La Camarista: Contemplativo y humano cine mexicano

Hay gente que pasa desapercibida por la vida, que no vemos, que se hacen invisibles ya sea por convicción o por su trabajo. ¿Cuántas veces hemos estado en un restaurant y cuando llega el mesero, lo ignoramos y seguimos en nuestras platicas como si esa persona no tuviera oídos ni ojos?

De este tipo de gente trata esta película, sobre el día laboral de Evelia o Eve, como le gusta que le llamen. Ella tiene 24 años y un hijo de 4, no sabemos si es madre soltera, si es casada ni nada de ella que sea fuera del hotel donde trabaja como camarera. Es de las mejores y atiende el piso 21, pero ya la están promoviendo para el 42. Durante su jornada se relaciona muy someramente con sus compañeros de trabajo. Ella tiene intenciones de mejorar su vida y se inscribe en un programa de educación para adultos que ofrece el hotel. Ahí conoce a la “Mini Toy”, una mujer alegre y despreocupada que insiste en ayudarla y ser su amiga. Evelia forma vínculos con algunos huéspedes del hotel que, como los pequeños jabones, solo duran uno o dos días. Ella trabaja duro por lograr sus metas, pero la vida y su mismo trabajo le dicen que nada es fácil y que no solo por esforzarse va a lograr sus objetivos.

Es una gran historia, muy simple pero contada de una manera muy profunda. Con un enfoque claustrofóbico, la mayoría de las escenas son con Evelia en primer plano y siguiéndola con insistencia y sin pudor.

A pesar de que la dirección de Lila Avilés logra un ambiente frío, casi monocromático, deshumanizado y mecánico, lo que se nos muestra en esencia es algo muy humano, muy lleno de vida, siendo las emociones de Evelia muy puras y protagonistas; aunque tiene muy poca expresión física y es una persona tímida de pocas palabras, sus silencios son contundentes, llenos de rabia, de odio, de inocencia, de alegrías, de soledad, incluso de amor.

El personaje de Evelia es interpretado por Gabriela Cartol, que está excelente, también actúan Teresa Sánchez, Agustina Quinci y Alan Uribe entre otros. Dirigida, muy bien, por la debutante Avilés, La Camarista ya cuentan con ocho premios Ariel. Es un muy buen guion de la misma directora y Juan Carlos Márquez.

Una gran película mexicana que no hay que dejar pasar, pero hay que tomar en cuenta que es cine contemplativo, lo cual no quiere decir que sea aburrido, al contrario, no hay un momento en que se pierda el interés por lo que esta pasando o va a pasar. No hay escenas de desperdicio ni de relleno.

Yo agradezco esta gran película tan original, tan humana, tan emocionante en una cartelera veraniega llena de refritos y secuelas absurdas.

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Vilma Aida    


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