Las 20 Mejores Películas Animadas de Disney

A estas alturas parece que hacer un TOP sobre películas de Disney implica tomar todas las películas de la historia, y es que este monopolio agresivo en formación comprende tantas casas productoras, alianzas y acciones que según estadísticas Mickey ya posee el 27% de la industria total del entretenimiento, con una proyección del 35% para el siguiente par de años ¿Se imaginan eso?

Pues bien, me parece ya necesaria plantear este panorama para segmentar de lo que hablaremos hoy, que son los llamados “clásicos” animados que profesionalmente hablando son responsabilidad de Walt Disney Animation Studios (referido también como “Disney Animation” o “Disney Canon”) desde 1937 con Snow White, y que comprenden a la fecha 57 films hasta Ralph Breaks the Internet del pasado año.

Una labor titánica y siempre con cierto valor subjetivo (pero bajo bases objetivas), me he dado a la tarea de seleccionar los que a mi consideración son los mejores 20 títulos animados del Disney Canon, considerando su calidad y agilidad narrativa, números musicales, personajes y no tanto su posición revolucionaria dentro del género, para aclarar desde antes que no ¡No está Snow White!

Con ustedes las mejores 20 Películas animadas de Disney.

 

20. The Great Mouse Detective (Ron Clements, John Musker, Burny Mattinson, Dave Michener, 1986)

Un tema recurrente en este top será identificar a los directores referentes de cada época, por ejemplo la dupla Clements – Musker, quizá los mercenarios con mayor peso y menos fama de la casa que se encargaron de levantar clásicos a destajo. Tan infravalorada como ellos mismos viene esta adaptación de Sherlock Holmes tan entretenida como libertina, pues es notable que en todo su desarrollo resulte ajeno a la típica estructura de los relatos de casa, dejando entrever cierta oscuridad. Si bien carece de algún musical recordable, es la secuencia final y el espléndido villano a quién da voz Vincet Price lo que eleva la cinta a ganarse un lugar entre lo mejor.

 

19. Hercules (Ron Clements, John Musker, 1997)

Y hablando de la dupla directiva referente de 80 y 90’s, dos elementos de gran importancia también resaltan a la hora de seleccionar esta lista: el primero, si consideramos la versión original o la doblada, en la que muchas veces la segunda y gracias al talento mexicano en dicho rubro termina robando atención, sin embargo hay casos en los que esto no se cumple, como este. Olvidando al penoso Ricky Martin y teniendo en cuenta un par de maravillosos musicales y sobretodo el segundo elemento, un gran y divertido villano (James Woods presta la voz), tenemos otro de esos clásicos de catálogo y de gran entretenimiento a cargo de estos dos directores.

 

18. Chicken Little (Mark Dindal, 2005)

Sin duda la inclusión más extraña de esta lista, un producto sin tibiezas que significó en su momento la ruptura creativa con Pixar y que desembocó en un guion sobrecargado de referencias ochenteras que al final y por raro que parezca funcionan gracias a sus entrañables personajes a nivel de parodia y un mensaje paternalista que se aleja de lo moralino para caer casi en la sátira. Es como si Disney se burlara de su mala racha y volviera al peyote y estupefacientes que los hacían más libres y “extraños” en los años dorados de los 40. Sin duda un producto más dirigido a los jóvenes adultos, un dato curioso es que es un remake del corto homónimo de 8 minutos de 1943.

 

17. Aladdin (Ron Clements, John Musker, 1992)

Con alguna torpeza narrativa solventada por un Robin Williams legendario por su participación como “El Genio” (ojo que el doblaje de Rubén Trujillo en México se encuentra a la par de genialidad), Aladdin es un musical deslumbrante que al igual que su remake de 2019 brilla más por sus números que por su propia historia ¡y que musicales! Habrá que mencionar aprovechando la mediocre versión de este año, que el plus de la animación es contar con otro villano con la fuerza suficiente para sostener la trama durante toda su segunda parte, y no cualquier hijo de la vecina que parece salido de una telenovela turca ¡Indignante! (Por cierto, Will Smith a la altura del 92).

