Las 40 Mejores Películas del 2025 según Uriel Salvador
Tras lo hecho por El Fett y El Cine Actuario en años anteriores, finalmente he decidido animarme a armar mi propio top de lo mejor del año. Y creo que no hay mejor forma de empezar que en un año que, a nivel personal, significó un renacimiento en mi carrera, recordándome que el corazón no se cansa de aprender (el cerebro sí, por eso olvida). En cuanto a cine, este año marca el inicio del fin para la experiencia cinematográfica tal y como la conocemos, reservando la cita en las salas de cine para películas evento y dejando todo lo demás para la consolidación del streaming como único medio de acceso (movimiento que significará el regreso de la piratería como alternativa). De continuar por este camino, deberemos preparar la preservación de material físico lo antes posible.
Antes de empezar, es necesario aclarar que, si hay alguna película que creen debe estar y no aparece, quiero que tome en cuenta las siguientes consideraciones:
- La vi y fue buena, pero no lo suficientemente para entrar en el top.
- La vi y no me gustó.
- No pude verla (porque hay más películas en el mundo que tiempo para ver y comentarlas).
En esta tanda se ha colado un gusto culpable que no contará para el recuento general. Ahora sí, comencemos con el conteo que, aunque personal, siempre tiene en cuenta la calidad general.
Bonus culposo: M3GAN 2.0 (Gerard Johnstone) — Estados Unidos
El mayor acierto es que parece que Gerard Johnstone y su equipo de guionistas se dieron cuenta que no podían tomarse tan en serio a la Chucky Terminator. De manera que ahora se va al otro extremo y abraza la ridiculez que significaría tener a una muñeca robot asesina como guardaespaldas y amiga. No es realmente buena, es más, para quienes genuinamente disfrutaron la primera parte, puede resultarles una decepción por abandonar el elemento de terror y adentrarse por completo en la acción. Sin embargo, en estos tiempos actuales, es mejor preferir una pendejada que sea consciente que es pendeja a una pendejada que crea ser inteligente. Al menos dentro de lo que cabe, es mejor que su predecesora.
Bonus: Dollhouse (Shinobu Yaguchi) — Japón
Shinobu Yaguchi se aventura en otro género fuera de la comedia, siendo éste su primera incursión al terror. En primera instancia, no es más que un J-Horror típico, la narrativa es sencilla y no se complica con desvaríos, utiliza los elementos habituales del subgénero para ahondar en el duelo materno, la necesidad de soltar el dolor y los límites de la locura. No aporta nada nuevo y puede no ser del todo satisfactoria para los fans más conocedores de estas historias, pero el resultado final es una experiencia perturbadora, emocional y muy diferente a lo que usualmente se ve actualmente en el género, reforzado por un final bastante incómodo y sorpresivo (en el mejor sentido de la palabra).
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Roofman (Derek Cianfrance) — Estados Unidos
Aunque inicia como un atraco lleno de comedia de enredos bajo el arquetipo del criminal carismático, lentamente Derek Cianfrance construye un drama reflexivo sobre de la precariedad social con cierta crítica hacia la toxicidad laboral, explorando la conexión humana y la ilusión de creer que el amor se da a través de cosas materiales. Entre su carisma natural y un retrato bien desarrollado y convincente, Channing Tatum hace lucir a Jeffrey Manchester como una especie de Robin Hood moderno, posiblemente la mejor actuación de su carrera. Cae en todo el segundo acto, pero funciona como la prueba de ver hasta dónde llegan los límites por querer aspirar a una mejor vida y qué estamos dispuestos a sacrificar para conseguirlo.
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Rental Family (Hikari) — Estados Unidos
Hikari toma la temática de las relaciones familiares de Ozu y las agringa porque intenta imponer los valores occidentales por encima de los locales (debido a la forma en la que trata el dilema moral de las relaciones humanas). Dicho esto, es innegable la honestidad que transmite cuando indaga en la situación entre actuación y apego al cliente, en un empleo que fomenta la conexión humana sin encariñarse. Esto da pauta a un estudio alrededor de la soledad y que muestra una realidad incómoda sobre el menosprecio a niños y ancianos, siendo Brendan Fraser la conexión entre ambos extremos de la vida, encajando perfecto como un hombre perdido en una sociedad que no entiende.
