Las 10 Mejores Películas de Fernanda Montenegro

Considerada la mejor actriz brasileña de todos los tiempos, estamos hablando de toda una leyenda de la cinematografía brazuca. Nacida el 16 de octubre de 1929 en Río de Janeiro, Fernanda Montenegro incursionaría en el medio artístico a temprana edad. Comenzaría en radio a inicios de la década de los 40, adaptando varias obras de teatro a radionovelas. Luego llegaría el teatro en los 50 al lado de Fernando Torres (quién a la larga se convertiría en su esposo) y de ahí saltaría a la televisión en los 60. Esa versatilidad y adaptabilidad a todo medio le ayudarían a construir una imagen que pronto se asociaría con el país carioca, pero faltaba un paso: su aparición en el cine, que se daría hasta finales de la década de los 60 de la mano de León Hirszman.

No obstante, el reconocimiento global llegaría hasta recién entrada la vejez, cuando se dio a conocer al mundo con su papel más famoso y prestigioso de la mano de Walter Salles, convirtiéndose además en la primera actriz latinoamericana en ser nominada al Globo de Oro y al Oscar. Puede que nunca lograra consolidarse en Hollywood, pero a quién le importa eso cuando te respaldan 25 premios a nivel internacional y una carrera fílmica de 7 décadas. Sin duda una legendaria actriz que merece el estatus de ícono, por eso la celebramos como se debe: con sus mejores películas.

 

10 – Aún estoy aquí (Salles, 2024)

POR EL FETT 

Walter Salles regresa a su mejor nivel con un himno de amor parental destruido por la violencia y la dictadura, un cine de protesta, reflexivo e imperativo para reconocer la oscuridad de nuestro pasado y presente. Aunque no puede evitar al final caer en ciertos toques sensibleros y manipuladores, es durante el arco introductorio y la transformación del drama en un thriller político repleto de tensión, donde el director convierte al espectador en un miembro más de los Paiva, explorando y manifestando el mismo dolor y resiliencia. Además de la PERFECTA actuación de Fernanda Torres, el otro gran valor de la cinta es que su dolor emerge de la misma desaparición del protagonista en el primer acto: el propio Rubens Paiva. Fernanda Montenegro tendría un cameo al final como la versión envejecida de Eunice Paiva a manera de homenaje a su carrera.

 

9 – O Auto da Compadecida (Guel Arraes, 2000)

Por Uriel Salvador

Con influencias del Decamerón en la parte narrativa y de Chespirito en el humor (sólo que más elaborado y menos simplón), más que ser un retrato de la región noreste de Brasil, Guel Arraes exalta la devoción de los campesinos al catolicismo, así como critica la codicia y la crueldad de la diferencia de estatus social. La amistad y el compañerismo entre João Grilo y Chicó les ayudan a aventurarse y salir airosos en un mundo de bandidos, matones, holgazanes, adúlteras y héroes inverosímiles. Aunque agotadora por no tomarse ni un descanso entre bromas, simboliza cómo la astucia, la inteligencia y la fe son la mayor arma para sobreponerse a la pobreza, el hambre e incluso la muerte. Fernanda Montenegro aparece como la mismísima Virgen María.

 

8 – La Hora de la Estrella (Suzana Amaral, 1985)

Por Uriel Salvador

Una pequeña historia que toma elementos neorrealistas para presentar una chica que aspira a una meta inalcanzable porque la pobreza en la que vive y su forma de pensar la limitan. Suzana Amaral contrasta un ambiente lúgubre y la infelicidad con una fotografía colorida que es un vivo retrato de su pensamiento y búsqueda por integrarse, comprender y sobrevivir un mundo que es demasiado grande para ella. Marcélia Cartaxo dota esa gran mezcla de inocencia y verdad en todo lo que hace, dice, siente, ama y piensa, desde sus primeras experiencias profesionales, el primer amor. Mención especial a Tamara Taxman y Fernanda Montenegro, con roles pequeños de gran impacto.

 

7 – Todo Bien (Arnaldo Jabor, 1978)

Por Uriel Salvador

Una tragicomedia controversial: al mismo tiempo que Arnaldo Jabor se burla de la decadencia y estupidez de la clase alta por ver a los pobres como seres inferiores, también invita al espectador a observar su estrato social desde esa misma perspectiva. A través de su construcción narrativa alegórica, se desata un humor descarado que se explora a esos personajes para poner al descubierto la hipocresía de ese ambiente. Si bien todos los personajes son caricaturas (el padre conservador, la madre caritativa por pura vanidad, la hija inculta y sin sentido común), todos van acorde al tono cómico que exalta tanto la diversión como la extrañeza del entorno.

