Enola Holmes 2: La redención de una Mary Sue.

Lo confieso. No bien supe de una secuela de Enola Holmes (2020) imaginé que me encontraría el mismo circo de “wokismo feministoide” pero con esteroides. Grata fue mi sorpresa al descubrir que, como una excepción a la regla, los creadores aprendieron de sus errores y en esa ocasión entregaron un producto mucho más balanceado, coherente y sorpresivamente entretenido. Mea Culpa, pues.

¿De qué va?

Enola Holmes (Millie Bobby Brown), ahora como detective independiente, investiga la desaparición de una joven trabajadora de una fábrica de fósforos. El asunto, por supuesto, es mucho más complicado y la gravedad de los sucesos la obligará a unir fuerzas con su hermano, el famoso detective Sherlock Holmes (Heny Cavill) y su amigo el aristócrata reformista Lord Tewkesbury (Louis Partridge).

Basada en el personaje creado por Nancy Springer y a su vez en una histórica huelga ocurrida en 1888.

La Madurez De Un Personaje y Su Universo.

Mientras que en la primera película tuvimos a una molesta Mary Sue, tan perfecta y asombrosa cuya mayor preocupación era adaptarse a un mundo demasiado gris para alguien tan fabuloso como ella, rodeada de hombres inútiles y estorbosos y que pese a medir un metro de altura y pesar treinta kilos podía derribar sin problemas a asesinos entrenados de cien kilos, aquí se nos presenta a una heroína capaz pero vulnerable, inteligente pero que puede errar, segura de sí misma pero que no teme pedir ayuda y en pleno entrenamiento de sus habilidades de deducción.

Aquí tenemos a un personaje tan multidimensional como es posible en este tipo de relatos. La ruptura de la cuarta pared deja de causar risas involuntarias y Millie Bobby Brown se muestra más contenida, sin la sobre actuación de la entrega anterior. Enola ya no es más la mujer-empoderada-que-no-necesita-a-ningún-hombre y en cambio vemos cómo hace equipo funcional con unos y con otros.

Los puristas disfrutarán de ver a Sherlock en acción, sin restar protagonismo al personaje principal. Y más cuando ciertos elementos del canon de Sherlock hacen su aparición. Además, otros personajes que antes eran mero adorno ahora se ensucian las manos.

Un Londres Más Palpable.

Se nos muestra un Londres gris, empobrecido y saturado de hollín, en contraste con la luminosa capital inglesa de la primera película, como se supone fue la época victoriana.

Por otro lado, ciertos elementos del casting hacen un guiño al ya cansino asunto Woke, pero aquí, curiosamente, esta inclusión juega a favor de la trama y le añade misterio. El fastidioso discurso pseudo feminista de la primera película fue eliminado y en cambio las referencias a la inequidad de género en la época victoriana sirven a la trama central y le aportan contexto histórico.

Pero… ¿entretiene?

Sin ser una joya del género, ofrece adecuadas dosis de misterio, intriga y acción. Se vuelve predecible a ratos pero igualmente ofrece sorpresas. Para disfrutar con el cerebro en reposo.

¿Hay que verla?

Si se busca un entretenimiento ligero y sin pretensiones, es una buena opción. Además, es obvio que deja el camino pavimentado para una continuación, así que será interesante ver cómo sigue evolucionando el personaje.
Apéndice – ¿Y dónde aprendió Enola Holmes artes marciales?
A partir de la película anterior vimos un escenario un tanto descabellado: una escuela de artes marciales japoneses en en el Londres victoriano. Y no olvidemos a la adaptación de los personajes originales Sherlock Holmes y John Watson, interpretados por Robert Downey Jr y Jude Law, que tambien eran expertos combatientes mano a mano.
Pese a lo irreal que parezca, lo cierto es que en la Inglaterra victoriana sí existió un arte marcial: el Bartitsu, un juego de palabras entre el apellido de su creador, el inglés Edward William Barton-Wright y el subfijo japonés “jitsu” o “jutsu”, que significa “el arte de”.
Barton-Wright vivió tres años en Japón y a su regreso creo un arte marcial ecléctico que combinaba el arte japonés del jiu jitsu con el boxeo francés (Savate), el boxeo inglés, técnicas de combate con bastón y esgrima. Fundó una escuela activa entre 1898 y 1902.
Arthur Conan-Doyle, creador de Sherlock Holmes, inmortalizó esta peculiar forma de combatir en su novela “The Adventure Of The Empty House”, en la cual Holmes explica que su victoria sobre Moriarty se debió a su conocimiento de un sistema de combate japonés que su autor erróneamente llamó “Baritsu”. De modo que las artes marciales desplegadas por Sherlock Holmes y por extensión por su hermana Enola tienen, por increíble que parezca, un trasfondo histórico .

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Acerca del autor

Dr. Dark    

Médico de profesión y cinéfilo de corazón. Amante del buen cine y destructor del que no lo es.


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