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Bugonia (Yorgos Lanthimos) — Irlanda
Yorgos Lanthimos tomó una película medianita y la moldeó a su imagen y semejanza, reforzando sus elementos corporativos y ambientalistas a la vez que sacrificó la coherencia de varias partes de la narrativa. El uso del humor sirve como método para burlarse de varios factores relativos a la sociedad y el comportamiento humano, pero muchos de los cambios realizados con respecto a la original se ven como una trampa que se aprovecha del anonimato en el que se encuentra la original para fingir que es mejor de lo que en realidad es. Como película funciona y es entretenida, como remake… no tanto, causando que ambas versiones queden al mismo nivel: divertidas, pero decentes.
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KPop Demon Hunters (Maggie Kang y Chris Appelhans) — Estados Unidos
El fenómeno que se convertiría en una de las obras animadas más relevantes del año funciona como homenaje al K-pop y a los doramas que tanto le atraen a las chicas y fans del género hoy en día. Sin embargo, esto no significa que el resto del público no puede disfrutarla, en gran parte por sus alucinantes escenas de acción coreografiadas con sus vistosos números musicales. El romance entre Rumi y Jinu evoca momentos de ternura debido a sus semejanzas tanto en su origen como en sus motivaciones, compensando la falta de exploración de su reparto secundario. Un nuevo clásico animado que pasará a la historia como uno de los mayores errores de Sony.
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If I Had Legs I’d Kick You (Mary Bronstein) — Estados Unidos
Es curioso que hayan salido 2 películas enfocadas a la depresión maternal el mismo año, y mientras Lynne Ramsay se pierde en los detalles en vez de ahondar en el trastorno, Mary Bronstein experimenta en primera persona la exasperante odisea de autodestrucción e incierta redención de una psicoterapeuta que necesita un psicoterapeuta. Desde la inteligente decisión de jamás mostrar el rostro de la hija hasta el final hasta la impresionante actuación de Rose Byrne (la mejor de su carrera), consigue el efecto asfixiante deseado con mucho agotamiento corporal y mental que refleja esta metáfora sobre la imposibilidad de ser madre. Aunque esta misma decisión la hace muy lenta y con momentos oníricos poco cohesivos, al mismo tiempo confiesa el esfuerzo que hacen todos los días para ser mejor.
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The Long Walk (Francis Lawrence) — Estados Unidos
Francis Lawrence adapta uno de los libros menos conocidos de Stephen King y convierte los límites de la resistencia humana en una metáfora sociopolítica hacia el servicio militar, el sueño americano y el gobierno estadounidense. Aunque lo que la eleva es el villano de Mark Hamill, el establecimiento de las motivaciones y aspiraciones de las víctimas ayuda a que se encariñe con ellos por más que su destino esté marcado desde el inicio. Una repetición y al mismo tiempo un distanciamiento de la obra de Suzanne Collins, pero cumple con su mensaje sobre la deshumanización y cómo se rige el mundo actualmente: todos quieren ganar, todos quieren ser el mejor, pero nadie quiere dejar al otro atrás.
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Bring Her Back (Michael Philippou y Danny Philippou) — Australia
Una sombría metáfora del duelo y la maternidad rota, con una atmósfera asfixiante y silencios tensos que enfatizan el contraste entre las diferentes formas de crianza. A través de imágenes grotescas de canibalismo y cuerpos maltratados, evita los jumpscares baratos con tal de mostrar cómo los traumas sin resolver son el verdadero origen del miedo, simbolizado en una vulnerable y amenazante Sally Hawkinz como una madre rota y manipuladora con una verdadera obsesión enfermiza. Sobreexplica sus temas al intentar profundizar en ellos, deja a medias ciertas ideas y es muy predecible, pero esta historia de amor fraternal prueba que los hermanos Philippou van en buen camino.
