5 Buenas Películas del 2018 que seguramente no has visto

Si mi memoria y registros no me fallan, comercialmente hablando estamos ante uno de los años más pobres en materia fílmica dentro de esta década, con un déficit de distribución salido de los Festivales de Sundance, Berlín, Cannes y Venecia (no se han estrenado en cartelera latina más del 80% de las cintas competidoras en dichas festividades), un emergente Netflix ganando los derechos de proyección de algunos de los estrenos más atractivos, y una “potencia” comercial gringa dormida que ha entregado mucho más penas que glorias en lo que ya significa una temporada fílmica a punto de terminar con sus muy disminuidas premiaciones como el Globo y el asqueado e injustificable Oscar (octubre 2018 – febrero 2019).

Pues bien, el verano ha terminado la semana pasada y el otoño se cierne sobre nosotros, una etapa donde por general los menos asiduos al cine gringo, los críticos o aquellos que disfrutan tanto de una buena cinta de acción como un excelente cine de autor, ven muchas veces su paciencia ser recompensada, pues es esta estación en donde los de Europa y/o independientes americanos comienzan a emerger ya no digamos en la cartelera, sino en una plataforma online creciente y variante que al pasar de los años se ha convertido sin temor a decirlo, en el primer lugar de distribución fílmica más allá del abarrote de superhéroes, héroes de acción de segunda y bazofias taquilleras de toda índole.

Dentro de esta “cartelera” opcional en la web, se haya una serie de films de este año que han resaltado y posicionado como lo mejor del 2018; dramas y thrillers que han destacado por su credibilidad y propuesta, distinguiéndose este particular año por su riesgo narrativo y técnico, en este último plano, innovando y llevando al apartado visual a ser una parte sustancial del relato.

Teniendo en cuenta que todos vieron Isle of Dogs (producto estrenado en el Festival de Berlín y que llegó rápidamente a cartelera por la posición de Wes Anderson), y que otros productos de gran valía pero que datan de producción del 2017 (a pesar de haberse estrenado en 2018) como You Werere Never Really Here, The Nile Hilton Incident, Lean on Pete y The Rider no participan en este conteo, valdrá la pena que agenden lo más rápido posible las películas reseñadas a continuación, disponibles ya en su página de internet de alta definición favorita.

 

  1. Mandy (Panos Cosmatos, Estados Unidos)

Excesiva y francamente absorbente función de media noche, medio cutre, medio homenaje al cine de acción ochentero, la psicodélica propuesta del joven Cosmatos presentada en Sundance es una violenta odisea surreal y de venganza donde todos los elementos del serie b se encuentran incluidos y manejados con cierto sarcasmo y mucha pasión. Drogas que ofrecen fuerza sobrehumana, sectas espirituales, demonios, peleas con motosierras, ballestas y mucha oscuridad, incluso la figura de Nicolas Cage queda relegada a un segundo plano cuando se este se convierta en una especie de justiciero demencial incapaz de producir humanidad frente al sangriento arrebato de su amada que titula al film. El pintoresco villano de Linus Roache nos hace pensar que el eterno actor secundario hubiera sido el ideal sustituto de Heath Ledger para interpretar al Joker, en un despliegue de crueldad y fanatismo que al menos Jared Leto hubiera deseado antes ver.

 

  1. Leave no Trace (Debra Granik, Estados Unidos)

Salida también de Sundance y tras 8 años de ausencia, la directora Debra Granik (que lanzó al estrellato a Jennifer Lawrence con Winter’s Bone) emerge de nuevo del bosque para tocar de nuevo tierra con su argumento y atmosfera preferidas, un relato paternalista que tiene como hogar las boscosas y recónditas zonas del norte de los Estados Unidos. Es evidente la maduración adquirida en este tiempo, pues no es necesario escarbar dentro del pasado de padre para darse cuenta de su trauma post bélico  a través de sutiles símbolos, elementos y evolución de su psique (un extraordinario Ben Foster), que arrastra a su ferviente hija dentro de una vorágine ideológica de auto destrucción. El final, sencillamente hermoso, no necesita de sobrexplotaciones o diálogos innecesarios para asentar una fuerte y dura emoción, sentimiento de aceptación entre dos almas que buscan diferentes destinos y comparten un mismo amor.

 

  1. Burning (Chang-dong Lee, Corea del Sur)

Ganadora del premio de la prensa en Cannes, es fácil caer ante los falsos encantos de este misterioso pseudo thriller, que en su afán por ser “inclasificable” (lo cual consigue), logra una combinación tan onírica de géneros que solo serán saciados con un impactante final, recompensando así al confundido espectador sumido en una espiral de suspenso de un relato que no parece contar nada. Sin prisas y con el objetivo de desesperar, Lee consigue un hipnótico primer acto que raya lo dramático – romántico, para tras la unión de sus 3 principales elementos, desplegar para su segunda mitad un suspenso encomiable que hasta dicta ciertos cánones establecidos por Hitchcock con el uso del macguffin, las desapariciones fortuitas y sobre todo ese poder fílmico de algunos de hacer una historia de la absoluta “nada”. El film comienza de menos a más, alcanzando eficazmente su clímax en su último y preciso instante, sin explicaciones.

 

  1. Utoya 22. Juli (Erik Poppe, Noruega)

Presentada en el Festival de Berlín, el principal mérito de este brutal testimonio sobre el sanguinario ataque terrorista que sufrió Noruega en el 2011 no es su fastuosa calidad técnica en la que el cineasta Poppe usa un solo plano secuencia de 90 minutos para relatar los hechos de la Isla de Utoya, sino que través de su vehículo (una de las victimas del atento y matanza), el noruego es capaz de trasladar al espectador al momento, en una explosión de sensaciones tan genuinas como terroríficas que exhiben de manera hiperrealista lo vivido por los jóvenes cazados aquel 22 de julio. Un film que no es fácil de ver y que incluso para los allegados y familiares de las víctimas debe ser algo tan incómodo como vetado, Poppe atina dos veces en la impresión de su suspenso al solo presentar a su cazador como una sombra de pura maldad, sin ninguna justificación que avale su demencial e imperdonable hecho.

 

  1. American Animals (Bart Layton, Estados Unidos)

Un caso raro de goce fílmico cuando se cae en cuenta que estamos ante un experimento que no aporta nada al subgénero de robos, pero que en práctica significa un rico despliegue de ritmo y diversión narrativa dado su cinismo y humor negro sobre lo que en realidad fue una increíblemente estúpida historia real. Salida nuevamente de Sundance (no cabe duda que el Festival indie sigue siendo aún una exquisita cuna fílmica), lo que hace al film de Layton una cuestión sumamente innovadora es que la “ficción” y estructuración de sus personajes viene avalada por la inclusión de retazos documentales bajo un formato de entrevistas a los verdaderos participes del que quizá sea el robo más idiota en la historia de Estados Unidos, donde 4 parias universitarios se ven inmiscuidos en una red de mentiras, obsesiones y falta de aceptación social y familiar que los lleva a formar un grupo de lo más infame como diferente. El goce viene exactamente donde la realidad se vuelve humorística, en el choque de las personalidades y en un plan que no tiene otro destino que acabar como un fracaso.

Ojo con los jóvenes actores Evan Peters y Barry Keoghan, promesas que de mantener el equilibrio entre los blockbusters y el cine de autor, podrían despegar más pronto de lo que uno cree.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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