Las 5 Mejores Películas de Richard Conté
Muchos lo conocen solo por Don Barzini, pero Richard Conté fue uno de los actores clave para que el thriller y el noir se desarrollara dentro de la época de los 40’s y 50’s, en una etapa pesimista cuando Estados Unidos y el mundo estuvieron sumidos en la Segunda Guerra Mundial.
Anteriormente camionero, mesero y hasta estafador, fue descubierto por Elia Kazan y proyectado con grandes papeles por directores como Dassin, Hathaway, Siodmark y Mankiewicz, y aunque su especialidad eran los antihéroes y villanos, Richard Conté también interpretó algunos héroes notables dentro del noir. Celebremos a este olvidado y gran actor con sus mejores películas
Bonus – Ocean´s Eleven (Lewis Milestone, 1960)
POR EL FETT
El remake hecho por Steven Soderbergh en 2001 superaría con creces esta versión original, sin embargo en su posición guarda cierto carisma no solo gracias a su también grandilocuente reparto, sino también a un conflicto que nace de un cuadro veterano de la Segunda Guerra que crea de manera cuestionable una excelente empatía hacía con sus personajes. La presencia de Frank Sinatra y la de su clan, junto con la actuación de la siempre sensual Dickinson (con el cual llevaría a cabo un romance prohibido detrás de cámaras que se pospondría poco más de 10 años) fueron algunas de las razones del porqué la cinta cuenta con una extraordinaria química. Entretenida comedia americana que siempre ha conservado su encanto
Bonus – Call Northside 777 (Henry Hathaway, 1948)
POR EL FETT
Basado en un increíble caso real, esta es una de las mejores películas hechas sobre la labor periodística, en este caso en específico centrando en la investigación del Chicago Times sobre un condenado a 99 años por haber matado a un policía. La fastuosa actuación de James Stewart nos lleva de la negación a la duda y posteriormente a la revelación de la verdad en un caso de negligencia policíaca y judicial que incluso muestra algunas bases sobre los primeros usos del detector de mentiras y las ampliaciones fotográficas como armas para defender al injustamente acusado, aquí interpretado de forma entrañable por Richard Conté. Henry Hathaway logra una magnífica dirección, llevando a la investigación a puntos muy altos en su combinación entre thriller y drama
5 – Cry of the City (Robert Siodmak, 1948)
POR JOSE ROBERTO ORTEGA

Historia policial de persecución en la que el pasado y los vínculos juegan un papel importante, la historia de asechanza y traiciones sigue a Roma, un criminal acusado del robo a una joyería y de el asesinato de policías, mientras Candella, un oficial asignado al caso y su amigo de la infancia sigue sus pasos. La crudeza del tratamiento de la trama y la manera en que Siodmak trabaja a los personajes y las cámaras, hace que se sienta una historia cercana y más realista, contrario a la norma de lo que era el cine de estudios en esos momentos. El guion igualmente busca alejarse del artificio, lo cual es reforzado por actuaciones duras y profundas, tanto de un Victor Mature (en uno de sus mejores roles) como de Richard Conte
4 – Somewhere in the Night (Joseph L. Mankiewicz, 1946)
POR JOSE ROBERTO ORTEGA
Noir sobre la búsqueda de identidad y la reconstrucción de la misma. Mankiewicz domina el suspenso y el drama, con una historia envolvente sobre un soldado de la Segunda Guerra Mundial quien despierta en un hospital con múltiples heridas, sin saber quién es y teniendo como única pista una carta en la que una mujer resume el odio que le tiene. Con esta pista buscará rastrear su pasado, ocultando su amnesia y asumiendo otra identidad, siendo llevado a rastrear a un hombre llamado Cavat, a una joven cantante de un club nocturno, 2 millones de dólares y a un homicidio cometido años atrás, mientras anhela dejar su pasado atrás y construirse una nueva vida. Protagonizada por John Hodiak, Nancy Guild, Lloyd Nolan y Richard Conte, estamos ante un film poco apreciado (quizás la amnesia se contagia al espectador), con buenos personajes secundarios y que mantiene muchos elementos que invitan a su revalorización.
3 – The Godfather (Coppola, 1971)
POR EL FETT
La historia de un inocente y ajeno vástago que se ve obligado a convertirse en un ruin y frio capo siempre leal a su familia y al recuerdo de su progenitor, es en si la esencia narrativa de su autor. Nótese de nuevo como Coppola además de ser un exquisito narrador, su verdadera habilidad recae en el poder de adaptarse a la fuente original, resultando en secuencias que son diseñadas con alto grado de precisión y maestría. Así pues, a través del poder, Francis lleva a su arquetipo a la degradación emocional incluso contrariando al padre (el “breaking bad” por excelencia del cine). Poesía pura hecha imagen, Francis Ford Coppola en su final ofrece un retrato salvaje de dicha transformación con la magnífica y escalofriante escena de una puerta cerrándose ante los ojos y el destino de Kay. Por cierto, como dato curioso, el papel de Vito Corleon fue originalmente ofrecido a Richard Conté, pero Coppola se decidió por Brando, dejando a Conté como Don Barzini
2 – Thieves’ Highway (Jules Dassin, 1949)
POR EL FETT
¿Recuerdan el salario del miedo? Pues Jules Dassin 4 años antes mantendría una sensación de suspenso muy parecida, también con camiones, pero cargados de manzanas y dentro de una carretera a San Francisco. La acción de este extraordinario noir – thriller se desarrolla mayormente en dicha autopista y en el mercado de abastos de la ciudad, donde un ex militar busca venganza de un comerciante por estafar a su padre y dejarlo sin piernas en el proceso. El dinamismo narrativo de Dassin se hace presente no solo gracias a las aventuras trágicas que el protagonista tendrá que sortear para satisfacer su sed de venganza, desde una llanta ponchada hasta el más alto nivel de estafa por parte de los comerciantes, sino también a sus ingredientes noir y románticos, destacando una fabulosa femme fatale, la gran actuación de Richard Conté y otro gran villano a cargo de Lee J. Cobb
1 – The Big Combo (Joseph H. Lewis, 1955)
POR EL FETT
Un crudo retrato sobre la obsesión de un policía por atrapar a un jefe criminal, con toques de noir soberbios, un villano de antología a cargo de Richard Conté y una investigación y giro de lo mejor escrito dentro del género. Su mayor valía no es solo establecer al antagonista como una verdadera y asesina amenaza que genera tensión durante todo momento, sino también manifestar una auténtica duda en la misión y redención del héroe más allá de su obsesión, haciéndolo en momentos tan cuestionable como el villano. Los últimos 30 minutos son una delicia, cine de alto nivel, con uno de las mejores secuencias y fotografías del género. Así mismo, podríamos hablar de una de las pocas cintas protagonizada y desde la perspectiva del villano
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