El mexicano, la nueva minoría de moda en Hollywood

La anterior semana y como todos los años asistí a la EXPO ANTAD 2018, evento comercial de relevancia para el ámbito de negocios y empresarial en donde a la par del piso de venta y durante los 3 días de su duración, se dan una serie de conferencias que engloban temas que van desde lo comercial y de negocios, hasta lo político y sociocultural, todas ellas expuestas por expertos en la materia, periodistas o incluso hasta en esta ocasión candidatos presidenciales.

Pues bien, fue en el segundo día donde la conferencia principal estuvo moderada por la conocida periodista mexicana Yuriria Sierra, donde el tema cinematográfico saltó como un ejemplo de “emprendurismo” e “inclusión social”, dentro de un debate generado a partir de las cuotas de género ya sea dentro del entorno político o el de la farándula. Fue entonces cuando la periodista medio mostró unos datos (digo “medio mostró” porque solo los buscó en internet y mediante su Smartphone se los enseñó a sus compañeros panelistas) sobre cuantas palabras decían las actrices en las películas ganadoras del Oscar desde 1990, calificando como ridícula y degradante la comparación hacia con los actores. Prosiguió aplaudiendo el discurso de Frances McDormand y exaltó los premios para The Shape of Water de Guillermo del Toro. Dicho discurso no hubiera trascendido en mi memoria de no ser por dos comentarios que la periodista emitió, uno antes y uno después de esta serie de entusiastas declaraciones; el primero, fue sobre cierta postura política del candidato a la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, al cual criticó fuertemente por su acción a dar cierta “remuneración” económica a la población que no trabaja ni estudia para así “controlar” los niveles de pobreza en México; el segundo, fue en torno al cine, calificando como un “acierto” el dar premios a la diversidad, exaltando la labor del Oscar ¿Qué tan estúpidamente contradictorio puede ser esto?

Que quede claro que mi postura política (y no me limito a mencionarla) es anti – López Obrador; sin embargo, me sirvo de cuestionar a la periodista y experta politóloga sobre su dispar y lamentable postura: ¿Acaso dar remuneración a los inútiles y premios a la diversidad solo por no trabajar, no estudiar, ser diversos o ser una minoría no hace daño a los estándares de calidad, economía y estatus cultural de un país? ¿Qué no es esto alimentar el sentido de mediocridad del mexicano por el ámbito que se le vea?

Inmediatamente me remití al domingo pasado de los Oscar, donde una olvidada Ashley Judd mencionó desvergonzadamente que la Academia existía hoy para premiar a la “diversidad”, entonces ¿Hemos olvidado la calidad? ¿La calidad la dicta aquella película que contenga mayor diversidad e inclusión? ¿Ser mujer a cargo de una dirección ya te hace acreedora a una nominación? Me pregunto ¿Algunos de los votantes o críticos vieron la película Detroit dirigida por la soberbia y ya ganadora del Oscar Kathryn Bigelow? Parece que ser mujer entonces no lo es todo, por lo tanto, siendo Detroit una película sobre la violencia racial tratado desde un tono muy incómodo y basado en uno de los más vergonzosos pasajes sociales de la historia de Estados Unidos ¿Hay que ser mujer y dirigir una película con diversidad sexual de apenas mediana calidad para asegurar el “paso a la historia”? Esta hipocresía me estremece ¿Y a ustedes? ¿Qué les parece el hecho de Kevin Spacey? ¿Satanizar a un actor por sus preferencias sexuales hacia un menor de edad cuando entre las nominadas se encuentra un romance homosexual entre un mayor y un menor de edad? ¿Quieren más? ¿Qué tal premiar al ex basquetbolista y acusado de violación Kobe Bryant con el Oscar a mejor cortometraje animado? ¡Oh lo olvidaba! Ese premio a nadie le importa y no tiene el poder mediático que el de mejor película ¡No importa! Todo sigue su curso con The Shape of Water.

