10 Curiosidades sobre El Color de la Granada de Sergei Parajanov
Nacido un día como hoy, pero de 1924, Sergei Parajanov se haría de un hueco entre los cineastas soviéticos por su trabajo más conocido, “El Color de la Granada”. Considerada la película más emblemática e importante del cine armenio, es una de las obras más únicas en la historia del séptimo arte. Un proyecto experimental cuya estética se asemeja a una pintura abstracta o a un bordado donde hay que sumergirse en las escenas para apreciar la atmósfera y la estética de una cultura como la armenia. Esto fomenta la idea de estar ante un sueño que no es comprensible del todo ni se recuerdas al despertar, pero cuyas imágenes mantienen pensando en él por el resto del día. Esta estimulación visual viene enriquecida por una vívida paleta de colores que captan la atención.

No obstante, debido a su propuesta abstracta, mucho del simbolismo alrededor de las metáforas visuales hace creer que debe saberse del contexto histórico para poder darle un poco de cohesión. Hay que aclarar que en El Color de la Granada no hay una narrativa tradicional, es más un compendio de imágenes religiosas, animales y ritos sagrados que hace más difícil clasificar o descifrar qué es lo que Parajanov quiere decir. Si bien esto alejará a muchas personas y causará que la vean como un ejercicio pretencioso que prioriza la estética, no se niega que el impacto y la influencia que ha dejado por décadas. Por eso, le damos un pequeño espacio exquisita joya surrealista con 10 datos curiosos sobre su producción.

Configuración principal
El Color de la Granada está basada en la poesía del trovador armenio Sayat-Nová e inspirada en las miniaturas persas para lograr la imagen de la película, consiste en una serie de elaboradas imágenes unidas en 75 minutos de metraje. Sin embargo, no es necesario saber nada sobre él para disfrutarla, será confusa para muchos por la ausencia de una narrativa más fija, pero uno también puede dejarse llevar por el poderío visual.
Parajanov y Tarkovski
Parajanov asegura que la principal influencia para dedicarse al cine fue Andrei Tarkovski, y más específico, la película “La infancia de Iván”. De hecho, el apartado visual que caracteriza al director ruso está homenajeado en El Color de la Granada, fomentando el rompimiento con las convenciones del género y el realismo comunes en el cine soviético de la época. Como añadido, ambos cineastas acabarían convirtiéndose en buenos amigos.

Composición cinematográfica
La cámara no se mueve en absoluto, permitiendo que la composición de cada cuadro sea precisa al punto de creer estar viendo una pintura en movimiento, complementado por detalles como el vestuario, el diseño de producción y el maquillaje. También aprovechando el título de la obra, las granadas son de color rojo, a veces rosa, colores que predominan en las imágenes y que evocan esa sensación de fantasía irreal, de haber visitado otro mundo.
La ausencia de una historia convencional
Una de las mayores innovaciones (y críticas) hacia la película es la ausencia de una narrativa biográfica tradicional, centrándose en los detalles visuales y sonoros. El director declaró que deseaba mostrar el mundo y la cultura armenia en todo su esplendor, así como revelar la vida del poeta visual y poéticamente en lugar de literalmente. Por eso la inclusión de poesía, arquitectura nacional, arte popular, naturaleza, vida cotidiana y música desempeña un papel fundamental en las decisiones pictóricas. A pesar de eso, no olvida cubrir eventos importantes en la vida de Sayat-Nová, como el Monasterio de Haghpat, donde el poeta vivió como monje en sus últimos años.

Diseño de vestuario
Aunque muchos de los objetos religiosos que aparecen son artefactos raros, Parajanov añadió sus propios toques personales. Se involucró en el diseño de producción para conseguir la apariencia, pero el vestuario es en donde sobresaldría más, pues diseñó varios de los trajes, incluyendo el vestido verde que luce el Ángel al final de la película.
Sofiko Chiaureli
La actriz Sofiko Chiaureli fue la musa de Parajanov por muchos años, desempeñó un papel importante en el teatro georgiano del siglo XX y hasta fue miembro del jurado del 9.º Festival Internacional de Cine de Moscú. En la película interpreta a 6 personajes diferentes, incluyendo al poeta y a su amada (la princesa). La elección de tener a la misma actriz en varios papeles diferentes tomó inspiración de las miniaturas persas, que suelen representar parejas con rostros y rasgos similares.

Título
La película se iba a llamar originalmente Sayat-Nová, pero Gevorg Hairian, presidente del estudio Goskino en Armenia, decidió que se habían tomado demasiadas libertades con la biografía del poeta. El título se cambió primero a Ashkharums y finalmente a Nran guyne (“El Color de la Granada”).
Censura
Debido a la forma poco convencional de mostrar la vida de Sayat-Nová, la película quedó encerrada dentro de las fronteras soviéticas y se prohibió su exhibición en el extranjero. No fue hasta mediados de la década de los 70, a raíz de las protestas causadas por el encarcelamiento de Parajanov (acusado de homosexualidad y difusión de pornografía, cargos que muchos insisten en que tenían motivaciones políticas debido a su asociación con disidentes ucranianos y sus críticas públicas a diversas autoridades soviéticas), que la película fue lanzada en Occidente… en versión pirata.

Scorsese al rescate
Por el punto anterior, la censura y poca difusión causaron que la película sólo pudiera conseguirse o verse en versiones de baja calidad. En 2014, la Film Foundation de Martin Scorsese, en colaboración con otras instituciones internacionales, completó una restauración completa en 4K que devolvió a la obra su esplendor cromático original. Esta versión restaurada puede conseguirse en The Criterion Collection.
Legado
Directores como Federico Fellini, Jean-Luc Godard y Michelangelo Antonioni destacaron el uso de la experimentación visual para entender la puesta en escena. Entre los directores influenciados por su estilo están Tarsem Singh, Alexei German, Lois Patiño y el polémico Ari Aster. Uno de los ejemplos más evidentes el video musical de Lady Gaga “911”, que causó controversia en algunos sectores que tacharon a la cantante de “apropiación cultural”.