Celebrando el cumpleaños de Stanley Kubrick con sus 5 mejores películas

Quizás la razón por la que el consenso general anglosajón y occidental de cinéfilos considere a Stanley Kubrick como el mejor director que haya existido en nuestros tiempos sea por el mismo motivo que la agrupación británica The Beatles mantenga un estatus similar en el círculo musical. Curiosa analogía, que nace de una filosofía creativa admitida por el propio director, en la cual se busca difuminar las líneas que dividen la accesibilidad de la profundidad en la obra para que todos los públicos sin importar su formación educativa y/o cultural puedan ser cautivados por igual, y así como tanto un granjero como un académico universitario pueden disfrutar una melodía del cuarteto británico, también pueden entretenerse al ver Dr. Strangelove, o Full Metal Jacket.

Ésta en particular es una técnica que muy pocos artistas han logrado ejecutar de manera equilibrada en más de una ocasión, pero gracias al característico perfeccionismo de este director, tenemos una consistencia maestra desde su maduración artística hasta su prematura muerte.

No. 15. Kubrick y Suse

El problema de hablar y dedicar un TOP 5 a una figura tan grande es que todas las característas que se puedan destacar de su estilo artístico ya han sido mencionadas, casi todos los datos curiosos de su producción ya han sido reiterados en numerosas ocasiones, y las teorías conspirativas sobre sus supuestos vínculos con los Illuminati y la falsa filmación del Apolo 11 se han repetido hasta el punto del cansancio. Decepcionante, sí, pero es usualmente la paga negativa que adquiere la imagen de todos los prodigios tras convertirse en leyendas.

Debido a la conflictiva ya mencionada, la complicada labor de escoger 5 películas en las cuales resumir la evolución artística de este señor estuvo basada en un muy simple principio:

¿Cuáles se acercan más a la perfección?

La dolorosa labor de analizar con imparcialidad cada uno de los componentes en sus películas dio como resultado una selección con la que probablemente la mayoría esté de acuerdo, ya que explora casi cada faceta en la vida y obra de este señor, empecémos:

  1. A Clockwork Orange, 1971

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Curiosamente, la encargada de iniciar esta lista es una película que ha iniciado a varias generaciones de espectadores a interesarse por el séptimo arte (incluyéndome). Ver esta película por primera vez fue una experiencia que he repetido muy pocas veces, abre un mundo a los bordes que puede alcanzar la estética en el cine, en los cuales Kubrick denota su talento para la apropiación de las historias por medio de una reinterpretación que rechaza entre líneas las principales intenciones comunicativas de Anthony Burgess sin alejarse de la idea central por medio de la superficie de su lenguaje: La idea de la deshumanización en los intereses del poder, y su aterrador poder de influencia sobre la sociedad.

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Mientras en la novela el tratamiento Ludovico y el amor a la violencia son características de la odisea personal de Alexander DeLarge cuya conclusión es motivacional y positiva. En la película el protagonista (ejecutado sublimemente por Malcom McDowell) solo es un instrumento al cual nunca se le rinde justicia por sus acciones, Kubrick veía en el libro original la posibilidad de plantear como en una sociedad futura moldeada en base a ideas que disfrazarían el marxismo cultural de progresismo, la posibilidad de que el fin justifique los medios y se aniquile la significación de la belleza y al arte en pos del orden social, y por medio de programas imprácticos implementados como un simple instrumento político por parte del “establecimiento” qué tanto prevalecía en toda su obra.

Todo esto está cubierto por un marco futurista en el cual las composiciones clásicas y los sintetizadores van de la mano. Con un balance que toma coherencia en su disonancia, que convierte la sobreactuación en una decisión creativa positiva, y que refuerza el valor de la teatralidad escénica por medio del cine.

En el último acto, al ritmo del final de la novena sinfonía de Beethoven, Alexander DeLarge “está curado”, ciertamente ahora el mal está del lado del poder, y las víctimas de sus atroces actos han sido criminalizadas. La última toma convierte la sociedad en un reflejo alterado de sí misma en comparación al inicio de la película…

  1. Eyes Wide Shut, 1999

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Una de las pocas películas “anti-románticas” que se puedan encontrar en el cine, Eyes Wide Shut es una odisea onírica y psicológica por las facetas sexuales de la élite social, y un estudio sobre las propias relaciones amorosas.

