Get Out: La cara oculta del racismo

Desde que vi el primer avance cinematográfico de esta cinta, debo admitir que estallé en carcajadas como si estuviese viendo un especial de comedia de Louis C.K. o Bill Bur, tenía una pinta por todos lados a ser una cinta oportunista por los tiempos de corrección política y aparte por el nuevo presidente que reina en el vecino del Norte, pero como bien saben me pagan por ser metiche y curioso, me topé con un serio análisis de esta cinta que mostraba una perspectiva muy distinta a lo que se mostraba en ese morboso trailer, por lo que me atreví a ver la cinta.

Escrita y dirigida por Jordan Peele, quien nos narra la cuasi relación perfecta entre la ya clásica pareja blanca y “de color” que son Chris Washington (Daniel Kaluuya) y Rose Armitage (Allison Williams) quienes llevan ya tiempo en su noviazgo y la novia ha decidido llevar las cosas al siguiente nivel que es presentara su enamorado ante sus padres y para hacerlo se van de viaje a la propiedad de la familia que está en medio de los bosques, lejos de toda sociedad. Cuando el joven fotógrafo llega al lugar primero se sorprende por la calida bienvenida que recibe por parte de la clásica familia blanca perfecta, pero siente que ese recibimiento es demasiado amistoso. Otro detalle que le llama la atención es un evento que tiene su familia con otras personas que para aumentar la tensión, también son blancos y de billete.

La cinta lejos de ser lo que la mayoría sospechamos, una cinta de total y completa corrección política y con un argumento sacado de la página de algún social justice warrior. Al contrario nos muestra la dificultad que tiene nuestro personaje para lidiar con una especie distinta de racismo, que a la vez lo lleva poco a poco a cuestionarse las cosas y ponerlo cada vez más paranoico. El filme lejos de buscar dar una lección moralina, solo cuenta una historia distinta a lo acostumbrado y se vale de esos elementos para que experimentemos al igual que el desdichado protagonista hasta donde uno puede confiar en su sentidos y hasta donde las cosas simplemente se salen de total control.

Peele es hábil y consciente de lo que ofrece y la cinta se desenvuelve de forma rápida y ágil, con unos ligeros toques de humor para aliviar el estrés de manera ocasional y sin romper el estilo de la cinta. La música corre a cargo de Michael Abels y la fotografía esta en las manos de Toby Oliver quien se encarga de ir ajustando los tonos de la cinta para sumergirnos en el encantamiento.

Parte del éxito que ha tenido esta película en los USA son los muchos mensajes ocultos que se ocultan a plena vista durante el metraje y uno muy claro que nos dice que la corrección política y esas personas que supuestamente luchan por la integración, no son más que una banda de niños candidos tratando de tapar el sol con un dedo.

Cheers!

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Samuel Spade    


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