 

16. Lilo & Stitch (Dean DeBlois, Chris Sanders, 2002)

Intuitiva más que planeada, emotiva más que melosa, lo que ayudó al posicionamiento del Stitch fueron tres factores obvios: su hasta en ese momento revolucionaria campaña promocional en tono de parodia al atacar a otros cuentos de Disney (dentro de ese pequeño lapsus donde el panorama era incierto con tramas raras pero disfrutables); su referencia fuera de entorno al incluir hasta a los  “Hombres de Negro”; y más allá de la ingeniosa y entrañable criatura, Elvis, El Rey, que de manera truqueada pero conmovedora y ciertamente rítmica suplió sin que nadie lo notara la parte musical. Por cierto, denle gracias a Stitch por la madurez de How to train your Dragon.

 

15. Home on the Range (Will Finn, John Sanford, 2004)

Quizá la más grande injusticia dentro de la historia animada de Disney tenga una explicación lógica, y es que a pesar de ser un western muy ágil y entretenido con la carga perfecta y paródica de todos sus elementos, en su versión original ciertamente no funciona para ningún carajo, pero irónica y extrañamente en su doblaje mexicano es una verdadera delicia gracias a la participación de rockeros leyenda como Jaime López y Ely Guerra y a una Consuelo Duval un poco más tímida que de costumbre; así pues, convirtiéndose en un “chili western” la apodada como “Vacas Vaqueras” incluso es capaz de encausar un par de números musicales memorables.

 

14. Robin Hood (Wolfgang Reitherman, 1973)

Presten atención a Reitherman, director atípico por su individualismo al que quizá podríamos definir como al menos el más completo, no solo por su trabajo en solitario, sino por la versatilidad de sus relatos casi siempre sujetos a la humanización de los animales durante los 60 y principios de los 70, sacando clásicos de cabecera para la comprensión narrativa de la casa, como este por ejemplo, que sin ninguna presunción es hasta la fecha la mejor adaptación del mito o relato de Robin Hood, que como gran valor contiene un clímax final sujeto a un trepidante suspenso y acción (y de larga duración) sin dejar de lado lo conmovedor y trágico de sus variados momentos.

 

13. Lady and the Tramp (Clyde Geronimi, Wilfred Jackson, Hamilton Luske, 1955)

La época dorada de las princesas, de la posguerra, época en la que el italiano Clyde Geronimi salvó a Disney de la bancarrota por intercesión de Cenicienta, Aurora, Alicia y Lady, su princesa canina. Enternecedora de principio y a fin y sin duda uno de los relatos románticos y shakesperianos por excelencia de la casa, su director adapta su ya conocida fórmula a un panorama canino pero en esencia similar, resaltando el mismo camino y elementos para dar conflicto, motivo y final a sus personajes. Al parecer la siguiente víctima en esta serie de remakes mezquinos, será una pena ver como destruyen una de las escenas más famosas de Disney con espagueti de por medio.

 

12. The Aristocats (Wolfgang Reitherman, 1970)

De nuevo el amo animal de Disney, nótese en su segunda ronda de la lista no solo la impresión de un carisma único hacia sus personajes, sino también la predilección del cineasta por trabajar con cuentos en tonos de thriller. Para redondear esta incierta joyita un poco olvidada por el público, basta con recordar el excelso diseño de producción, la musicalización, principalmente en ese legendario número de jazz (que incluso Reitherman recicla en bocetos para su siguiente Robin Hood), y sobre todo la participación de Germán Valdez Tin Tan para el doblaje, en la que sería su no solo su segunda inmersión con Disney, sino también en un relato de Reitherman.

 

11. Sleeping Beauty (Clyde Geronimi, 1959)

Más allá del segmentado y muy empalagoso relato de Cenicienta, no queda duda que la patente de la “Princesa Disney” recae por antonomasia en Aurora, una afirmación peligrosa para mi bienestar físico tomando en cuenta la emancipación actual femenina y su condición contraria de algunos segmentos hacia la figura “en peligro” de la mujer, puesta irónicamente en este caso por otra mujer y en donde el hombre por cierto, figura como un príncipe secundario a la sombra de las dos protagonistas ¿Se preguntan aún quien es la otra mujer y protagonista? Una de las mejores villanas animadas de la historia que agrega a este clásico un toque de oscuridad exquisito.