 

6 – En Familia (Paulo Porto, 1970)

Por Uriel Salvador

Tercera adaptación de esta historia (tras Make Way for Tomorrow y Cuento de Tokio) que continúa con la misma temática sobre las vicisitudes económicas y el menosprecio a la vejez. Si bien tiene un tono más melodramático, Paulo Porto despunta por dignificar esta etapa de la vida sin ocultar la tragedia de la edad: ser visto como una molestia de la que nadie quiere ocuparse, vivir solo y separado del amor de tu vida y presenciar que tus propios hijos te traten peor que los extraños de la calle. No obstante, también constituye una lección sobre el amor verdadero y la perseverancia. Su doloroso final es una profunda y necesaria reflexión para todos los que fuimos hijos y que somos, o algún día seremos, padres y abuelos.

 

5 – Victoria (Andrucha Waddington, 2025)

Por Uriel Salvador

Dada la propia complejidad de los temas abordados (tráfico de drogas, violencia juvenil, abandono sistemático de las favelas, avance de las milicias), es evidente que el guion se queda superficial cuando debería permitir que ciertos debates maduren con más tranquilidad. No obstante, Fernanda Montenegro domina cada escena y transmite no sólo la tensión y el miedo de quienes forman parte de la resistencia, sino también la complejidad de las relaciones sociales dentro y fuera de ese entorno. Una obra sobre empatía y mirar hacia los estratos sociales que muchos prefieren ignorar, porque muchos de los que están en primera línea no eligieron serlo: fueron empujados allí.

 

4 – La Casa de Arena (Andrucha Waddington, 2005)

Por Uriel Salvador

Un pequeño ejemplo de la monotonía del tiempo en un lugar donde el mundo no parece avanzar. El ritmo lento pronto normaliza la rutina y se hace mucho más llevadera e interesante cuando, en medio del aislamiento que producen las dunas del desierto, cualquier evento exterior y por casualidad será el que determine la vida de las protagonistas y su entorno. A medida que los años se vuelven décadas y el tiempo se va volviendo más difuso, el crecimiento de 3 generaciones de mujeres (interpretadas por ambas Fernandas, Montenegro y Torres, compartiendo los roles de hija, madre y abuela) pone una reflexión final sobre el peso de los acontecimientos históricos.

 

3 – Ellos no usan Esmoquin (León Hirszman, 1981)

Por Uriel Salvador

Una de las películas que mejor exponen la realidad sociopolítica de Latinoamérica, que explora con minuciosidad los efectos de una huelga durante los primeros años de la democracia brasileña en una familia de clase trabajadora. León Hirszman se aleja del discurso sesgado y el panfleto político para ligarse más a la crónica social, de modo que ahonda en las consecuencias laborales y la denuncia hacia el papel represivo de la policía. La importancia del apoyo entre familiares inculca mayor libertad de las mujeres jóvenes, dando una mentalidad más moderna a una generación que, sin claudicar, conserva la esperanza de sus antecesores para ver un nuevo amanecer.

 

2 – La Fallecida (León Hirszman, 1965)

Por Uriel Salvador

La primera aparición de Fernanda Montenegro en cine tras muchos años en el teatro no pudo ser más perfecta, expresa una felicidad sin motivo aparente para ocultar una desgraciada y vacía existencia. León Hirszman muestra los barrios de Río de Janeiro infectados por una miseria tanto económica como moral, y apoyada por una fotografía en blanco y negro, esa aflicción ligada a la falta de libertad y la insatisfacción de las rutinas cotidianas hace más atractiva la fascinación por la muerte. Una obra prodigiosa en lo que nada es lo que parece, donde la muerte es la única salida a una vida penada por las carencias, la ausencia de expectativas, la indigencia económica y un matrimonio vacío.

 

1 – Estación Central (Salles, 1998) 

Por Uriel Salvador

El viaje en carretera que propone Walter Salles es un sutil retrato de la condición socioeconómica de la población brasileña, donde el uso de diferentes medios de transporte ayuda a darle a la historia una perspectiva más intimista, cándida y omnipresente. La maravillosa actuación de Fernanda Montenegro da pie a una atípica relación madre-hijo que aparta su hostilidad y constantes mentiras conforme van conociéndose porque saben que sólo cuentan entre ellos, reforzando el lazo emocional. Un calvario habitable, pero esperanzador donde el analfabetismo, el abuso, la explotación infantil, la miseria y la cuestión religiosa son tan frecuentes como el amor y el dinero necesarios para vivir.

Etiquetas:  

Acerca del autor

Uriel Salvador     twitter.com/UrielSalvadorGS

Escritor, analista, crítico, gamer, investigador, actor (especializado en doblaje), fotógrafo. Pero ante todo, soy un amante del cine.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

*