Las 5 Mejores Películas basadas en la obra de Tennessee Williams

El dramaturgo sureño, sus intensos relatos centrados en la lucha de clases y la opresión del sistema patriarcal, hicieron que su obra gozara de una gran adaptabilidad al cine y al teatro. Así mismo, la anti heroína de Williams, que rozaba los arquetipos del noir, era dotada de una afectación emocional o mental, pero también de una fortaleza destructora como principal influyente de relato o del trágico héroe a su disposición. Estos dos fundamentales aspectos dentro de su escritura hicieron de Tennessee Williams uno de los casos más prolíficos no solo dentro de la adaptación de la literatura al cine, sino también de la transición de escritor a guionista.

Más de 100 títulos fílmicos dentro de su currículo, ya sea como fuente original o como mismo adaptador del libreto, sin duda Tennessee Williams fue uno de los grandes escritores contemporáneos y una de las plumas más influyentes dentro del drama en la literatura, cine, teatro y televisión.

Aquí las mejores adaptaciones de sus obras

INTRODUCCIÓN POR EL FETT

 

Baby Doll (Elia Kazan, 1956)

POR EL FETT

Película poco nombrada y recordada que en su tiempo significó un foco de polémica debido al fuerte contenido y tensión sexual.  Con un guion sólido y una perfecta estructura de su trío protagonista y pasional (los tres con nominación al Oscar), que permitió debutar al gran Eli Wallach (histrión también producto de su instituto), Kazan logra evadir el pudor de aquella época al sugerir algo mucho más complejo alrededor de su “Lolita”, una joven de 17 años que debe conservar su virginidad a pesar de estar casada con un hombre mayor. Kazan asoma el fuego pero no quema, mientras la audiencia entra en este espiral sureño de deseo carnal y de resquebrajamiento de la inocencia. Una de sus películas más infravaloradas.

 

The Rose Tattoo (Daniel Mann, 1955) 

POR EDGAR DEL VALLE

Basada en una obra del dramaturgo Tennessee Williams, en su primera película en los Estados Unidos, Anna Magnani protagoniza a una mujer viuda que conoce a un camionero (un siempre brillante Burt Lancaster), que transformará su vida al enamorarse de él. Sin duda el talento apasionado y gestual de Magnani impresionó a la crítica y audiencia americana, con un estilo que literalmente era una explosión de emociones al servicio de un relato que el mismo Williams adaptó de su obra, haciéndolo incluso más personal y vivencial. Destaca la química con el también grandioso Burt Lancaster. Por su papel, Magnani recibió los premios Oscar y Globo de Oro gracias a esta enérgica y pasional actuación.

 

The Night of the Iguana (John Huston, 1964)

POR EL FETT

Otra de las grandes adaptaciones de Tennessee Williams a cargo de una de las facetas más enérgicas y dramáticamente apasionadas de Huston. Esta cinta se convierte en un bacanal de deseos a partir de la interacción de un ex pastor alcohólico y tres mujeres que cambiarán su degradante vida en un viaje como guía turístico en México. Aunque los desempeños de Burton y Kerr son monumentales, una muy loable Ava Gardner despliega su principal arma, la sensualidad, para sumar tensión al relato, y de paso, estelarizar una de las secuencias eróticas (aunque bajadas de tono) del cine de aquella década. Uno de los mejores ejemplos de histrionismo por parte de la actriz, que aunque limitada, sabía usar sus armas siempre a favor.

 

Suddenly, Last Summer (Joseph L. Mankiewicz, 1959)

POR EDGAR DEL VALLE

Se trata de una adaptación de la obra de teatro homónima de Tennessee Williams, dirigida por Joseph L. Mankiewicz. La joven Catherine Holly (Elizabeth Taylor) es internada a un hospital psiquiátrico a petición de su tía (Katharine Hepburn), quien ofrece una gran cantidad de dinero para que se le realice una lobotomía, a lo cual se opone el médico Montgomery Clift. Las dos actrices protagonistas estuvieron nominadas al premio Oscar por este drama, que en su momento, tuvo críticas encontradas, en mucha parte gracias a su polémico tema, que se ve enaltecido por la intensidad de sus actuaciones y la más pasional que correcta dirección de un maduro Mankiewicz. La maestría actoral y directiva se complementa con un siempre enorme Clift.

 

Sweet Bird of Youth (Richard Brooks, 1963) 

POR EDGAR DEL VALLE

Nuevamente en un drama de Tennese Williams, y teniendo como base histriónica a una Geraldine Page (que ya había interpretado este mismo papel en la versión teatral), la historia va de una actriz madura que vive una relación con un hombre más joven (Newman), y que se convierte en su amante. Una verdadera obra clásica del cine y sin duda uno de los mejores y más intensos dramas en la historia, cabe destacar la química Page – Newman, este último en plena construcción de sus dotes a la orden de relatos dramáticos y sureños de esta índole. La fuerza de las actuaciones es el secreto para escapar del melodrama, encausando uno de los mejores y más tensos finales dentro del cine dramático, media hora de pura intensidad narrativa.

 

A Streetcar named Desire (Elia Kazan, 1951)

POR EL FETT

Culebrón de gran nivel cinematográfico y que responde a la concepción teatral tanto de su director como de sus alumnos; la habilidad de Kazan por transformar un solo escenario en una cátedra de dinamismo y planos es excelsa, así como también lo es la primera comunión con su pupilo Marlon Brando en un estatuto doble sobre la gran captación de la degradación emocional – mental en la relación de pareja, una toxicidad que se convertiría en el sello autoral de su dramaturga filmografía. La presencia de la dama tóxica por excelencia, Vivien Leigh, también ayuda en mucha parte a sostener este sistema planetario de emociones girando alrededor de un solo y divo sol, sin duda una de las piezas más representativas del drama hollywoodense

 

Cat on a Hot Tin Roof (Richard Brooks, 1958)

POR EDGAR DEL VALLE

Adaptación de la obra de Tennesse Williams, esta cinta se convirtió en su momento en uno de los grandes clásicos dramáticos sureños. Si bien la cinta en general denota algunas deficiencias en su ritmo y dirección (por el momento se siente más teatro que cine), las actuaciones literalmente “están que arden”, siendo uno de los ejemplos más evidentes del natural talento de Taylor junto a un excepcional Newman. Logrando una química candente y espontánea, la actriz en el papel de Maggie Pollitt, le permitió una candidatura del premio Oscar como mejor por actriz como la esposa de un hombre derrotado próximo a recibir una herencia. Durante la filmación, Taylor sufrió la pérdida de quien en ese momento era su marido, el productor Mike Todd.

Etiquetas:  

Acerca del autor

Edgar Del Valle    


1 Comment

  • Thank you for providing such useful information. I’ve been having trouble coming up with many questions about this topic. I’ll stick with you!

    Reply

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

*

*