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Blue Moon (Richard Linklater) — Estados Unidos
Aunque la puesta en escena es demasiado teatral (lo que la vuelve monótona y cansada de ver después de un rato), Richard Linklater y Robert Kaplow exploran la humanidad y la tragedia de un hombre roto y caducado, confrontando un mundo que ya no parece valorar su talento, sino también a la aparente imposibilidad del amor. Los diálogos incentivan la acción y proveen tanto risas como hundimiento emocional al abordar la depresión desde 2 variantes: profesional y personal, ambas abordadas por un Ethan Hawke en estado de gracia. Un retrato onírico y dolorosamente humano de un hombre monologando sobre la vida que sabe que su tiempo ya pasó, aunque su talento siga intacto.
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Mr. Nobody Against Putin (David Borenstein) — República Checa
¿Qué pasa cuando un maestro sabe qué las lecciones que le enseña a sus alumnos son dañinas para ellos, pero está obligado a impartirlas por órdenes del gobierno? Con un tono sombrío muy reminiscente a La Ola, David Borenstein denuncia a la influencia de la propaganda ideológica, la culpa e impotencia de los maestros y los excesos que el nacionalismo provoca en la gente. A través de los ojos de Pavel Talankin, se presencia los peligros del patriotismo en la población y revela el profundo impacto de las autoridades en las vidas de los ciudadanos, en especial los niños, porque si controlas a la infancia, controlas el futuro del mundo.
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A House of Dynamite (Kathryn Bigelow) — Estados Unidos
Tercera inclusión en la historia del cine sobre el miedo a una guerra nuclear, y aunque no puede evitar ser patriotera desde que inicia hasta que acaba, Kathryn Bigelow divide el evento en 3 perspectivas bien definidas, lo que repercute a nivel nacional, familiar, social, internacional y político. Los personajes tienen un trasfondo breve y no están del todo desarrollados, pero garantiza que los detalles queden claros para no perder la trama y entender el peso de las decisiones profesionales en sus vidas personales. Lamentablemente, la abrupta decisión de dejar un desenlace abierto le afecta, pues aunque es propositivo, también deja esa sensación de no saber qué pasó después.
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Nouvelle Vague (Richard Linklater) — Francia
Uno de los más ambiciosos proyectos del subgénero de cine dentro del cine, en el que Richard Linklater recrea la París de los 60 con una perspectiva más occidental, pero con mucho respeto a las peculiaridades de los grandes genios de la época (a través de un reparto liderado por Guillaume Marbeck como un mamón Jean-Luc Godard). Sin embargo, entre una narrativa episódica, una corta duración y un tono empalagoso que no se cansa de besarle los pies al país galo (reforzado por su fotografía en blanco y negro), hace que la total apreciación esta obra se limite a los cinéfilos más clavados en la historia de cine, pues el espectador casual se hallará perdido en medio de todas las referencias escondidas.
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El Agente Secreto (Kleber Mendonça Filho) — Brasil
Un thriller político ambientado en la dictadura brasileña que gracias a distintos factores se vuelve una bocanada de aire fresco y consigue un estilo propio. Para empezar, explora las condiciones de Wagner Moura para entender su posición como infiltrado obligado por las circunstancias a trabajar para el mismo sistema que lo persigue. Además, toma elementos del realismo mágico latinoamericano que refuerzan el contexto histórico y el juego entre realidad y ficción que deriva en la corrupción política que afecta el núcleo familiar. Se tarda en iniciar, pero se toma el tiempo para construir a los personajes para luego desencadenar la acción y mostrar el conflicto en los siguientes actos.
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The Testament of Ann Lee (Mona Fastvold) — Estados Unidos
Mona Fastvold reivindica a la figura de la falsa profeta Ann Lee a través de una detallada recreación histórica, un manejo de cámara muy preciso y una bella fotografía. Por desgracia, no consigue mantener el mismo nivel de la introducción por varias subtramas que desdibujan poco a poco su propósito inicial, causando que el ritmo se vuelva lento conforme avanza. Aun así, la historia es reforzada por la excelente actuación de Amanda Seyfried, que combinada con su talento natural para el canto, hace creíble su postura autoproclamada como la versión femenina de Cristo. ¿Sería mejor si Brady Corbet la hubiera dirigido? Sí, pero lo hecho por su esposa no está mal, logrando incluso un par de memorables números musicales.
