Cocodrilos: No se mata la verdad matando periodistas.

Con esta potente narrativa estrenó la película mexicana ‘Cocodrilos’, ópera prima del veracruzano J. Xavier Velasco, donde nos cuenta la historia de un fotoperiodista que descubre una red de desapariciones forzadas en las que parece estar inmiscuido el gobierno y el crimen organizado.

En Cocodrilos, Santiago Ortiz (Hoze Meléndez), un joven fotoperiodista de Veracruz, retoma la investigación de su mentora Amanda (Teresa Sánchez) después de que ella es asesinada por el crimen organizado. La película no adapta un caso específico, sino que construye una ficción a partir de distintos casos de violencia contra periodistas. Y aunque es una ficción, todo se percibe, tristemente, tan real.

Xavier Velasco comenzó este proyecto en 2019, y ha mencionado que quería evitar el sensacionalismo y la revictimización, así como escapar de los clichés y de los extremos. Y a ver, es verdad que hay muy buenos esfuerzos de dirección para entregar un producto final decente, sin embargo, las costuras de ópera prima se notan mucho y la película no aterriza de la mejor forma. Acá les contamos por qué.

Lo primero, la escritura. Efectivamente la película conscientemente intenta no ser un simple thriller de narcos morboso; quiere utilizar el género para hablar de la violencia sistémica contra periodistas. Hasta aquí, todo bien, claro. Pero esa misma claridad le juega en contra. Al no querer caer en clichés y lugares comunes, la narrativa da muchas vueltas sin ser contundente. Velasco, también guionista, peca de superficial en su aproximación al tema del crimen organizado, y es que no va más allá de lo que todos conocemos de este sistema tan podrido; encima se empecina en darle muchas vueltas a un sólo asunto, lo que nos da la sensación de no avanzar, aun teniendo claro lo que el protagonista quiere resolver.

Ahora, hay otro punto: el cine de denuncia en México siempre navega entre una línea finísima entre el impacto social genuino y el melodrama de explotación y aquí tenemos una sub trama dramática que a momentos se queda al filo de La rosa de Guadalupe, lo que descoloca un poco el tono de lo que estamos viendo y provoca que las resoluciones emocionales se sientan forzadas, subrayadas y poco orgánicas.

Xavier Velasco sí demuestra tener una dirección de actores muy prometedora, aún cuando sus personajes secundarios están muy desdibujados, tal es el caso de Arcelia Ramírez como la mamá del protagonista. Pero lo de Hoze Meléndez es digno de reconocer. El actor bajacaliforniano entrega quizá la mejor actuación de su carrera, con una naturalidad que abraza la tragedia de lo que vive su personaje para hacerlo realista y conmovedor sin llegar a lo maniqueo. Y la gran Teresa Sánchez, que al ser el personaje que desata el desarrollo de la historia está en punto; como ya lo señala la crítica, no hay forma que entregue una mala actuación.

Sin duda la parte actoral es su mayor fuerte, con la tríada protagonista nominada a los próximos premios Ariel (y con 3 nominaciones más). Lo que no está nominado es su apartado técnico, que no sólo se confía en lo seguro, sino que incluso parece ir por rumbos distintos. La fotografía de Felipe Pérez Burchard se siente hasta cierto punto, plana, sin proponer nada interesante, salvo un par de planos abiertos en las dunas veracruzanas, todo tiene unos tintes incluso de videohome.

Lo que sucede con la banda sonora es raro, por decir algo amable, y es que parece hecho por personas distintas. Como una suerte de trabajo escolar donde cada quien hace una parte y al final sólo lo unen. Porque al inicio tenemos intentos por crear una tensión creciente, digna más del thriller; pero de repente en la sub trama melodramática de la mamá (que encima nunca entendemos de dónde viene) tenemos música 100% de telenovela de Televisa.

Con todo y todo, Cocodrilos ha tenido una corrida festivalera bastante decente (para una ópera prima, pues) que va desde el Festival de cine de Santander en España hasta el nacional de Guadalajara.

Y es que Cocodrilos es una película valiente, muy valiente, con un mensaje importantísimo y una denuncia cruda y necesaria… sin embargo su realización no es lo suficientemente sólida para lograr el impacto que busca. No se mata la verdad matando periodistas… pero tampoco basta con tener una verdad urgente que contar, hay que saber cómo contarla.

Etiquetas:  

Acerca del autor

Leo Idair    

MOCATRIZ (Modelo, Cantante y Actriz) en Instagram pero humanista en la vida real. Creo en las utopías pero sin dejar la realidad fuera. Dame una buena telenovela y estoy a bordo. Mi mamá me hizo cinéfago desde chiquito.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

*