Desaparecer por completo: Los peligros de la deshumanización, metafórica y literalmente.

Contaba en una entrevista el director español Cayetano Casas que su cine, una mezcla de terror con humor negro, había caído muy bien en nuestro país por la forma en que tomamos lo escandalizador: “Me acuerdo que cuando estuve en México veía estos diarios que teneís, que en portada siempre aparece algún cadáver, de alguien atropellado, asesinado, y al lado una chica casi desnuda o semidesnuda. Y ahí son portadas de diarios; aquí en España eso es imposible que pase, básicamente porque estás sacando la foto de un cadáver real.

Sin plasmar ningún juicio de valor respecto a éstos periódicos, el cineasta hizo una observación que impacta debido a que, lo que en ojos extranjeros es atípico, en los nuestros está más que normalizado. Este tipo de prensa le sirve al realizador Luis Javier Henaine como inspiración para traernos su tercer largometraje, después de haberse dado a conocer en las pantallas con las películas ‘Tiempos Felices’ en el 2014, y ‘Solteras’ en el 2019.

‘Desaparecer por Completo’ tiene como protagonista a Santiago (Harold Torres), un fotógrafo que se dedica a cazar accidentes y crímenes con el objetivo de tomar retratos de los heridos o fallecidos, y colaborar con ellas en una publicación amarillista. Su rutina se ve sacudida cuando acude a presenciar el daño ocasionado a un senador, que a la postre le traerá una de las peores desgracias imaginables: la pérdida gradual de los sentidos.

Es así como Henaine regresa a las salas, esta vez cambiando por completo el tono que le conocíamos en previas hechuras. ‘Desaparecer por Completo’ es un thriller que poco a poco se va adentrando en los terrenos del horror, porque lo que pareciera de inicio la trama de un hombre con la sangre helada y los ases bajo la manga para llevar a cabo sus labores, se convierte en una búsqueda contra reloj para descubrir qué está pasando con su organismo, y si existe alguna manera de revertirlo. El mérito principal de este desarrollo recae en la actuación Harold Torres, quien transmite los sentimientos encontrados que le genera su trabajo: por un lado, se encuentra contento de que éste aparezca en primera plana; por otro, desearía fervientemente inclinarse hacia lo artístico, algo menos escandaloso. Esta disyuntiva transmuta al pánico auténtico, a un rostro que navega en el desconcierto y miedo, además un cansancio notorio. Torres, como en varios de sus filmes anteriores, demuestra de nuevo su capacidad de personificar a un hombre tan común como cualquiera, al que puede empujar a los límites según sus circunstancias.

La otra virtud importante de ‘Desaparecer por Completo’ tiene que ver con el uso del sonido y la imagen para reflejar la degradación de Santiago: Los espectadores acompañamos su desespero respecto a la pérdida de audición gracias al diseño sonoro de Miguel Enríquez Rivaud, quien ensucia a cuentagotas la resonancia de la cinta, que conjuntamente va disminuyendo de volumen. Ansiamos entonces que pueda encontrar respuestas antes de que sus intentos sean en vano. Así mismo, las partes en las que la vista es el tópico central, la cinematografía de Glauco Bermúdez juega con la corrección de color que se va oscureciendo, la nitidez que se va emborronando, y el encuadre que se cierra claustrofóbico. Son estos elementos los que provocan el pavor en su público, demostrando que no se necesitan efectos exagerados o exceso de jumpscares para generarlo.

Como correctamente decía Casas, las fotos catastróficas se ha vuelto parte del día a día de los mexicanos, en gran medida porque son las que más venden y se comentan entre quienes las leen. De esta forma, nos vamos haciendo cada vez más inmunes a la desgracia ajena, y la advertimos como una de tantas otras noticias de la nación. ‘Desaparecer por Completo’ llega para cuestionarnos por qué hemos permitido que se convierta en cotidiano, y a costa de qué. Traslada las desdichas que hojeamos en los diarios hacia nuestros cuerpos, recordándonos cuánto nos hemos deshumanizado y que también somos individuos vulnerables, expuestos a un sinfín de peligros mortales… algunos de los cuales no somos capaces

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Acerca del autor

Ale Vega    

Fan del cine, la lectura y el fútbol, y siempre a favor de las propuestas que incomoden y cuestionen. Fiel creyente de que el arte no debería calificarse con estrellitas ni medirse a través de la taquilla. Todo lo vivo como un tiro al travesaño.


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