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Mickey 17 (Bong Joon-ho) — Estados Unidos
El regreso de Bong Joon-ho retoma la ciencia ficción para llevar a cabo otra metáfora sobre el capitalismo en lo que también es un muy obvio discurso anti-Trump. A pesar de bajar un poco el potencial narrativo y ser redundante en su desarrollo, la combinación entre analogía anti consumista, el menosprecio a la clase trabajadora y mensaje medioambiental nunca baja de ritmo por las altas dosis de humor negro y una mayor soltura con sus temáticas principales. Quien espere toparse con otra Parasite, mejor bájele a sus expectativas, es una obra menor dentro de su filmografía, pero también la más divertida por la presencia de Robert Pattinson con 2 actuaciones tan distintas de un mismo personaje.
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Together (Michael Shanks) — Estados Unidos/Australia
Lo más destacable de esta propuesta no sólo es la creatividad del concepto, sino que Michael Shanks usa el horror corporal como metáfora del lado más demencial y pasional del amor, de modo que acentúan los extremos de la unión: es difícil vivir en pareja, pero también es difícil vivir solo. El apego afectivo es retratado por Alison Brie y Dave Franco, quienes trasladan su amorío en la vida real y lo utilizan como apoyo para sus actuaciones, quienes llevan su relación hasta las últimas consecuencias. Hay algunas subtramas que son muy obvias y están de más, pero sabe embonar esta variante del terror con una reflexión sobre si esa persona que amamos es la indicada para pasar el resto de la vida.
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Selena y Los Dinos (Isabel Castro) — Estados Unidos
Hasta la fecha existen muchos rumores e historias que rodean la vida de la reina del Tex-mex, pero Isabel Castro aprovecha que la familia Quintanilla produce este documental para tener acceso a mucho material inédito, metraje casero y de acervo familiar que legitima mucho de lo que es y fue ella (dándole un toque más personal). El carisma y personalidad de la cantante es equilibrado con escenas más duras que muestran los obstáculos para llegar a la cima, así como el deseo de pertenecer a una industria musical en un país que, hasta el día de hoy, no los ve ni valora como artistas. Selena no ha muerto, sigue viva en el corazón de su familia y de toda una generación que no ha dejado de cantar sus canciones.
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Sirat (Oliver Laxe) — España
Más allá de la postura que cada uno tenga con la denuncia política implícita, lo que Olivar Laxe propone con este homenaje a El Salario del Miedo es un viaje sensorial y áspero que devasta, pero también fascina por englobar el significado de buscar, no sólo a un familiar perdido, sino también un lugar dónde vivir o un sentido a la existencia. Pero a la vez que es necesario aceptar la propia realidad, negarla o vivir siempre en modo búsqueda te dejará con mucho menos de lo que tenías. Culminando con un final ambiguo, es una obra que definitivamente dividirá opiniones, pero que no deja a nadie indiferente y que no hay nada que un vaso de agua no pueda arreglar.
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The Left-Handed Girl (Shih-Ching Tsou) — Taiwán
Sean Baker le cede la dirección a Shih-Ching Tsou para una historia más personal para ella, y a pesar de que se ubica en un contexto diferente, guarda ciertas similitudes con los trabajos anteriores del director. Teniendo como enfoque a una familia taiwanesa disfuncional, no juzga a los personajes, más bien muestra los vaivenes y secretos de 3 mujeres afectadas por la precariedad económica, el clasismo y la hipocresía de la familia externa, y aun así, de cierta manera, busca la forma de mantenerse unida. La fotografía colorida y el dinamismo en la edición (aunque alarga varias escenas por momentos), aunado a un giro final sorpresivo, la hacen tan dulce como dura.
