Amarte: Un proyecto universitario hecho película

En la telenovela película romántica de la temporada, esta vez le toca el turno a Amarte, cinta dirigida por Roberto Girault, quien es conocido por El estudiante (2009).
La trama sigue a Isabel, quien es la actriz del momento con una caótica vida de por medio, y a Celestino, un excéntrico autor de cómics que cruzan sus caminos, resultando en una combinación de personalidades bastante peculiar.
Amarte empieza como la típica película mexicana con protagonistas entre fresas y chavorrucos, y con una trama muy popular como lo es el pobre y el rico, o en este caso, el famoso y el que vive de incógnito. El clásico cliché de la actriz popular que aparentemente lo tiene todo pero se siente vacía por dentro.
Y eso es en esencia, Amarte, un sin fin de clichés del género que se repiten de una forma u otra, aunado al estilo de comedia mexicano que ya es insignia por lo poco creativo y divertido que llega a ser, hundiéndose más por cada nuevo chiste que se intenta. Un humor simplista que pocas risas ocasiona en la audiencia y que se aferra más a la incomodidad que a otra cosa.

Además, Amarte se esfuerza en agradar al público mostrándonos una proliferación de elementos de la cultura popular para poder entrar a nuestro corazoncito. Empezando con el tema de los superhéroes, quienes son parte de la narrativa pues Celestino es un autor de cómics, y pasando por el fútbol, que aunque se exploró menos, busca también tener su lugar y hasta un tipo de cierre que honestamente sobraba.
Otro de los grandes problemas de Amarte es lo difícil que resulta empatizar con sus personajes, en especial su protagonista Isabel Concordia (cuyo nombre no se me hizo nada pegajoso, por cierto), quien busca escapar de su vida de famosa y se aferra a quedarse en casa de un desconocido con tal de no salir a la vida pública. Poco se explora de la realidad de este personaje, y parece que actúa sin lógica durante toda la película, haciendo a su personaje poco encantador. Aunque en general, es difícil conectar con cualquier situación de esta película, cada situación se siente tan poco real, y más cuando consideramos que toda la historia se desarrolla prácticamente en 1 solo día.

Hablar de cine comercial mexicano a veces se vuelve redundante, pues en su gran mayoría parece ser escrito con flojera, copiándose de otras ideas o simplemente sin tener gracia. Aún así, se le intenta agregar algún diferenciador que pueda hacer a la película más “original” y que no sea encasillada como el resto de las comedias mediocres contemporáneas. Amarte elige el tema de la salud mental para dicho diferenciador. Parece que busca ser transgresora, pero el problema es que lo hace de una manera superficial, aminorando un tanto sus características, y usando el poder del amor como su cura definitiva.
Amarte es una comedia romántica que incomoda y no por la razones correctas, pues resulta poco graciosa y sobre todo poco creíble, algo así como una fantasía de un estudiante universitario creyendo que a esto se le llama cine.
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