DVD en La Estrada de Cinescopia: mamá, papá: soy gay

Son muchas las películas que existen sobre lo difícil que resulta para adolescentes salir del clóset, la mayoría de ellos dramas o comedias que abordan el maltrato escolar o dibujan jocosas historias en las que el/la protagonista sale airoso(a) de los problemas que supone asumirse homosexual en sociedades machistas o hasta homófobas y es que, aceptémoslo, aunque la referencia más a la mano es la cultura Latinoamérica, existen muchos ejemplos en Europa: Italia, Irlanda, Rumania y Rusia, por ejemplo; quizá se deba a su profunda tradición católica.

Basada en el libreto teatral “What’s Wrong With Angry?Simon Shore dirige Get Real, una comedia con tintes de drama y romance (gay, por supuesto) mi favorita sobre temática en tema adolescente. Aunque con todos los lugares comunes de las películas del género (el adolescente no asumido, blanco de abusos por los valentones del colegio, drama familiar y hasta la amiga única confidente que todo gay debe -o debería- tener) Get Real de manera natural e íntima ofrece un mundo en el que si bien el joven Steven Carter (Ben Silverstone, Jump! 2008) se sabe distinto a los jóvenes de su entorno, dicho conflicto tampoco le supone mayor problema, su vida transcurre normalmente entre la escuela, su familia, amigos y proyectos escolares. El ejercicio de su sexualidad se limita a encuentros ocasionales en baños públicos de parques en una ciudad británica con hombres anónimos que no suponen un compromiso real, y quizá a eso mismo se deba la aparente evasión de su propia naturaleza.

Es precisamente en uno de estos encuentros furtivos que conoce a John Dixon (Brad Gordon, Club Le Monde, 2002). John Dixon es el casanova del colegio, sex on legs para ser exacto, Dixon lo tiene todo: dinero, padres permisivos, un lugar asegurado en la universidad de Oxford, es novio de una modelo (de catálogos, pero con gran futuro), líder de los bravucones del colegio, pero también tiene un secreto. La cinta se desarrolla de manera natural y se decanta por una narrativa ligera que nos acerca al romance que vivirán John y Steve, cada uno tratando de vivir la relación de la manera menos conflictiva posible y cada uno aportando a la misma sus propios demonios. A pesar de las similitudes, ambos jóvenes se diferencian por la forma en que afrontan su nueva realidad, mientras John no está dispuesto a renunciar a una vida cómoda y asegurada, aunque falsa, Steven está más dispuesto a pagar el precio que supone vivir libre de atavismos sociales.

Y es esa precisamente el alma de la película, la conformación de una pareja (básicamente romántica) homosexual sirve de excusa para abordar un tema aún más importante y profundo: ¿qué estamos dispuestos a sacrificar en pos de nuestra propia libertad, por defender nuestra identidad? Esta situación significará un parteaguas para ambos protagonistas en sentidos opuestos, más allá de ser marcados por “la relación de su vida” esta relación abrirá una puerta que les obligará a tomar decisiones de las que deberán responsabilizarse y  el efecto que tendrá  en sus familiares y entorno social será permanente, además de poner a prueba su sensatez, su madurez emocional y hasta física.

El excelente equilibrio narrativo nos permite conocer puntualmente cuál es el entorno familiar y social de ambos jóvenes (aunque la balanza visiblemente se inclina hacia Steven, el contexto de ambos chicos es el mismo) que ayuda a construir la psicología de los personajes y justifica sus dudas y decisiones. Mientras la situación familiar de John lo han convertido en un ser miedoso y hasta cierto punto débil para aceptar su condición, la de Steven le permite identificar más claramente sus opciones y definir qué desea para sí mismo.

Filmada en Basingtoke, Inglaterra, Get Real es una excelente opción filmográfica que, independientemente de la temática, aborda una etapa que todo humano debe superar: la adolescencia; y decisiones que todos debemos tomar día a día: nuestra propia identidad. Las secuencias dramáticas están cuidadas de manera que evita caer en situaciones inverosímiles y las escenas de intimidad entre John y Steven resultan tan humanas y nada morbosas que fluyen de forma natural. Habrá que poner especial atención al discurso de Steven durante la ceremonia de premiación: “estoy harto de sentirme totalmente solo, deseo tener amigos amigos y una familia que me quieran por lo que soy, no por lo que pretendo ser…”

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