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Twinless (James Sweeney) — Estados Unidos
James Sweeney explora en este proyecto personal la soledad y la depresión por duelo desde 2 perspectivas diferentes que encuentran un apoyo emocional para apoyarse en un caso difícil. La química entre los actores y la excelente estructuración de personajes dan pauta a muchas situaciones hilarantes que funcionan por la naturalidad y empatía hacia ellos. Quizás le hubiera venido mejor recortar un poco del último tercio porque se alarga mucho, pero es una entretenida comedia negra tan emocionante como original que muestra una amistad transitada a hermandad por compartir un dolor en común. Destaca la actuación de Dylan O’Brian en un rol doble bien diferenciado como los gemelos principales.
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No Other Choice (Park Chan-wook) — Corea del Sur
A base de una comedia tan oscura como cínica, Park Chan-wook retrata la crisis de valores y la degradación moral causada por el desempleo, la desesperación por conseguir el trabajo adecuado y el deterioro del núcleo familiar. La crítica hacia la mentalidad corporativa está presente en cada plano, pero la excelente actuación de Lee Byung-hun muestra la otra cara de la moneda: un hombre que carece de relaciones públicas y cuya necedad y orgullo le impiden buscar otro tipo de empleo, así sea ajeno a la carrera en la que se graduó. Demasiado larga para lo que quiere contar, pero el final asusta por un realismo muy próximo que plantea muchas preguntas.
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La Grazia (Paolo Sorrentino) — Italia
Por más que sepamos que la burocracia es un chiste, Paolo Sorrentino reivindica el proceso político dentro de una estructura ética compartida, que protege la dignidad del individuo frente a decisiones irreversibles. La exploración del propio significado de la vida al abarcar el concepto del amor en sus múltiples manifestaciones, la búsqueda por un nuevo propósito y la duda del pasado son tormentos que rodean al presidente de Toni Servillo da un significado que más allá de su título, busca la paz interior. Siendo tan fiel como esclavo de su propio estilo, en cada bello plano se despliega la gracia de un cineasta sofisticado y consciente de su influencia.
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Hamnet (Chloé Zhao) — Reino Unido
¿Carnada de Oscar? En lo absoluto, pero también Chloé Zhao dota de una gran belleza a una historia que da un giro en el misticismo de la obra de Shakespeare, pues revela que una de sus obras más importantes está construida sobre la muerte y el duelo de su hijo. Aunque un poco sobreactuada por tanto grito, Jessie Buckley maneja muchos matices que la ayudan a retratar a una madre dolida por la partida de su hijo, apoyada por la magnífica actuación de Jacobi Jupe con una catarsis bastante intensa. Dolor y belleza se entremezclan con la vida y la muerte, y a través de ellas, el artista crea y comparte su vida como mediador de lo inexpresable. Sería perfecta si no fuera por 2 palabras: Paul Mescal.
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Predator: Killer of Killers (Dan Trachtenberg) — Estados Unidos
Una antología salvaje que abarca tres épocas distintas, cada una con un diferente protagonista, conflicto y hasta estilo narrativo. La exploración de diferentes culturas cohesiona toda la narrativa, de modo que, a pesar de que cada parte tiene su propia identidad, se siente todo como un conjunto. La gran variedad de escenarios, personajes y Depredadores (cada uno adaptado a su respectiva época y oponente) hace que la trama sea más dinámica y evite la monotonía al aportar la libertad creativa. Aunque no le alcanza el tiempo para desarrollar a los personajes y tiene un cierre un tanto débil, es una prueba más de que Dan Tratchtenberg entiende el universo de la saga y respeta a sus fans.
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The Ugly Stepsister (Emilie Blichfeldt) — Noruega
Esta readaptación del cuento de Cenicienta cambia el foco de atención del rol protagónico al enfocarse en una de las hermanastras de la futura princesa. Utiliza el terror corporal de manera más única al no recurrir a elementos sobrenaturales, de manera que incomoda su crítica al interminable engaño de los cánones de belleza y la frivolidad de la hegemonía física, con escenas muy gráficas que hacen alusión a la dismorfia corporal. Tiene algunos elementos desaprovechados, pero hace cuestionarnos hasta qué punto somos capaces de llegar (mayoritariamente las mujeres) con tal de tener una pareja ideal. Un buen inicio para Emilie Blichfeldt que prueba que este tipo de live actions sí valen la pena.
