Cuando conocí al Chapo, un incómodo culebrón para el poder mexicano.

Le saludo con gusto y renovación después de unas vacaciones involuntariamente voluntarias y llenas de regocijo para el corazón.

En el descanso y la compañía, pude revisar material que ha estado llegando a Netflix o que ya estaba y nadie lo había pelado. Así que agárrese porque esto se va ir como hilo de media.

Y para empezar con algo, le diré que ya vi el “documental” llamado: Cuando conocí al Chapo. Una producción de David Broome en colaboración con la propia Kate del Castillo, nos cuenta el relato de esa historia tan esperpéntica que reúne a las figuras de Sean Penn, la Reina del Sur y el narcotraficante más famoso de todos los tiempos (sí, por encima de la figura de Pablo Escobar) Joaquín Guzmán “El Chapo.”

A modo de reportaje al más puro estilo de los programas de cotilleo y farándula, es la propia Kate quien nos cuenta toda aquella historia que se desató por un (desde mi punto de vista) poco afortunado twitt en el que la actriz hablaba del hartazgo que sentía de instituciones como la iglesia y el gobierno y en el que decía que ella, como mucha gente del pueblo mexicano, creía más en el Chapo que en el presidente de la república.

Tras ello, el escándalo se desató y el interés por el capo en la actriz, surgió.

Lo que sucedió después, terminó por generar una relación de “amistad” entre ellos, e incluso un proyecto de hacer una película de la que, por supuesto, del Castillo se haría cargo. Todo iba bien, pero por razones que jamás quedan claras en esta primera entrega, aparece en escena Sean Penn. El actor se involucra sentimentalmente de la nada con Kate y viven juntos la aventura de estar cara a cara con Joaquín.

No les estoy spoileando nada, usted sabe lo que pasó después. El gobierno comenzó con una cacería que dio con la detención del Chapo y que continuó con órdenes de detención contra Kate del Castillo.

Aquí hay tres claras críticas que se destacan que Kate lleva de forma casi brillante a la luz. La primera, el actuar del Gobierno de la República; sus modos de operar, sus arbitrariedades y su clara intención de encontrar en ella, a una especie de chivo expiatorio que cargara con el problema, ese problema que generó la burla del mundo entero para unas autoridades incompetentes y carentes de sentido común.


La siguiente, es ese desvelo de lo que representa Televisa; sí, ya sabemos usted y yo lo que significa este gigante de la comunicación en nuestro país, pero en Cuando conocí al Chapo, Televisa sale bastante raspado, muy madreado para que me entienda, pues la actriz y el Director y Productor Epigmenio Ibarra (creador de Argos) despotrican en su contra y revelan corrupción, prostitución y otras joyas que conducen hacia la figura de nuestra querida Gaviota Angélica Rivera y el caso de la Casa Blanca y último eslabón de esta cadena.


Aquella entrevista que la periodista Carmen Aristegui le hizo y en donde Kate hizo fuertes declaraciones en contra de la Primera Dama, sin duda se convirtieron en la declaración de guerra contra el Gobierno de la República y sus altos mandos, misma que la llevó a un exilio del cual, parece no podrá salir. No por lo menos mientras la figura de Peña se encuentre en la silla presidencial.

Mire, no está mal, todos los argumentos de Kate parecen lo suficientemente sólidos, pero hay para mi gusto, dos fallas muy grandes.

Una es que solo escuchamos su versión y la de sus allegados, entre los que se encuentra la periodista y activista Lidia Cacho, su amiga Roxana Castellanos y la también periodista Sabina Berman. Y la otra, es esa inocencia o pendejismo (llámelo usted como le convenga) de que esta misma mujer inteligente, audaz y perspicaz que encierra la figura de del Castillo, diga que ella no tenía idea de lo que se iba a generar con toda este culebrón. ¿Es en serio? El hombre más buscado y peligroso te contacta porque quiere hacer una película contigo, tú le dices que sí ¿y no sabes lo que va a pasar?

¿Será que la siguiente entrega nos resuelve las dudas principales por las que a veces, más que un documental, Cuando conocí al Chapo se convierte en un reportaje de programa del corazón? ¿Todo es una promoción para el Tequila Honor, creación de la actriz?

Ya lo veremos.

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