Alita: Battle Angel, para verse con ojos grandes

¿Sabes cuál es el resultado de mezclar la dirección de Robert Rodriguez, la música de Junkie XL, un personaje de Yukito Kishiro y el guion y la producción de James Cameron? Pues sale un culebrón estridente de efectos especiales impresionantes, recargado de acción, con algunas notas chispeantes en la trama y un bello toque latino.

Alita (Rosa Salazar) despierta sin recordar quién es. El doctor  Ido (Christoph Waltz) reconstruye su cerebro y su corazón en un cyborg con capacidades que sorprenderán a todo el mundo y dejando en claro que sus orígenes son peligrosos. Su nuevo amigo Hugo (Keean Johnson) la ayudará a desenterrar sus recuerdos y a despertar nuevos sentimientos. Remake del anime de 1993 “Alita, Ángel del Combate“.

Una de las películas más esperadas para los amantes del manga japonés, su manufactura estadounidense necesitaba obligadamente la mano del Señor Terminator, o Titanic o Avatar, como guste usted relacionarlo, tal vez nadie lo pensó como guionista, que debemos admitir que no es la mejor de sus facetas, pero el que paga manda y se da un gusto al que le traía ganas desde hace mucho tiempo, no obstante, su obsesión con Avatar no le había permitido avanzar. Ver a Rodriguez (Sin City) en la dirección puede no sorprender si se toma en cuenta que le dieron a la historia un toque infantil y un poco oscuro (menos oscuro que la versión original), pensando en hacerla más accesible a los jóvenes que maquilarían a su favor en la taquilla.

Hablando de la dirección en general, se puede decir que no hay mucho que reprochar, creo que lo que más puede perjudicar a la cinta es precisamente el guion, en el que también participa Laeta Kalogridis. La cinta se extiende demasiado, el ritmo es intermitente y a veces se relaja más de la cuenta, supongo que con la intención de dotar a la historia de emotividad.

La actuación de Rosa Salazar se desarrolla en su totalidad en motion capture, con unos ojotes pasaditos de tamaño, pero muy expresivos. Sus características físicas la hacen ideal para el papel, además que facilitan el quitarle un montón de años. No sé en qué se basaron para seleccionar a Keean Johnson como su coprotagonista, me parece el eslabón débil del elenco.  Waltz sigue sin sorprender, Jennifer Connelly tiene un papel poco común en ella, que no le pide mucho además de su belleza (Amé su vestuario). El afroamericano del momento, Mahershala Ali, tiene una participación breve pero significativa, al menos a mí me encanta de villano. Michelle Rodriguez y Eiza González desempeñan pequeños roles, digamos de cortesía con el director.

En donde Alita: Battle Angel no tiene queja alguna es en los efectos especiales, Iron City es espectacular, con una belleza caótica en sus calles. Las coreografías de combate y acción son las mejores que se le conocen al director, la verdad me quedé con ganas de más “Motorball”. El diseño de cada personaje es muy bueno, aunque por momentos algunos se sientan sobrecargados.

Alita: Battle Angel no será la mejor en su categoría, hablando de llevar a la pantalla historias del anime nipón, su duración puede hacer decaer el ánimo ya de por sí adormecido con un ingenuo romance adolescente. El cierre de la cinta nos puede dejar con una sensación inconclusa pero prometedora, si es que la taquilla responde para que el Sr. Cameron se anime con una segunda parte. Esta película está hecha para verse con todas las bondades de la Sala Imax y el formato 3D, es casi el único valor de la película, así que si se va animar a verla, por favor no la deje para un fin de semana en casa.

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