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DJ Ahmet (Georgi M. Unkovski) — Macedonia del Norte
Siguiendo los pasos de Emir Kusturica, la carga humorística, el ritmo ligero y la dirección de Georgi M. Unkovski se encargan de chocar las rígidas antiguas tradiciones con la aparición paulatina de la tecnología. Funciona como un retrato tan duro como divertido de la juventud normacedonia actual, así como una historia de amor que verá en una oveja con lana rosa el símbolo de la contracultura. El cierre es un poco débil para todo lo que construyó anteriormente, pero esta pequeña propuesta indie es una historia amable sobre la importancia de la comunicación. La viva imagen de Dora Akan Zlatanova es el vivo ejemplo de que modernidad y tradición pueden convivir.
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Hombre con H (Esmir Filho) — Brasil
Como toda biopic musical, es inevitable que caiga en varios clichés y tópicos comunes que plagan este género, pero a diferencia de lo que suele verse, Esmir Filho no busca glorificarlo ni victimizarlo, sino expresar su sensibilidad y actitud frente al mundo. A esto se agrega la PERFECTA actuación de Jesuita Barbosa, que captura con intensidad la mirada, los gestos, la presencia escénica y la inquietud de un alma marginada por el dolor, de manera que cada número musical es una forma de expresión de su espíritu. Nos recuerda que hacer arte implica ser valiente ante el mundo sin miedo a lo que los demás digan. Obligatoria para los fans de Ney Matogrosso, y si no lo eres, es una gran introducción a su música.
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Marty Supreme (Josh Safdie) — Estados Unidos
Será odioso, molesto, castroso, arrogante, bocón, presumido, mal perdedor y mal ganador, pero hay que reconocer que Timothée Chalamet acopla su indeseable personalidad a un deportista patético, idiota y ególatra (joderte la vista no te hace buen actor). Gran parte de este logro se da por Josh Safdie, quien usa la figura de Marty Reisman para destruir el alcance de la gloria a base de trabajo duro y entrenamiento con farsas, estafas, engaños y conveniencias, reconociendo que muchas veces se necesita una combinación entre sumisión, suerte, privilegio y hasta relevancia nacional para poder triunfar. Por si fuera poco, la edición hace intensos a los partidos de ping-pong por la mentalidad de los jugadores.
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The Last Viking (Anders Thomas Jensen) — Dinamarca
Desde la introducción animada (un relato infantil que establece los temas sobre los cuales se cimentará la historia), Anders Thomas Jensen construye una comedia violenta, atrevida y cautivante que bromea con la propia penumbra que genera la relación entre 2 hermanos marcados por un trauma paternal. El humor negro deriva en estallidos de violencia causadas por el absurdo de situaciones ordinarias llevadas al límite (de ahí que se muestre uno de los homenajes a los Beatles más raros que se hayan visto). Bastante entretenida y reflexiva, tan absurda como emotiva, es una obra sustentada por la originalidad del guion, la química y camaradería Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas, y una dirección que expone las razones de su existir en un brutal giro final tan astuto como desgarrador.
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2000 Meters to Andriivka (Mstyslav Chernov) — Ucrania
El hecho de continuar la historia dejada en Mariúpol tiene un propósito: recordarnos que el conflicto entre Ucrania y Rusia no ha terminado. La diferencia es que esta vez la aproximación viene de un grupo de soldados con los que Mstyslav Chernov se inmiscuye, los filma de cerca y graba sus testimonios. A través de la mirada en primera persona, la voz del director funge como un entrevistador que quiere saber más a profundidad sobre ellos, en algunos casos desentrañando el trágico destino que tendrán en meses. No alcanza los niveles de su antecesora, pero sabe transmitir esa tensión y el miedo a morir, plasmando el terror de un acontecimiento que lamentable se vuelve aún más traumatizante y creciente para una nación entera.