Creo que para este momento queda bastante claro que The Shape of Water no es la quintaescencia fílmica, ni siquiera la mejor película del año 2017 o la mejor en la filmografía de Del Toro (Esa déjenselas a Cronos o a Pan’s Labyrinth). Este análisis no es para demeritar y/o aplaudir su trabajo (el cual no me parece del todo malo, pero sí lo demasiado inflado por el mencionado tópico incluyente), pero poniendo a 4 estándares (Rotten Tomatoes con un 76%, IMDB con un 76%, Filmaffinity con un 67% y a Cinescopia con un 50%, dividiendo a la mitad la opinión de nuestros autores), la ganadora del Oscar cuenta con una aprobación de crítica y audiencia del 67.25 (73 sin Cinescopia) ¿Qué no es esta una calificación casi aprobatoria que raya más en la mediocridad que en la excelencia? ¿Si un hijo o estudiante llega con una boleta en el que su promedio general es de 67 o 73  se le premia? ¿No es mejor un 82 como el de Three Billboards Outisde Ebbing Missouri en promedio de aprobación de audiencia entre Rotten Tomatoes, IMDB y Filmaffinity? ¿O un 74 de Phantom Thread? ¿O un 74 de Lady Bird? Restando al amigo gay, a la amiga negra, al ruso benevolente, a la protagonista con discapacidad, a los musicales y al monstruo que honran al Hollywood clásico, al villano religioso y a la diversidad sexual ¿Queda algo por premiar por parte del Oscar? ¿El resultado hubiera sido distinto? ¿O Moonlight y Spotlight, pro diversidad y anti religión respectivamente, hubieran estado inconformes con su victoria?

Pero esto fue más allá dentro de la escala de vergüenza social. Siendo su servidor oriundo de Guadalajara, Jalisco, mismo lugar que Guillermo, el domingo de su victoria cierto segmento de la población fue a celebrar dichos premios al monumento emblemático de la ciudad conocido como “La Minerva”, normalmente utilizado como plataforma de celebración cuando la selección de futbol o el equipo local de Las Chivas de Guadalajara tienen una victoria importante. Me pregunto ¿Cuántos de esos acarreados de la mediocridad vieron en realidad The Shape of Water? Siendo mercadólogo, profesor y conociendo a  algunos “teenagers” de la generación Z (mejor conocidos como centennials) que acudieron y/o celebraron dicha victoria como un triunfo mexicano, me di a la tarea de hacer una encuesta, dándome el alarmante resultado que solo 4 de cada 10 asistentes o entusiastas presumidos del logro ajeno en realidad vieron la película ¿Qué tan indignante puede ser eso?

Por otro lado, alcance a notar que en redes sociales de nuevo aparecía ese peculiar síndrome de urgencia mexicana por sentirse aprobad@, reclamando a Guillermo del Toro no mencionar a la patria durante su premiación. Me pregunto, ¿es tanto la urgencia del mexicano de sentirse una minoría? En esta ocasión me parece que fuimos el arma para que la acaudalada mafia de Hollywood mandase un mensaje político a su presidente, cayendo en dicha trampa personajes tan inútiles y que degradan el arte fílmico nacional como Eugenio Derbez, el cual durante su presentación gozosa y lamentablemente dejó escapar un “¡Y que viva México!” ¿Es tan notoria nuestra urgencia por hacernos menos? ¿Se imaginan a un gringo en Cannes gritando “¡Y que vivan Los Estados Unidos!”? ¿O a un francés en Venecia cantando su himno o echando chistes locales de su nación? ¿O a un italiano en Berlín agradeciendo a los organizadores de la Berlinale por invitarlo a pisar su alfombra roja? No ¿Y saben por qué? Porque si alguien pisa la alfombra roja esto supondría un merecimiento, como Del Toro, Lubezki, Iñárritu y Cuarón. Sin embargo y poniéndome en los zapatos de Eugenio, puedo alcanzar a comprenderlo ¿y es que él cuándo se hubiera imaginado pisar esa alfombra roja como director, productor o actor? La respuesta es nunca, por lo cual ese “mexicano” debe agradecer ser la “minoría” y la insignificancia al ser invitado a tan “magno” e hipócrita evento.

