El Gran Asalto: Balazos y cursilerías

Antes me preguntaba la razón por la cual Nicolas Cage acepta salir en cuánto título le ofrecen sin importar si se trata de un gran estudio o uno de medio pelo (hablando de pelo no soporto su peinado). Parece tampoco importarle si la película en cuestión la dirige alguien conocido o un novato cámara en mano. Después de investigar sobre su vida privada, encontré la respuesta: el pobre Nicolas no solo mantiene al baquetón y bueno para nada de su hijo, sino que además paga la pensión de su ex nuera y la manutención de sus nietos. Por ello, pido una disculpa al otrora protagonista de Leaving las Vegas y entiendo el porqué de sus múltiples y desafortunadas participaciones en una extensa lista de cintas condenadas al olvido.

En lo que respecta al El gran asalto, los primeros minutos provocan la sensación de estar viendo una de esas películas clase B que ponen en los autobuses, ya saben, de las que la mayoría de la gente no les pone atención optando por mejor dejarse caer en brazos de Morfeo.

Prólogo en el que el ex snowborder metido a director York Shackleton queriendo demostrar que no es ningún principiante, apeló a todos los recursos que le vinieron en gana colocando la cámara de mil y un formas, consiguiendo una secuencia vertiginosa compuesta por una serie de elementos artificiosos que, sin embargo, no son suficientes para ocultar lo convencional del asunto.

La idea de usar la steadycam para situar al espectador justo en medio de las acciones convirtiéndolo en un personaje que por momentos parece interactuar con los actores no es nueva, hay público que gusta de esa sensación muy similar a la que ofrecen algunos juegos de video. Algunos espectadores –como en mi caso- preferimos ser observadores pasivos. Menos mal que la cámara subjetiva no está presente durante todo el filme.

Después de un inicio en el que la película se vislumbra como un churro palomero de pura acción, hay que fumarse casi cuarenta minutos destinados a conocer a cada uno de los personajes. Cuarenta benditos minutos sensibleros sobre el drama que significa ser un celoso guardián de la seguridad pública y dejar a tu hija o esposa con el alma en un hilo cada vez que sales a chambear. Una escena de diez minutos entre el policía veterano (Nicolas Cage) y el joven (Dwayne Cameron) hubiera sido suficiente para conocer sus perfiles y entrar de lleno a la acción, porque de cualquier forma, la simplicidad de los diálogos y el acercamiento superficial a sus vidas resulta irrelevante. A los policías se suma un chamaco afroamericano (Michael Rainey J.R.) cumpliendo un programa social que consiste en pasar un día con los patrulleros como parte de un castigo por andar de rijoso. Claro que como estamos en los tiempos políticamente correctos, Shackleton se gasta otros minutos para aclarar que éste negrito no fue el culpable de la falta que le achacan ¿Un personaje negro y canijo? ¡Ni lo mande Dios!

Ya por último tenemos a una agente de Interpol (una tal Alexandra Dinu) con look de modelo de Tommy Hilfinger cuya presencia, de no ser  por tener cierto atractivo físico, pasaría desapercibida.

Para la segunda mitad, el comando armado de los malos, muy malos, requete malos por fin nos saca del letargo con un par de bombazos dando inicio una interminable balacera, pretexto para enseñar cómo operan las fuerzas policiacas gringas, el arsenal que se cargan y una vez más ponernos de pie ante su heroísmo. Vayan ustedes a saber queridos lectores qué tanto se apega la versión de Shackleton a los sucesos reales en que se supone está inspirada la cinta. Llegada ésta instancia El gran asalto pasa de ser una película de autobús a convertirse en un capítulo de la serie televisiva S.W.A.T.

Si usted es de la personas que se entusiasman viendo en youtube o en Ciudad desnuda (¿Todavía existe ese programa?) videos de policías enfrascados en balaceras, le llaman la atención las armas de alto calibre al grado de exclamar en voz alta cosas como ¡Tsss! o ¡Ay güey! cuando ve tremenda metralleta, o simplemente se considera fan incondicional de Nicolas Cage, existen muchas probabilidades de que El gran asalto le guste. De no ser así, mejor gaste su valioso dinero en otra cosa.

P.D. Pésimo actor Weston Cage, mejor que su papi Nicolas lo siga manteniendo.

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Acerca del autor

Flaco Cachubi     blogcinefantastico.blogspot.mx/

Amante del séptimo arte desde que tiene memoria o lo que es lo mismo desde que vio Superman. Sus géneros favoritos son el horror, la fantasía y la ciencia ficción. Ferviente admirador de Hitchcock y asiduo lector de Stephen King. El cine de luchadores, su máximo placer culposo. Se describe a sí mismo como un ser viviente que cultiva su mente, para ser un cadáver muy culto.


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