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Train Dreams (Clint Bentley) — Estados Unidos
Una de las mayores sorpresas del año porque nadie la vio venir. Aunque por momentos recuerda al estilo narrativo y visual de Terrence Malick, Clint Bentley lo adapta para sí mismo y narra una historia sumamente original de duelo, sacrificio y nostalgia que mezcla ambas líneas temporales para hacer una introspección tan desgarradora como esperanzadora en el sueño americano a través de la perspectiva de un hombre totalmente solo roto y que, al mismo tiempo, surte como la exacta analogía de la ocupación de la mente y el cuerpo para poder sobrellevar el duelo y entender la vida y la muerte. Un drama absorbente que busca el sentido de nuestra pesada existencia, moldeada por la fotografía de Adolpho Veloso.
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Las Locuras (Rodrigo García) — México
Roberto García entrega una historia coral 100% femenina, muy apegada al estilo de Almodóvar en versión seria, pero no cae en la trampa del feminismo victimista y condescendiente tan aplaudido en estos tiempos. Más bien, cada subtrama es una reivindicación de las problemáticas que viven a diario: sus causas y efectos, y sobre todo, la falta de comprensión y empatía (o el simple desdén) de los hombres que, dentro de su incapacidad por entender estos episodios, las tachan de “Locas”. Teniendo a Cassandra Ciangherotti como el punto central de conexión de todos estos relatos, cuestiona los motivos internos para llegar a esos límites, pues ¿qué mujer va a desear el sometimiento masculino en estos tiempos?
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The Life of Chuck (Mike Flanagan) — Estados Unidos
Contada en 3 actos bien diferenciados que usan la cronología invertida como principal recurso narrativo, una vez entendida la principal estructura, se comprende el principal mensaje que quiere transmitir. Ya sea uno de los apocalipsis más originales, un baile que simboliza la alegría de vivir o un coming-of-age que renueva el concepto del multiverso, Mike Flanagan revela la única certeza de la vida, y en apenas 15 minutos, le entrega a Tom Hiddleston la mejor actuación de su carrera. Una invitación a presenciar la mente humana como la mejor hermosura de nuestra existencia, y con ello, que el final de una vida es el final de un mundo, y tal vez del universo entero, si esa vida es tu universo.
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Little Amélie or the Character of Rain (Maïlys Vallade y Liane-cho Han) — Francia/Bélgica
Esta mezcla de diferentes propuestas toma lo mejor de ambos mundos, Occidente y Oriente y le da su propia identidad al representar la creciente curiosidad y asombro de una niña pequeña con complejo de Dios y una mirada desbordantemente imaginativa. De ahí que la historia sea una hermosa representación de los primeros años de vida y de todas las experiencias que comienzan a moldear la realidad, mezclada con los temas de la muerte y la guerra, aunque no de manera explícita, sino en forma de metáforas y pequeños relatos que cuentan la pequeña Amélie con Nishio-san. Puede que el último acto no termine de convencer por completo (en especial el final), pero es una cinta muy tierna que no tiene miedo en ser seria cuando lo requiere.
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No nos Moverán (Pierre Saint Martin Castellanos) — México
Un novato Pierre Saint-Martin Castellanos atina a utilizar el tema de la Masacre de Tlatelolco más como una reflexión histórica, enfocándose en las consecuencias personales y el coste social que deben cargar los sobrevivientes de ese día, de modo que la comedia negra y el drama criminal se equilibran. A esto hay que agregar una buena fotografía que se apega al pensamiento sobre el paso del tiempo, el resentimiento, la vejez, el sentido de justicia y el peso de la toma de decisiones en la vida, así como la excelente actuación de Luisa Huertas, llena de matices, dura y conmovedora a partes iguales. Un símbolo de cómo esa masacre sigue persiguiendo al mexicano… incluso si no nació para presenciarlo.
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Ne Zha 2 (Jiao Zi) — China
Sin discusión, la mejor película animada del 2025. Una mejora completa con respecto a su buena, pero genérica primera parte al expandir la historia, darles más matices a los personajes (en especial la amistad entre Ne Zha y Ao Bing y Shen Gongbao, el villano de la primera) y tener un mayor espectáculo visual con un clímax de más de 30 minutos de tensión, revelaciones y mucho dramatismo. Con un humor más dosificado, no se conforma con repetir la fórmula, sino que introduce más de todo al mismo tiempo que abarca su propio camino. Lo mejor es que recontextualiza la historia de la primera entrega, volviendo obligatoria una revisión y comparación entre ambas.