 

10. Zootopia (Rich Moore, Byron Howard, Jared Bush, 2016)

Astuta “buddy movie” que mantiene un ritmo increíble sin dejar de lado su sutil pero efectiva crítica social y racial, la cual se refleja no solo en la situación de su protagonista y en la relación hacía con su accidental socio, sino también en el principal giro en una analogía dura pero bastante bien coloreada para referir al “depredador” como parte de una ahora amenazante minoría. En el tono de thriller, Moore construye una serie de investigaciones criminalísticas enfocadas en “desapariciones”, aderezándolas con tópicos políticos y corporativos en una excelente telaraña de misterio disfrutable y comprensible no solo para los adultos, sino también para los peques .

 

9. Fantasia (1940)

Sin duda el proyecto más atípico es también el ejercicio audio visual más rico en toda su historia; dirigido en varios segmentos y por varios cineastas (se menciona a Ben Sharpsteen como director del montaje final), el Disney más oscuro y artístico encausa una ópera animada sin precedentes que se debe tanto ver como escuchar con el respeto y la clasificación adecuada, creando una osmosis perfecta entre la animación y la música clásica que tras Blanca Nieves y Pinocho como prólogo, daría inicio a toda una historia tan revolucionaria como poderosamente artística y comercial. Su último segmento en la actualidad parece más una profecía que una coincidencia.

 

8. The Sword in the Stone (Wolfgang Reitherman, 1963)

Estamos ante uno de los planteamientos y desarrollos más erráticos de la casa, pero alrededor de este existe una extraña sensación que hace a todo este menjurje humano – animal, aventurero – moralino, mítico – histórico, una de las cintas más cómicas e interesantes de Disney por el simple hecho de que parece no seguir ninguna regla o fórmula. Con una trama de retazos y musicales tan raros como entrañables, Reitherman es capaz de dejar sub tramas aleccionadoras pero hilarantes en el camino mientras astutamente se ampara en el misterio (planteado de manera infantil y encantadora) sobre la verdadera identidad de su héroe ¿Y Merlín? Merlín es una cosa maravillosa.

 

7. Alice in Wonderland (Clyde Geronimi, Wilfred Jackson, Hamilton Luske, 1951)

¡Una locura! Siguiendo todos los estatutos del surrealismo (imágenes yuxtapuestas, montaje y ritmo acelerado e imágenes y momentos preciosistas), la historia llega a un punto que causa y emite ansiedad, emoción que sería imposible de soportar sino es porque la dirección equilibra su relato con el aspecto cómico necesario para abarcar al mercado objetivo en aquella época, pero sin dejar pasar de lado toda una serie de connotaciones y simbolismos que se burlan de todo el sistema monárquico, educacional y social. En un tono muy personal y con gran cariño, esta película siempre me recuerda la sonrisa y risa de mi hermana en el “y cuando acabes de hablar, te callas

 

6. Wreck-It Ralph (Rich Moore, 2012)

A pesar de que los villanos animados son en su accionar predecibles, su diseño y el libreto se las arreglan para que estos conserven cierto grado de misterio y sorpresa en su revelación o malvados motivos. Pero eso no pasa aquí, donde dicho sea de paso, es una de las pocas cintas en esconder astutamente a su antagónico (a pesar de sugerirlo) gracias a un ritmo envidiable donde la obviedad no es uno de sus elementos, sino la interpretación personal de los hechos y el final giro donde lo que parecía ser un elemento inofensivo se convierte de repente en un peligro inminente. Gran thriller que denotó en su momento un gran paso evolutivo argumental para la casa.

 

5. The Lion King (Roger Allers, Rob Minkoff, 1994)

El asesinato de Mufasa es sin duda uno de los momentos favoritos en el mundo mágico Disney, no por el hecho de su magnificencia visual para la época y el formato, sino porque sencillamente uno prefiere aceptar o percibir la estilización de la híper violencia a través de la animación como irreal o fantástica sin pensar en la complejidad del hecho plasmado (basado en Hamlet). Creo que el motif y la compenetración con su título, James Earl Jones, Elton John y Shakespeare encajan a la perfección en esta épica, pero sin duda su toque maestro reside en el equilibrio narrativo que provee la ligereza de un tan sencillo vocablo como complejo concepto: Hakuna Matata.

