Arrancamos la cobertura del Festival Internacional de Cine UNAM en su dieciseisava edición con las películas en competencia comenzando con la cinta chilena: La Perra.
La directora chilena Dominga Sotomayor, retrata un paisaje irregular y solitario en la isla Santa María para darle vida a la novela de Pilar Quintana, una historia sobre la maternidad, el trauma y el abandono.
En La Perra acompañamos a Silvia, una mujer retraída que dedica sus días a la recolección de algas y a limpiar una casa abandonada. Luego de adoptar y cuidar una cachorra sus heridas emocionales comenzarán a sanar, sin embargo los ciclos tienden a repetirse cuando no han sanado.
¿Qué funciona?
Imposible no notar el talento que tiene la directora con la naturaleza. Aprovecha cada instante para capturar con una gran sensibilidad la belleza e inmensidad de los paisajes, su uso con la luz natural es impecable y a través de todo este manejo de los espacios envuelve a la protagonista en una constante soledad y melancolía, una protagonista marcada por su pasado y exiliada por decisión propia de toda conexión pese a tener personas en su vida.
Otro de los putos fuertes de la película es Silvia, interpretada por Manuela Oyarzún, pues es un personaje en constante repetición, que crece pero que también vuelve siempre al mismo punto, uno que elige el exilio antes que conectar, uno que anhela la maternidad pero que se la ha negado desde hace mucho tiempo atrás. Yuri su cachorra llega para complementarla, para apaciguar su trauma, pero que al igual que un hijo, no se le puede forzar a ser algo que no es, desembocando en la cinta otra etapa de la maternidad, una de constante conflicto y abandono.
Sin duda, toda escena que involucra a yuri es enternecedora y orgánica, dejan ser a la cachorra, la cámara cede a sus movimientos y descubrimientos, buscando su lugar en la isla a medida que su relación con Silvia se va tambaleando.
¿Qué no funciona?
Llega un punto de quiebre en la historia donde conocemos el pasado de Silvia y la película toma una nueva capa, se responden preguntas y se conoce el trauma, el problema es que al volver al presente la historia no sabe en que punto debe terminar, convirtiendo la resolución en un espiral que nos lleva al mismo punto, finalizando la historia en el tono más bajo.
Pese a este tropiezo considero que La Perra es un filme importante y significativo en la carrera de Dominga Sotomayor, que no muestra más que madurez en su narrativa y maestría en su cinematografía.
¿Qué nos deja?
Creo que hay una brecha amplia entre anhelar la maternidad y el querer ser madre, pues una surge desde el deseo tener y la otra del deseo de cuidar, una parte desde el egoísmo y otra desde el amor. Pero considero que hay una tercera que se plantea en esta película, una que surge desde el trauma, una maternidad que se niega, pues ha nacido desde el miedo de perder, una maternidad que vivirá eternamente en la duda, que nunca será correspondida, una que vive entre el duelo y el anhelo, una maternidad que nació en el exilio.