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Sinners (Ryan Coogler) — Estados Unidos
Increíble cómo Ryan Coogler tomó la cinta de Robert Rodriguez y la mejoró en todos los aspectos. Primero, al convertir una simple historia de humanos contra vampiros en una analogía tremenda a la masacre causada por el KKK y la segregación racial en todas sus formas. Segundo, al combinar tantos géneros en una sola cinta de manera orgánica (thriller, terror, comedia, drama, musical) y agregando elementos hasta llegar a una sangrienta y dura fusión y convertirse en un himno de amor a los orígenes del blues y simboliza la lucha contra las propias condiciones raciales. Aunque sobreexplica algunas situaciones, es entretenida y reflexiva por igual.
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It was Just an Accident (Jafar Panahi) — Irán
Más que una obra de denuncia política y social hacia el gobierno de su país (los persas continúan en el mismo tema), Jafar Panahi construye un debate moral sobre si la víctima debe cobrarse venganza contra su agresor. No hay buenos ni malos, sólo las consecuencias de un sistema rígido y totalitario que ha dejado secuelas en sus ciudadanos. Por momentos el thriller incluye toques de humor muy ácido, pero no es perjudicial porque se acopla a la situación y la necesidad de retribución ante la violencia y opresión sufrida por el régimen iraní. A raíz del reciente arresto de Panahi sólo por decir la verdad, me limitaré a decir que espero de todo corazón que esté bien y que se usen mecanismos internacionales para protegerlo.
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All That’s Left of You (Cherien Dabis) — Jordania
Pese a tener el genocidio palestino como trasfondo, este proyecto personal de Cherien Dabis (escribe, dirige, produce y actúa) no quiere crear conciencia del evento, sino retratar la impuesta ocupación israelí del territorio a través 3 generaciones que expresan su dolor, nostalgia y frustración de diferentes maneras. Pronto, la opresión política y represión militar van calando hondo en el núcleo familiar, en especial cuando los conflictos sociales influyen en la infancia y su repercusión a futuro. Muy humana en concepción y narración, expone esta tragedia como la vergüenza de nuestra generación por no haber hecho nada por detenerla, pero también que el amor familiar siempre está por encima de todo.
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The Voice of Hind Rajab (Kaouther Ben Hania) — Túnez
Ignorando la postura ideológica o política del conflicto entre Israel y Palestina de cada uno, la realidad es que Kaouther Ben Hania utiliza la ficción como vehículo de denuncia social, capaz de crear suspenso en un ambiente de 4 paredes y sin mostrar el conflicto real. El uso de las grabaciones reales de la voz de la pequeña Hind Rajab hace más respetuoso y verosímil el relato, mientras que la creciente tensión de la edición evita caer en el morbo o sensacionalismo barato, de modo que la constante presión del tiempo asfixia y atrofia cualquier tipo de ayuda. Manda el mensaje de que quienes más sufren las consecuencias de la guerra son los niños, que pierden la inocencia y crecen con rencor hacia el mundo exterior.
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One Battle After Another (Paul Thomas Anderson) — Estados Unidos
Una total locura que se posiciona entre las mejores películas de Paul Thomas Anderson por 2 motivos principales: el primero es una crítica abierta contra el gobierno de Trump, sus reformas anti migratorias y el racismo imperante que tanto sigue permeado en el pensamiento estadounidense. El segundo es que se sale de su zona de confort y entrega la película más comercial de su carrera, por su tono tan ligero e intensas escenas de acción, es una declaración de intenciones del director, exponiendo su defensa a los blockbusters (en especial a las películas de superhéroes que tanto le gustan) y su capacidad y aptitud para dirigir uno. No digo que salvará al MCU si se lo dejan a cargo, pero ha creado un nuevo clásico.