Expira: El Cine Mexicano de Horror Respira

Las actividades del Festival Macabro 2018 parecen no tener fin. Ahora tocó el turno de asistir a la presentación de Expira.

La película número 30 de Leopoldo Laborde —como bien cita el maestro Jorge Ayala Blanco: “el cineasta mexicano más prolífico/menos conocido y visto”—, significa un regreso en su filmografía al género que lo vio nacer: el terror, con títulos como: El Gato (1992) —su Ópera Prima—, Angeluz (1998) —una de las cinco películas industriales [35 mm.] de terror que se filmaron en México durante la década de 1990— y la aún no distribuida comercialmente El Regreso (2008). Una coproducción USA/México, el rodaje se inició a inicios de 2018 y verá su estreno durante 2019. Una trama que narra asesinatos dentro del mundo del teatro universitario es sólo el entretelón para descubrir una historia en donde el dolor y la venganza en un mundo autoindulgente son los verdaderos protagonistas. Un thriller en donde un mundo que inventa y crea sus demonios, al final, no pueden ser detenidos por ellos mismos —las “victimas” fueron quienes, en realidad, crearon a sus propios “victimarios”…

Sobre su retorno al cine de terror comenta el director Leopoldo Laborde:

Surgió la oportunidad de hacer una película de terror comercial. Pero justo no hay nada más aterrador creativamente que “el terror comercial”: sustos baratos, historias obviotas; personajes, situaciones e imágenes adivinables —diablos o fantasmas encabronados, malandros que se arrepienten en el tercer acto, posesas que siempre enrollan la lengua y dicen lo mismo, gore sin imaginación, desnudos malhechotes, vueltas de tuerca de vahído… Pero, para qué le hago: el Terror es el género que más me gusta filmar. El Terror es el estilo más jugoso en términos de recursos cinematográficos: todo tu lienzo está listo para tonos grises visuales y narrativos, actuaciones al límite, situaciones ingeniosas para montaje escénico, encuadres angulosos, atmósferas asfixiantes, diseño de sonido demencial, edición multicromática… Al principio, me negué. Y duré así como diez segundos. Porque, aunque cinematográficamente el género es interesantísimo, el Terror sólo te deja contar dos historias. Y es que los dos “pet projects” que llevamos 14 años esperando filmar son precisamente de Terror, y ahora el hacer una “película de terror comercial” me entumía: encontrar una historia interesante sería de plano imposible. Ésos dos “pet projects” me secaron el seso y nomás no le hallaba una propuesta que valiera la pena. Porque hacer “cine comercial” exige también un nivel de propuestas que aguanten la gastada, caray —del inversionista y del respetabilísimo público.

Quedamos que en el Terror, pues, sólo hay dos historias: “el monstruo renacido”, o “el monstruo fabricado”: Drácula o Frankenstein, El Exorcista o Alien, el octavo pasajero, Pazuzu/Regan MacNeil o Carrie White, Satanic (Amityville) o Poltergeist: Juegos Diabólicos, Pinhead/Freddy Krueger o Michael Myers/Jason Vorhees, La Bruja o El Legado del Diablo… Y los “pet projects”, cada uno trataba de ambos tópicos: “Proyecto 1: el monstruo renacido”, “Proyecto 2: el monstruo fabricado”. ¿Qué cuento saldría yo a narrar ahora? Ya se me habían acabado “las dos historias”. ¿Nos iríamos pues por los subgéneros? ¿Hacíamos una de fantasmitas…? ¿Una exorcizada, un secuestrador que se vuelve loco…? ¿Otro nauseabundo found-footage?

La producción ha sido un dolor de cabeza. Pero el hambre por hacer Cine en nuestro país rebasa cualquier obstáculo: todos los involucrados estamos sacando la película con nuestra hambre. Hoy estamos aún en rodaje; no he visto la película frente a mis ojos, pero lo que he visto y sumado con lo que hay en mi “pantalla mental”, me hacen sacar una sonrisa chueca… Tan chueca como las pesadillas y malestares que, a fin de cuentas, son los que nos hacen poner en pantalla y bajo el sello de “película de terror” las situaciones más terribles, tortuosas e infernales a las que, aunque uno no quiere (y creo que “no debe”) tomárselas en serio, representan —y de hecho, surgen de— un lado oscuro y pútrido de los humanos, quienes nos la pasamos sufriendo porque nos suele rebasar nuestra animalidad ante una falsa y enclenque —por adoctrinable y autocomplaciente— espiritualidad.

Además del director Leopoldo Laborde, también se contó con la presencia de los actores Eduardo Longoria y Paul Act, las actrices –nuevas responsables de mis desvelos-  Gabriela Carrillo y Aline Marrero, el músico Pascal Languirard de Trans-X y los productores Roberto Trujillo, Fernando Vargas y Arturo Tay.

Pascal Languinard comentó sobre su participación que…bueno…en realidad solo dijo que habla poco español, aparece en pocas escenas y no iba a revelar nada sobre la trama cediendo mejor la palabra a Gabriela Carrillo, arrancando así las carcajadas del respetable. Señor Languinard, agradecemos ese momento.

Gabriela Carrillo expresó estar muy contenta (risa estentórea incluida) con su primera película siendo una actriz que ha forjado su carrera realizando teatro y telenovelas.

Por su parte Aline Marrero (profundo suspiro de su servidor), dijo estar emocionada con la versión preliminar del tráiler, mismo que por desgracia mis queridos lectores aún no podemos compartirles. Cosas de los productores, ya saben. La actriz comentó que cuando leyó por primera vez el guion le gustó muchísimo, esperando ahora ansiosa ver el resultado final.

Eduardo Longoria quien colabora por tercera vez con el realizador compartió la emoción del elenco al tiempo de chacotear con Gabriela Carrillo sobre asunto que no viene al caso comentar. En el mismo tenor,  el actor Paul Act (cuando yo sea director me pondré Flaco Dir), agradeció a Laborde la oportunidad para seguir desenvolviéndose y poner en práctica lo aprendido.

Así es mis queridos lectores, pura camaradería y buena vibra ¡Qué bonito es lo bonito! Esperamos pronto ver la película para saber si estos amorosos como roncan duermen. De no ser así, Cinescopia será su peor pesadilla ¡JA, JA, JA!

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Acerca del autor

Flaco Cachubi     blogcinefantastico.blogspot.mx/

Amante del séptimo arte desde que tiene memoria o lo que es lo mismo desde que vio Superman. Sus géneros favoritos son el horror, la fantasía y la ciencia ficción. Ferviente admirador de Hitchcock y asiduo lector de Stephen King. El cine de luchadores, su máximo placer culposo. Se describe a sí mismo como un ser viviente que cultiva su mente, para ser un cadáver muy culto.


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