Lanterns: Luces Que Se Apagan
Ha termiando la primera temporada de Lanterns y no hay duda: James Gunn no ha logrado transportar la magia lograda con Guardians Of The Galaxy a las propiedades intelectuales de DC, las cuales pese a contar con los verdaderos superhéroes icónicos (lo siento, Marvel) sencillamente no logran formar un universo cinematográfico exitoso. El polémico Snyderverse, aunque cuenta con un nicho de fieles seguidores, colapsó en su momento y sin esperanzas de volver.

Tras la calamitosa “stand-alone” de Green Lantern (2011), el castigado personaje regresa en formato televisivo en una versión claramente alternativa y dirigida a un público adulto deseoso de tramas complejas, buscando posiblemente revertir el desagrado por el demasiado colorido Superman y la alcohólica Supergirl y en cambio, acercarse al hiper-realista The Batman con el ex-vampiro brillante Robert Pattinson. El resultado es aun más polarizante que el espectro de colores y emociones de las Linternas.
La historia se centra en Los Guardianes, entidades alienígenas omnipresentes y omniscentes que crearon la corporación Linterna Verde para proteger la paz en el universo, proveyendo a sus miembros con poderosos anillos capaces de crear todo lo que su dueño imagine. Hal Jordan, el Linterna Verde asignado a La Tierra, se prepara para su retiro mientras instruye a su reemplazo, John Stewart, quien a su vez fue criado desde niño para el rol, a la vez que busca resolver misteriosos asesinatos en un pequeño pueblo del oeste estadounidense.

DC se mete en la oscuridad. Muy atrás quedan los luminosos combates interestelares, criaturas alienígenas multiformes y amenazas más allá del más profundo agujero negro. La trama se acerca mucho más a lo visto en True Detective, en un mundillo asfixiante y oscuro y en la que los Linternas fungen como detectives y no como guerreros espaciales. Hal Jordan, no un anciano pero ciertamente ya entrado en años, deja de ser risueño y patológicamente optimista como fue concebido y se nos presenta a un héroe añoso, amargado e insufriblemente cínico. El duro y agresivo John Stewart pasa a ser más una víctima de una crianza tóxica. Y el color verde brilla, literalmente, por su ausencia. El anillo y sus capacidades son apenas mostradas, casi de forma paródica, por un Hal Jordan harto de un trabajo que paradójicamente se aferra en conservar.
El comentario político no podría faltar, por supuesto. Subtonos pro-inmigración, feministas y sobre racismo en el medio oeste estadounidense no pueden faltar, con villanos sombrerudos que comen BBQ y luchan por defender sus fronteras. Situaciones metidas no con calzador sino a martillazos.

Acaso la falla más grave de Lanterns es la no desconstrucción pero sí humillación del personaje. El intento de mostrar a un Hal Jordan maduro, desconfiado de la autoridad que le dió sus poderes y cínico ante la tragedia se agradece, pero el guión sencillamente lo hace odioso, mostrándolo como un ultra patán e innecesariamente boquiflojo. Solo la magistral actuación de su actor logra que sus escenas no sean del todo intolerables. Lo que se ahorró en rayos laser verdes se invirtió en el hartazgo de Jordan por el mundo. En general, el trato dado al personaje raya en la parodia. Y ni hablar del aguerrido Stewart, quien aquí tiene el rango emocional de un ostión.
Pero ¿entretiene? El ritmo es en general lento y contemplativo. Definitivamente encaja en el reciente “meme” conocido como “Sufring Dracula”: Antaño, una serie así llamada mostaría a Drácula surfeando la mayor parte del tiempo; hoy día tendríamos toda una temporada narrando cómo Drácula se hizo de su tabla de surfing y cómo logró sobrevivir a los rayos del sol. Entrentiene de forma decente manejando bien el misterio, pero por momentos hace desear que el anillo explote con poderes en lugar de estar buscando pistas. Recompensa de forma justa nada más la paciencia invertida.

¿Hay que verla? Acaso podrá agradar a adultos que no tengan demasiado afecto por los Linternas Verdes y en cambio prefieran el misterio con el mínimo de efectos sobrenaturales. Fans de DC en general y de Linterna Verde en particular, abstenerse, pues el maltrato al linterna “más grande de todos los tiempos”, según su propio canon, es obsceno. James Gunn tiene mucho que hacer si quiere que su universo continúe en la luz.