 

4. Dumbo (Sam Armstrong, Norman Ferguson, Wilfred Jackson, Jack Kinney, Bill Roberts, Ben Sharpsteen, 1941)

De alto contenido social incrustado con analogías y metáforas que refieren al racismo, al sistema laboral, el alcoholismo, la pérdida matriarcal y finalmente a la discapacidad, esta revolucionaria joya animada se ha encargado de traumatizar y enamorar a 4 generaciones desde su estreno en 1941, una contrariedad tan efectiva como emocional y esbozo histórico de un Disney surrealista y escabroso, testigo de un estudio experimental que jugaba con simbolismos de alta complejidad acordes a un tiempo violento, de guerra y de supervivencia del arte. Dumbo es el principio de la estabilidad, del cautivante musical y del trauma paternofilial en el mágico mundo de Disney.

 

3. The Little Mermaid (Ron Clements, John Musker, 1989)

La cúspide de esta dupla llegaría con el comienzo de la era del “renacimiento” de la casa, tras haber sufrido una serie de fracasos taquilleros e incluso una nula relevancia en poco más de 10 años, desde 1975 hasta la llegada de la nueva “Reina”, una sirenita que bajo los estatutos dejados por Geronimi, movió tierra, aire y mar para construir un clásico tan cruento visualmente como conmovedor en su romance, esplendidos números musicales y encantadores elementos “animales” que quizá surtan la mejor química de “patiños” en toda esta odisea histórica y animada comenzada en los años 30. Si hay un cuento tierno en la historia de Disney, ese es La Sirenita.

 

2. The Jungle Book (Wolfgang Reitherman, 1967)

Relato de hermosa consistencia narrativa que posiciona y da justicia a uno de los mejores narradores de Disney; sus personajes, aunque unidimensionales, cumplen con la expectativa de su adaptación y trabajan en pos de un guion que respeta la índole y naturaleza animal en una odisea divertida, ágil y con personalidades entrañables, cada uno en su justo momento, diálogos y secuencias musicales legendarias, definitivamente siendo de nuevo su doblaje y la intervención de Tin Tan la que la catapulta a otro nivel de culto. Lo más vital, es que Reitherman llega a su clímax de la mano de otro thriller con un par de los musicales más legendarios y disfrutables de la casa.

 

1. Beauty and the Beast (Gary Trousdale, Kirk Wise, 1991)

Es que desde su prólogo y consecuente apertura musical, no hay mayor fantasía, romance, musical(es), mito y calidad narrativa en Disney que esta grandilocuente, emocionante, divertida y cautivante épica ¿Cómo no se iba a convertir en el más grande cuento de princesas? Desde el equilibrio entre todos sus factores humanos, emocionales y hasta sociales (para las extremistas de hoy en día), hasta el minucioso cuidado y diseño de producción de una villa francesa al castillo medieval ¿Qué mayor magia animada se podría haber encausado antes, durante y después de esto? No hay escena, barítono, personaje o número que sobre aquí, porque todo es perfecto.

Etiquetas:  

Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


10 comentarios

  • Pierdo un poco el piso al ver en tu lista a Chicken Little y no a Pinocho…

    Responder
  • Muy buen top, de acuerdo con el número 1, pero aún así me queda la espinita de no ver a Pinocho entre las 20 mejores de Disney.

    Responder
  • Adhiero lo mismo. Pinocho.

    Responder
  • Considero faltaron Pinocho, Atlantis y Valiente

    Responder
  • Tras leer toda la lista me queda claro una cosa: es imposible hacer un Top objetivo de Disney, siempre se van a meter nuestros gustos personales y nostalgia por sobre la calidad de cada película. Y eso lo comprendí cuando metió a Chicken Little y Vacas Vaqueras (consideradas unánimemente como las peores películas del estudio) en su lista. Aunque bueno, a su favor puedo decir que es el primero que conozco que habla positivamente de ellas.