Los Oscar se han convertido en una hipocresía vulgar y efímera, un premio de “diversidad” y no de cine, donde convergen ahora todos los autores de las tendencias y/o movimientos políticos, sociales y raciales por encima de los intereses artísticos. No me malentiendan con esto, y es que la realidad es una, donde las mujeres, los gays, los afroamericanos y las personas con discapacidad si sufren de segregación y si deben seguir constantes en su lucha por los derechos, trabajo, proyectos y cuotas de género ¡Pero por favor! Háganlo con calidad ¿O por qué Gerwig y no Bigelow? ¿Por qué Denzel y no Franco? ¿Por qué Moonlight y no Brokeback Mountain? ¿La diversidad afecta la calidad cinematográfica en estos momentos? La respuesta es un cruel sí, y más vale que con el trabajo de esas “minorías” demuestren muy pronto lo contrario, pues de seguir con ese bajo estándar solo ganarán el estatus del Oscar… el de mediocres.

¿Y México? Yo no sé ustedes compatriotas, pero yo no soy ni menos ni mediocre, soy parte de una comunidad de muchos y chingones y como tal no necesito estar gritando ¡Viva México! O haciéndome notar como si estuviéramos discapacitados de trabajo, talento o vocación ¿Cómo empezar a cambiar el chip socio cultural? Sencillo, viendo las buenas películas, dejando de ser acarreados, dejando de apoyar a las telenovelas de Derbez (o Videocine) en las salas, dejando de lado la opinión idiota de lideres en opinón en otros ámbitos que no son expertos en la materia y comenzar un cambio educativo y cultural desde casa en el cual un mexicano no es ninguna representación o mensaje de una sociedad estadounidense, sino una cultura rica y talentosa que dio, da (en menor proporción actualmente) y dará (rezamos por ello) arte fílmico a otros rincones del mundo, y no solo al tendencioso, falso y estúpido Oscar.

Un “Viva México” no se desperdicia, no se grita como un mensaje de confirmación como minoría o como agradecimiento de la invitación a la casa del dueño de una alfombra, un “Viva México” se presume con el ejemplo, con la calidad y el talento, y si aquellos hijos pródigos se lo guardan en sus discursos, es porque se encuentra implícito, siendo el mexicano dentro de las misma circunstancia artística, igual o más chingón que cualquier hijo del Oscar.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


6 comentarios

  • Totalmente de acuerdo estimado. Si ya hasta risa daba en Alien: covenant, haciéndola inclusiva “Si hay una pareja heterosexual, debe haber una homosexual” (que nada aportaron ni una ni otra a la trama), una cosa es ser incluyente y otra estar (o no) contra determinado grupo social, étnico, credo, etc. Y meterlos con calzador para ser inclusivo, sólo disminuye la calidad.
    Saludos.

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  • mis ojos no pueden parar de llorar al leer estas palabras,no me sentía tan orgulloso de la disidencia política en este medio desde que le eche en cara a un tipo de DEM como esta academia tan ”inclusiva” bien que ninguneaba a tipos como Pier Paolo Pasolini o Agnes Varda.en fin solo quisiera decir que senti al memo como un niño de una película española o francesa y al resto como personajes de la de ”el angel exterminador” pero, obvio,sin el conflicto de esa película.en fin solo espero que los verdaderos cineastas de este país se pongan las pilas y dejen de hacerle caso al tío sam y su demagogia barata ye hipócrita

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  • “fuimos el arma para que la acaudalada mafia de Hollywood mandase un mensaje político a su presidente”
    Mas o menos palabras es lo que pensé ese día. Es mas que obvio que hay una agenda sociopolítica que cambia según las tendencias.

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