Obra de Teatro para el Cine: Esquizofrenia ¿Estás seguro que no la padeces?

El Teatro es el arte escénico más antiguo y de él deriva el cine que tanto amamos.  Su conexión es lógica e indisoluble.  La experiencia que ofrecen es complementaria, no antagónica. El reciente estreno de Esquizofrenia ¿Estás seguro que no la padeces? (Mauricio Pichardo, 2018), monólogo estelarizado por Rafael Perrin, conocido director de la multi representada La Dama De Negro, es una oportunidad de oro para rendir homenaje a esta riqueza cultural y de sensaciones que produce el buen teatro.   Además, ya saben, me encanta ponerme sesudo con las cuestiones médicas en el entretenimiento, no me lo podía perder.

Ya sé, este es un blog de cine y últimamente me ha dado por escribir sobre series en streaming.  Ni hablar, casi nunca puedo ir a ver estrenos y eso de criticar películas que llevan semanas en cartelera pues parece un ejercicio fútil. También, ocasionalmente, escribo sobre libros que tienen potencial para ser adaptados en buenas películas, porque, oigan, hay que probar de todo.  Y en esta ocasión se me ha antojado escribir sobre una obra de teatro. ¿Por qué?  Pues porque #YOLO, porque me da la gana y porque las voces en mi cabeza lo ordenan… ¡ah!, no, por eso no, jejejeje.

¿De qué va?

4 de enero de 1914. Emily Tuck, médico psiquiatra británico, ofrece una conferencia magistral a un grupo de colegas y estudiantes de medicina para narrar sus vivencias en el Bethlem Royal Hospital, también llamado Bedlam (situación caótica), en el cual se internó de forma voluntaria a fin de someterse a las condiciones del asilo y exponerse a químicos buscando con ello la cura contra la Esquizofrenia. Pudo haberlo logrado, o bien terminar él mismo como un loco. El espectador lo decidirá.

Según narra el propio Perrin, la historia deriva de una pesadilla que tuvo el histrión, la cual tuvo a bien narrar al dramaturgo Mauricio Pichardo, quien ni tardo ni perezoso se dio a la tarea de escribir una obra basada en aquel desagradable sueño.

Un Psicodrama para el gran público.

Psicodrama es una dinámica de psicoterapia en el cual son representadas de forma teatral las ideas delirantes, alucinaciones, sueños o vivencias de un paciente con trastornos neuropsiquiátricos con la finalidad de mejorar la comprensión de dichas alteraciones, tanto para el paciente como sus familiares, cuidadores y profesionales a su cargo.

Haciendo uso de conceptos médicos reales y una cuidada investigación sobre lo que es la esquizofrenia, según la definición de la época en la que se desarrolla la obra, el Dr. Tuck exhibe los efectos que tienen en él el encierro, el contacto con otros internos y los químicos con los que busca emular y así comprender los síntomas de la enfermedad.

Alucinaciones auditivas, escisión de la personalidad, cambios en la memoria, lenguaje y conducta y en general pérdida del contacto con la realidad es lo que al parecer transforma al engreído galeno en un caso perdido… o podría no ser así.

¿Es el Dr. Tuck una víctima de su irresponsabilidad al conducir tan poco ético experimento? ¿O solo es un excelente actor cuando representa lo que allí vivió y supuestamente forma parte del pasado?

Una experiencia diferente

El monólogo es probablemente el género teatral más arriesgado: O se logra capturar al público o se queda en completo ridículo. Perrin se muestra como un experto en la manipulación de las ideas, logrando balancear momentos de angustia y de humor planeado, no involuntario, en una historia escalofriante en la que vemos a un soberbio académico británico deteriorarse hasta convertirse en un ente sin alma.

Existen momentos justos y sobrios de interacción con el público que logran mantener el interés sin caer en ridículos. Los efectos de sonido e iluminación complementan perfectamente la tragedia del Dr. Tuck, sin estorbar el ejercicio del actor que lo interpreta y permiten al espectador sumergirse en la narrativa y cuestionar lo que ve y escucha.

El espectador se convierte en pieza clave sin llegar al cliché de cabos sueltos.  Quienes gustan de los ejercicios mentales al estilo Mind Hunters o Criminal Minds disfrutarán al máximo.

Clínicamente correcta

Desde luego, el fin es entretener, pero es notable el trabajo de investigación realizado. La representación de las voces que escucha quien padece esquizofrenia corresponde a lo que se ha descrito clínicamente. El contenido auto degradante de las alucinaciones, los cambios en la conducta y movimientos anormales derivados de los tratamientos son correctamente aproximados a lo ocurrido en la vida real. La esquizofrenia es una enfermedad compleja, de larga evolución y cambios con el paso del tiempo, pero la obra acierta al representar los episodios agudos de psicosis que suelen verse en este padecimiento.

¿Hay que verla?

Definitivamente. Se trata de un teatro entretenido sin caer en recursos baratos y obvios.  Con una temática seria, pero sin pretensiones. Un excelente pretexto para huir de una cartelera de cine sin gracia y para ejercitar el cerebro ¿y por qué no? quizá hacer un buena adaptación cinematográfica en un futuro

 

 

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Acerca del autor

Dr. Dark    

Médico de profesión y cinéfilo de corazón. Amante del buen cine y destructor del que no lo es.


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