    Asimismo, como alguien que ha trabajado en la industria, yo consideraría no tomar en cuenta el doblaje de cada película para su calidad en general. Sí, soy de los que prefiere oírlas dobladas. Sí, siento que nuestra versión supera a la original en la gran mayoría de los casos. Pero si la película en sí no está bien hecha ni el mejor doblaje la va a salvar, puede hacerla tolerable o hasta disfrutable, pero eso no la va a hacer buena (Y esto cuenta para cualquier película, si no me cree, le recomiendo ver la trilogía precuela de Star Wars doblada).

    Además de Pinocho, la otra gran ausente en la lista es El Jorobado de Notre Dame. En mi entorno, tanto real como virtual, solo sé de UNA persona a la que no le gusta esta cinta. El resto no sólo la considera buena, si no que la defiende y la coloca sin dudar entre sus favoritas o hasta entre las mejores del estudio. No es que pueda decir que sea perfecta, pero me gusta tanto como las más grandes joyas de su década, e incluso más en según qué aspectos muy concretos. Se atreve a tocar temas adultos y oscuros de manera creíble y auténtica, convirtiéndola en la película de Disney más adulta hasta la fecha. Quasimodo tiene un nivel de desarrollo más preciso que otros héroes, Frollo es el mejor villano de Disney, la escala, planos y secuencias la hacen ver más grande de lo que es, la banda sonora es genial y su mensaje, si bien gastado, logra conectar con la audiencia. Sí, las gárgolas son molestas y se desvía mucho del material original (aunque esa no es realmente razón para excluirla pues bajo ese criterio todas las películas del estudio, salvo Alicia, salen reprobadas), pero todo es de lo mejor, así que no solo le perdono sus pequeñas pero molestas imperfecciones, si no que estas hacen que la peli me resulte incluso más fascinante.

    Dicho esto, daré mi propio Top. Trataré de ser breve pues esto ya se expandió demasiado.

    20. Ichabod y Mr. Toad: La mejor película de su etapa de cortos. La parte del Sr. Sapo es divertida y sumamente entrañable, una fábula tan agradable que es difícil no disfrutar, pues tiene ese “calor” tan propio de Disney, sobretodo del Disney más clásico. El segmento de Sleepy Hollow es la hostia, ni más ni menos. Una divertidísima comedia romántica con un uso del slapstick solo al alcance de los dibujos animados. Y en la recta final se convierte en un cuento de terror perfecto para ver en Halloween.

    19. La Bella Durmiente: Hoy en día ha caído bastantes escalones debido a que es mucho estilo sobre sustancia. Su apartado técnico es genial, simulando los vitrales y pinturas de su época y tanto las hadas como Maléfica son espectaculares. Sin embargo Aurora y Felipe no tienen carisma alguno ni personalidad de ningún tipo. Es por ello que me sorprende e indigna un poco que consten como protagonistas del relato dado su casi nulo impacto en él. Además el relato original tenía tan poco que contar que mete muchas escenas de relleno y la alargan de más.

    18. La Dama y el Vagabundo: La narrativa se asemeja más a una comedia romántica clásica que a una peli animada de la época, ya que la relación entre Reina y Golfo poco tiene que ver con los romances vistos hasta entonces en Disney: está mucho mejor construido y desarrollado. Toda la película, de hecho, se percibe totalmente actual, especialmente en los diálogos y el humor. No tiene nada que la distinga de otras películas similares, pero logra cumplir su cometido con creces.

    17. Aladdín: El cine de animación occidental tal y como lo conocemos hoy en día nació con este film, noto esto por el uso de famosos conocidos para hacer a un personaje y por el tipo de humor, más referencial y destinado más a los adultos. Aladdín y Jasmín tienen una química creíble, Jafar es el equilibrio perfecto entre maldad, peligro y sentido del humor y sus números musicales equilibran lo escueta que es la trama.