La última película de Stanley Kubrick antes de su prematura muerte durante post-producción, resulta poco satisfactorio y al mismo tiempo tan fascinante como una obra de estas características sea el cierre a una de las mejores filmografías de la historia. Curioso porque la cinta está plagada de referencias indirectas a otras obras del director, una característica que estuvo presente desde A Clockwork Orange, pero que se amplificó progresivamente encontrando aquí también un trabajo sublime en el campo de las referencias visuales.

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Reuniones de la alta sociedad con orgías y rituales extraños, mujeres con intenciones misteriosas, muertes sin explicación, brutales revelaciones bajo la influencia de la marihuana. Esto y más se encuentra en un relato que encuentra la complejidad en su elegancia. Un trabajo imperecedero a los múltiples visionados.

  1. Paths Of Glory, 1957

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Pasamos de su última película a su primer gran obra, Paths Of Glory aparece como una reafirmación de los métodos del autor. El plano secuencia y simetría de cuadro aquí alcanzan su maduración estilística por parte de Kubrick, el cual también encuentra aquí la conclusión más emocional que se le pueda dar a cualquiera de sus historias.

Kirk Douglas, uno de los actores más relevantes de su tiempo en Hollywood, estelarizando una cinta de corte antibélico en plena época de sensacionalismo hacia la figura de las fuerzas armadas, esto solo es una consumación de los métodos del director. Desafiar a la audiencia estando dos pasos por delante del acondicionamiento social, disfrazando una de las declaraciones más humanistas que se hayan visto en el cine americano de un drama convencional.

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Por medio de las trincheras se explora el verdadero rostro de la guerra, uno que no comprende al individuo pero sí a un conjunto de ambiguamente intangibles ideas que propician una masacre, la conclusión solo deja espacio para la contemplación de hacia qué va dirigido el daño de que se devalúe a la propia vida…

  1. Barry Lyndon, 1975

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Mucho se ha dicho ya de cómo esta ha sido uno de los mejores trabajos narrativos jamás vistos en el séptimo arte. A la altura de cualquier Kurosawa o Bergman, Kubrick aquí eleva su lenguaje sin alejarse de sus fórmulas, pero enfocándolas en una apreciación de la escenografía constante, si esto ya le era antes un estándar directivo, uno puede especular rápidamente como esta es una de las mayores maravillas visuales que se puedan encontrar en el cine.

La fotografía es verdad. Y el cine es una verdad 24 veces por segundo

Me remito a esa cita para comprender completamente la experiencia de Barry Lyndon, es una verdad indirecta, una historia increíblemente ambigua en su punto narrativo central, que es así por fluir con una naturalidad que se convierte en el propio valor subjetivo principal de la obra.

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Ésta es una película en la cual nuestro protagonista nunca sufre una suspensión de credibilidad que le otorgue ventaja ante las fuerzas antagónicas de su historia, que no opta por un personaje cuyo comportamiento esté dictado por ideales o emociones concretas (la evolución de Redmond Barry es totalmente creíble y errada).

Todo sentimiento en Barry Lyndon es efímero, pero más vale un momento breve de honestidad que una historia de más de 90 minutos basada en una mentira. Por eso y más este es el mejor reflejo de su época en el cine, y un ejercico como pocos se han visto, una obra pura en su escenario pero impura en sus partícipes, un retrato que se olvida de los contrastes por medio de un lente que no será igualado nunca.

1. 2001: A Space Odissey, 1968

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Ha sido descalificada como un filme artificial y cansadamente predictivo, una película aburrida y tediosa para aquél espectador que no tiene una respuesta óptima a superiores estímulos audiovisuales, pero al mismo tiempo, y en una mayor escala, considerada como “la” película representativa de la ciencia ficción, y la más suprema del cine en general.

Si al final el valor del cine es subjetivo, aquí Stanley Kubrick con ayuda de Arthur C. Clarke, deconstruyen el cine subjetivamente por medio de 4 actos de trascendencia audiovisual.

