Joker: el verdadero príncipe payaso ha llegado

Después de casi tres meses sin escribir, a pesar de habérmela vivido en el cine, hoy decido regresar de mi exilio para hablar del nuevo, y hasta ya de culto, film de DC Comics: “Joker”. Pero, ¿para qué volver reseñando una película que, en tan sólo tres días de haberse estrenado, cuenta ya con probablemente miles de reviews en todos lados? (¿Ya subió Pedro Sola la suya?). Supe que tendría que escribir al respecto desde el momento, hace más de un año, en que Warner Brothers lanzó aquel pequeño teaser que iniciaba con una claqueta y mostraba vistazos al Joker siendo proyectados sobre Phoenix, caracterizado como Arthur Fleck. El fan de DC en mí se programó desde entonces, ya que se veía venir que esta obra sería diferente a cualquier película basada en cómics que hayamos visto en el ya saturado mercado. Y, lo mejor de todo, que en esta ocasión no caerían en el error de Marvelizar el guión ni la estética para asegurar la venta de entradas. Aunque sea en este universo alterno DC vuelve a abrazar la oscuridad, que tanto le criticaron los niños cucaracha que quieren películas coloridas y llenas de chistes, e incluso va más allá y a las tinieblas les añade una real crudeza. Además el personaje principal sería interpretado por Joaquin Phoenix, el mejor actor de esta generación y un pinche tesoro de la humanidad, así que nada podría salir mal. Un año después, la entrega superó mis expectativas y he aquí una reseña con todos los spoilers posibles. Están avisados:

Dirigida sorpresivamente por Todd Phillips, responsable de la trilogía “¿Qué pasó ayer?” y de comedias para freír el cerebro como “Road Trip”, “Joker” nos cuenta la historia del ya mencionado Arthur Fleck, un payaso mentalmente inestable y cómo su marginalización en la sociedad lo lleva a deschavetarse a niveles épicos, mientras más bajo va cayendo en el agujero negro que es Ecatepec Gotham. El raro de Arthur tiene todas las de perder. No sólo está en lo más bajo de la pirámide social, también tiene que lidiar con trastornos y enfermedades mentales que lo frenan y atan más a esa vida, sin ninguna luz de esperanza en el horizonte. Una anotación en su diario lo resume a la perfección “cuando tienes una enfermedad mental, la gente espera que actúes como si no la tuvieras”. La presión que su madre le impuso desde pequeño de traer alegría al mundo y ser feliz, lo llevó a vivir embotellando sentimientos negativos y taparlos con sonrisas falsas, algo así como a Ned Flanders. Pero la psique tiene un límite y más de 30 años de estar así provocarán una violenta erupción, capaz de quemar toda una ciudad y sumirla en un hermoso caos.

Ya lo decía el Joker de Ledger: “¿Parezco un hombre con un plan?” Esto aplica más aún para la versión de Phoenix. En un acto instintivo por sobrevivir una golpiza, dispara a sus agresores y estos rápidos 10 segundos pusieron en marcha la maquinaria que eventualmente lo llevaría a la cima. Probablemente era la primera vez en su vida que se defendía. No planeó y ni era posible ver el efecto bola de nieve que provocaría. Todo eso quedó cocinándose aparte mientras él se embarcaba en un viaje más personal. Poco a poco fue alcanzando una cierta lucidez a medida que los medicamentos psiquiátricos salían de su sistema y dejó de enfrascar lo que sentía. Dejó de obedecer ciegamente a su trastornada madre y de fomentarle su contagiosa locura. Y aquí viene el iceberg que acabaría de hundir a Arthur: descubrir que probablemente era el hijo de Thomas Wayne. Creer que de ser nada iba a convertirse en el príncipe de Gotham. ¿Qué es peor tortura que tener esperanza y que de repente te la destruyan? En la sublime última media hora del largometraje, el resultado del viaje introspectivo y el fenómeno social que había estallado, convergen para dar nacimiento al Joker tanto a los ojos de Arthur como a los de los demás. El de Ledger era un payaso que había tenido un mal día, el de Phoenix había tenido toda una mala vida.

Hubo dos grandes momentos en la narrativa en los que la piel se me erizo como a una colegiala. El primero es la danza que Arthur hace en privado encerrado en un baño, después de haber disparado a los tres patanes que lo agredieron. El pánico que sentía se transmutó en libertad, en este que es quizá el momento más honesto del film. Descubrió su verdadera esencia y bailó para si mismo. Pero este baile no fueron sus pasos de payaso ni un ballet, aunque pareciera uno. Remite más a la danza “butoh” de Japón, en la que los bailarines se maquillan de blanco como espectros y se mueven de manera instintiva en espasmos para abrir su inconsciente, que es el que marca ritmos y pasos. Como dijo su creador Kazuo Ohno: “Es el alma la que danza, el cuerpo le sigue”. El baile es en realidad un lamento bailado que surgió de ver las posiciones de cuerpos tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. Pero el Joker tuvo que venir y aderezarlo a su modo, por ello su “butoh” era uno de felicidad por haber liberado finalmente a su verdadero yo.