    16. Tarzán: Adapta a su manera todo lo icónico del personaje, siendo fieles a su esencia y con un resultado prácticamente inmejorable. Tarzán es lo bastante humano como para ser uno de los grandes héroes Disney en un sentido literal, y su crisis de identidad es perfecta. Detalles tan sencillos como el de juntar las manos son verdaderamente brillantes. Jane es divertida, adorable y graciosa, y la relación entre ambos es intachable, usando la fascinación que el uno siente por el otro para desarrollar el romance como es debido. Su primer encuentro es perfecto. La música me alegra que no sea lo típico que hemos escuchado hasta ese entonces. Para mí, esta es LA IMAGEN del personaje.

    15. Pinocho: Nunca he sido muy fan de esta película. Me parece demasiado cruel y oscura. Y es que bajo la siempre inocente apariencia de Disney se esconde en este caso un relato desquiciante lleno de personajes miserables y conceptos espeluznantes, y los dos héroes de la función, sumamente imperfectos, no equilibran la balanza, precisamente. Posee un guión mucho más cuidado y una narrativa más sofisticada y mejor estructurada. El humor está también más trabajado y resulta más efectivo, y lo mismo puede decirse de los personajes (que no me caigan demasiado bien no quita que vea su calidad para la época), y el ritmo, aunque sin ser perfecto, también se ve corregido, llegando a tener un clímax bastante emocionante y espectacular.

    14. Enredados: La primera princesa caracterizada de Disney. Aunque tengan menos capas y no sea tan bien elaborada como otras películas, los personajes son más carismáticos y sus relaciones mucho más sólidas, porque hay espacio para ello. Bajo un enfoque mucho más metido en la aventura, la peli fluye con una naturalidad que da gusto y, por fin, emociona. El humor. Funciona siempre. SIEMPRE. Creo que esto no pasa con ningún otra película.

    13. Cenicienta: La favorita del propio Walt y la mejor de las 3 princesas clásicas. Es expresiva, tiene carácter y sentido del humor, y su bondad no resulta cursi o estúpida si no… admirable, me atrevería a decir. Lady Tremaine también es un personaje más realista de lo acostumbrado, una villana que es, más que nada, una maltratadora con un comportamiento más que factible. La escena del Hada Madrina es puro Disney, y la tensión y urgencia conseguidas en la recta final me deja atónito.

    12. Fantasía 2000: No es tan buena como la primera, pero es una joya igual de brillante. Es maravilloso ver que en plena era moderna de la animación, y con la llegada del CGI, aún se atrevieran a hacerla. Es cierto que el ordenador le quita mérito al asunto y en ocasiones la fusión entre la animación tradicional y el CGI no acaba de cuajar, pero afortunadamente se conserva la belleza, imaginación y grandiosidad de aquella.

    11. Treasure Planet: Injustamente infravalorada por los puristas del libro que rechazaron su estilo steampunk y hasta por la propia empresa que la hizo fracasar en taquilla (para así dedicarse por completo a la animación tradicional), su combinación por Deep Canvas la hace sentirse más única incluso entre otras películas animadas. Jim es un protagonista decente con un trasfondo atípico en Disney, y su relación con Silver funciona muy bien. Para mi es sobre quitarte la triste visión individualista sin importar cuanto del mundo haya cesgado ,por mala suerte y por tus propias decisiones, de tu vida.

    10. El Jorobado de Notre Dame: Ver explicación arriba.

    9. La Sirenita: Por primera vez Disney enfoca el cuento como si estuviese protagonizado por personajes reales, humanos. Incluso el romance resulta más creíble de lo acostumbrado hasta entonces en el género. Hay más contacto, química, miraditas. Sí, sí, se enamoran y se casan en tres días, bla bla bla, decid lo que quieran, pero esta vez me lo creo. Las canciones ya no son solo eso, si no auténticos números musicales y tal y como dices, Flounder, Sebastián y Scuttle son el trío perfecto de compañeros.

    8. Lilo y Stitch: Es curioso que un película que junta elementos tan dispares funcione tan bien. La fusión no es perfecta ni mucho menos, pero aunque una es mejor que la otra, ambas están bien y dan forma a una cinta extraña pero de calidad. Hay pasión y corazón en todo lo que plantea, los personajes y sus relaciones son buenos, tiene un estilo visual único y muy agradable, y ciertos diálogos, o el uso de las canciones de Elvis, hacen que sea uno de los clásicos más especiales, la mejor copia de E.T. y seguramente la mejor película de una etapa tan duramente criticada.

