorada del cine clásico y los guiones astutos. También odio los finales felices... ["La estimulación visual es la razón del cine. De otra manera podríamos simplemente apagar las luces y llamarlo radio" R.A.]


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