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  • Durante el primer acto, estamos ante una observación de la naturaleza humana, de la pertinente importancia que tiene la violencia para determinar el avance tecnológico de una especie sobre el resto, y plantea la hipótesis de la influencia de seres de otro planeta durante el proceso.

  • El segundo acto es una demostración de la armonía entre las imágenes y la música (con intervalos de diálogo mínimos que preluden un posterior despliegue de efectos grandilocuente). El trayecto de la especulación a la evidencia es una que no desentona incluso cuando se desvía para apreciar El Danubio Azul dentro de la inmensidad del espacio.

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  • La interpretación más “terrenal” según su propio director de los últimos dos actos, entiende la observación de cómo el hombre ve desprenderse de sí mismo su creación, la máquina. Cuestión filosófica que desde una racionalización radical entendería al ser humano técnicamente como un dios que no es omnipotente, omnipresente, ni omnisciente, pero que ha creado a un ser que sí lo es. Encontrando en la posibilidad de inteligencia artificial su conclusión lógica, y periodo transitivo hacia su siguiente etapa como especies.

Kubrick y Clarke deciden no aclarar varios aspectos de 2001, quizás porque comprenden que tomando una postura sólida, la ideología detrás de la obra toma vigencia en base a la idiosincrasia de la sociedad de su época, perdiendo el valor atemporal que trabajos así de ambiciosos necesitan para existir, o quizás porque simplemente sea una pregunta demasiado grande para los seres humanos, al menos estos dos autores respectivamente nos dieron una aproximación para comprender el universo por medio del cine.

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Acerca del autor

Ed Sunderland   @SkedxIsAwful   ahivienelanoche.blogspot.mx/

Cinéfilo desde que tengo una mente funcional, archienemigo de esa odiosa línea que divide a la objetividad de la subjetividad y apasionado fan de la música y los vídeojuegos desde que conozco sobre su existencia. Me gustaría decir que escribo más de lo que leo...


6 comentarios

  • En Barry Lindon se observa esa tendencia caprichosa de Kubrick de jugar con las luces, al cambiar los reflectores por velas y dar unas autenticas pinturas que su fotografo sabe plasmar perfectamente, algo que otros directores estan tratando de seguir, algunos de la mano de Lubeski, quien ha sabido trabajar bien con las luces naturales y que busca consolidar esa posicion con The reventant.. ojo que no quiero comparar a Kubrick con nuestro campeon mexicano Inarritu, solo hago notar esa influencia..

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    • Fíjese que no fue hasta que ví Gravity cuando empecé a notar la influencia de Kubrick en otros cineastas.
      Cuarón y Lubezki tomaron una enorme influencia para la atmósfera asfixiante de su película basados en lo que hizo Kubrick con 2001. Ahora con The Revenant, Iñarritu y El Chivo dejan entrever destellos de ese aspecto de iluminación que usted menciona, aunque siento que antes ya muchos otros habían tomado nota de Barry Lyndon, con Gravity Lubezki fue el primero en tomar la iniciativa.

      Saludos estimado.

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  • Partiendo del hecho que yo veo el cine como un método de entretenimiento el cine de Kubrick nunca me a parecido la gran cosa.

    Barry Lindon, El Resplandor y 2001 Odisea… con las tres tuve que hacer un gran esfuerzo para no caer en los brazos de morfeo, especialmente en la ultima. Lolita, Eyes wide shut, Full Metal Jacket y Naranja Mecánica me parecen a ratos buenas a ratos totalmente indiferentes.

    Eso si técnicamente y actoralmente me parecen muy por encima de la media.

    Ahora si ya me pueden lapidar.

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  • A mi parecer a partir de cierto momento de su carrera Kubrick se convirtió en cierta forma un Shakespeare cinematográfico (En el sentido narrativo donde trata diferentes temas clave en la naturaleza del ser humano véase Eyes Wide Shut y La Naranja Mecánica con la peculiaridad de que se trata de como se han tergiversado en un punto de vista social filosófico véase 2001 y de nuevo la Naranja Mecánica) después de el lo intentaron otros pero ninguno con la misma calidad , Mis favoritas son Eyes Wide Shut 2001 space odyssey .

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