Espías a Escondidas de la brecha generacional

Tras la compra multimillonaria de Fox y Blue Sky por Disney, será interesante ver hacia dónde va el futuro de la animación estadounidense. Blue Sky, estudio especializado en CGI que nos trajo Rio, Olé, Horton Hears a Who, Robots y la saga de Ice Age, se caracteriza por ser un poco más experimental en cuanto a temáticas, abarcando desde las amistades poco convencionales y familias encontradas hasta el tráfico y violencia contra animales. Spies in Disguise, titulada ‘Espías a escondidas’, es la primera película que estrenan tras ser comprados por Disney, y quién sabe si sea la última que hagan con esa libertad temática y creativa. Por su cuenta, Espías a Escondidas es bastante contemporánea y apta para todo público (adultos incluídos): trata sobre la importancia de trabajar en equipo y la brecha generacional, con un humor atinado y partiendo del contexto del género de super espías.

La premisa es sencilla: cuando el mejor espía del mundo, Lance Sterling (Will Smith), es acusado de traición, recurre a Walter Beckett (Tom Holland), un genio incomprendido del departamento de tecnología de la Agencia, para investigar quién y por qué quieren destruirle. Basado en el cortometraje Pigeon: Impossible (2009, dir. Lucas Martell), el guion de Brad Copeland y Lloyd Taylor se enfoca en explorar la brecha generacional: mientras Sterling es el clásico modelo de espía -cool e impersonal, que “trabaja mejor solo” y que la violencia siempre es necesaria-, Beckett es un nerd aislado por sus pares por “raro”, ya que su particularidad proviene del hecho de que cree que pueden existir formas pacíficas para solucionar conflictos. Esta perspectiva es refrescante, ya que retoma las ideas y perspectivas de la Generación Z (que, ay, en la película les dicen “Millennials” cuando no aplica esta vez) sobre el uso de la creatividad para hallar soluciones que no requieran el uso de la fuerza bruta y puedan mantener a todos a salvo.

Por otro lado, la historia retoma un arco narrativo espinoso, en el que transforma al personaje principal en algún animal por gran parte de la película para que pueda aprender una lección; otros ejemplos de esta moda narrativa son The Princess and the Frog (2009), Brother Bear (2003), The Emperor’s New Groove (2000), y al parecer la próxima cinta de Disney Pixar, Soul (2020). A pesar del humor que se puede encontrar en encontrar en el teriomorfismo, es preocupante que aún a finales de esta década los estudios de animación sean incapaces de crear y darle profundidad a personajes de color sin que sean transformados en animales o criaturas místicas.

Con una animación increíble y un humor muy atinado, Espías a Escondidas es una muy buena alternativa para disfrutar estas vacaciones.

Etiquetas:  

Acerca del autor

Oraleia    

Snob pretenciosa en recuperación, punk de gustos refinados y valemadrista con corazón. Crítica de cine.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

*