    7. Wreck-It Ralph: Ralph es un protagonista estupendo. Felix es, contra todo pronóstico, un tío majísimo. Calhoun es genial. Una mezcla entre Samus Aran y el Comandante Shepard. La clásica tía dura y molona. Y su diseño merece comentarse. King Candy es discreto como villano, pero consigue sorprender en esos dos giros de guion, haciéndolo el único villano sorpresa que ha funcionado hasta la fecha. Pero sin duda, la estrella es Vanellope. Para comérsela. Increíble que hayan convertido el modelo de niña irritante y listilla en algo tan sumamente adorable. Gran historia sobre autoaceptación y valoración de tu trabajo.

    6. Alicia: La única película del estudio que es fiel al material original y aún así mete suficiente material original para lograr ser su propia creación (la escena dónde ella ruega ser encontrada y volver a casa es su máximo ejemplo). Un desmadre bien hecho que esconde su propia lógica en sus diálogos y situaciones irreverentes que le hacen pensar a más de uno.

    5. Bambi: Si bien la primera mitad puede parecerle infantil a muchos y tiene la peor transición de la historia del cine (pasamos de “ya saben qué escena” a pájaros cantando la canción de la primavera), un estilo visual impresionante y una animación soberbia se unen a una potente música de presencia constante para crear imágenes y escenas muy poderosas, dando forma a una atmósfera que te mete de lleno en el bosque. A veces todo lo que necesitas de historia es ver a un pequeño venado creciendo. Un viaje a través de la risa, el aprendizaje, la reflexión, el asombro, el amor y la tristeza. Personalmente es mi favorita y nunca me canso de verla, siempre es como toparme con ella por primera vez.

    4. Dumbo: Sumamente cruel y esperanzadora, las situaciones por las que pasa el tan adorable como intrascendente protagonista son lo bastante injustas como para generar una respuesta emocional en el espectador. Así que sí, a pesar de aportar más bien poco, es emotiva, simpática, y se ve con mucho agrado. Luego llega la escena de la borrachera, donde se despliega el arte al que Disney nos tiene acostumbrados. Una secuencia que no tiene nada que ver con nada, pero que resulta fascinante.

    3. El Rey León: Agarra los conceptos de Bambi y los expande. Es una oda a la naturaleza, a la fuerza cíclica, a la importancia de la cadena existencial de la que todos somos parte. Los temas de los que trata son tan complejos que a veces me sobrepasan y que impregnan a sus personajes de una profundidad insospechada.

    2. Fantasía: La única película de Disney para adultos. Una maravilla abstracta, donde famosas piezas de música clásica inspiran una serie de segmentos animados sin relación entre sí. Y es que es una película única, una absorbente Obra Maestra de la que es imposible apartar la vista, donde todos sus segmentos son un regalo para la vista y el oído, y el último, una simbólica batalla entre el Bien y el Mal, pone los pelos de punta. En definitiva, es un film imprescindible para todo amante de la animación.

    1. La Bella y la Bestia: Para esto es para lo que han servido las 29 películas anteriores y a dónde deben llegar todas sus sucesoras. Es la síntesis de todos los elementos que han definido a la productora durante décadas. Es romántica, mágica, grandiosa, espectacular, tierna, divertida, oscura e intensa. Y el fin del cine de animación tradicional, por tanto, ésta es una joya congelada en el tiempo. Pertenece a todas las épocas y a la vez no está atada a ninguna.

    Mención honorífica: Blanca Nieves: Hacer un Top de Disney sin mencionar a la primogénita en algún aspecto me parece un improperio, sería cómo dejar incompleta toda la lista. Es cierto que la mayoría de sus sucesoras ya la han superado en todos sus aspectos, pero su legado es innegable. Emociones y sentimientos en su máximo esplendor sin filtro o contención en su concepción más natural y legítima.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

*