El otro gran momento sucede durante el clímax. Al mismo tiempo que sus nuevos discípulos sacan a Joker inconsciente tras el choque de la patrulla en que venía, la familia Wayne se mete a un callejón para buscar refugio después de salir del cine. La manera en que el Joker es sacado por la ventana remite a un nacimiento. Quienes lo sacan lo hacen con delicadeza quirúrgica, todo se ve en sus manos como de parteras tomándolo finamente de la cabeza cual bebé. El cuerpo parece estar sin vida hasta el momento en que los Wayne son asesinados frente a su hijo. Mientras la sangre de sus padres salpica su rostro, Joker da el fuerte respiro de renacimiento a su segunda vida. El hombre murciélago y el príncipe payaso de Gotham nacieron al mismo tiempo, siempre estarán atados uno al otro por el resto de sus vidas.

Nulas son las referencias que hay al futuro de  Bruce como Batman, pero hubo una muy sutil. Cuando Arthur va a la Mansión Wayne a hablar con su dizque padre, se topa con el niño en el jardín. Mientras se miran, Bruce está en su pequeña guarida y sale de ella para encarar al payaso deslizándose por un tubo a la usanza de Adam West en los 60’s (que bueno que no bailó el bati-twist). La otra es que los Wayne fueron al cine a ver ‘El Zorro’. En los cómics, el recuerdo de ese filme esa noche fue lo que le dio a Bruce la idea de enmascararse y de su imagen en general. En la vida real Bob Kane y Bill Finger lo tomaron de inspiración al crear a Batman. Por fin respetaron eso, ya que en “Batman v Superman” fueron a ver “Excalibur” (la cual sirvió de directriz para el film de Snyder) y en la Burton vieron la ficticia “Footlight Frenzy”. Nolan se vio más acá y los llevó a ver la ópera “Mefistófeles”, es que él es fifí.

Obviamente, el guión incluye más guiños a los cómics en este origen del Joker. El más obvio procede del clásico de Frank Miller “The Dark Knight Returns”, en el que el Joker es invitado a un talk show en donde acaba asesinado a todos en vivo, no sin antes haber besado a una sexóloga invitada en el show tal y como Phoenix. De “The Killing Joke” de Alan Moore prácticamente solo se tomó la frustrada carrera de comediante del personaje. A él no le toquen su obra porque se encabrona mucho. Valiente se me hizo el haber dado un nombre a este misterioso personaje de cuyo pasado ni Batman, el mejor detective del mundo, sabe nada. Pero pasa sin pena ni gloria y se me hizo acertado. Por cierto eso me recuerda que Arthur Fleck es A. Fleck y que Affleck fue el mejor y más fiel Batman, como arrancado de los mismos cómics. Pésele a quien le pese.

Phillips hizo un híbrido entre “Taxi Driver” y “The King of Comedy” de Scorsese. Tomando como referencia visual al primero y como una motivación del personaje al segundo. En The King of Comedy” De Niro interpreta a Rupert Pupkin, un aspirante a cómico de stand-up que tiene fantasías con conocer y ser amigo del conductor de un exitoso talk-show (Jerry Lewis). Junto a su amiga Masha, quien está enamorada del mismo personaje y se la pasa enviándole cartas, idean un plan para secuestrarlo. Arthur y su madre son ahora Rupert y Masha, él fantaseando con el comediante famoso y ella enviándole cartas a Thomas Wayne porque en su mente cree que el amor es mutuo. Me encanta como el karma fílmico llega a De Niro y ahora él es el conductor con fans from hell y ya vieron como le fue. Y bueno, mención aparte merece el mensaje que da la función a la que asiste la clase de alta de Gotham de “Tiempos Modernos” de Chaplin, el acaudalado 1% burlándose de los menos privilegiados y todo lo que tienen que hacer para sobrevivir. Resume la problemática social de la historia.

La fiebre que hay ahorita por este filme está más que justificada. La poderosa actuación de Phoenix es lo que más sobresale, pero ese güey se rifa en todos sus papeles. Es raro que lleguen historias como esta tan bien contadas en todos los aspectos cinematográficos, así que aprovecha y vuélvela a ver. En sólo tres días ya se convirtió en un fenómeno y referente en el cine. No es apta si eres de esos niños cucaracha que creen que Robert Downey Jr. merece el Oscar por “Endgame”, eso ni a premio TvNotas llega. Sólo queda decir que el verdadero príncipe payaso de Gotham ha llegado y merece un pinche cumbión.

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Acerca del autor

El Markovich   @ChocolateBono  

Observador de la escena humana dentro y fuera de la pantalla. El cine y el chisme son de mis cosas favoritas, así que heme aquí. Yo sólo doy mi opinión, al final tú decides.


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