Las 5 Mejores Películas de Ben Johnson
Ben Johnson, que gran actor del western, con una enorme presencia y un talento incluso desperdiciado. Su historia, como la de muchos actores de dicho género, fue muy curiosa, y es que Johnson era un ranchero y artista de rodeo que fue contratado por Howard Hughes para llevar una carga de caballos a California. Como vio que la paga del mundo del cine era muy buena y menos riesgosa que su profesión, decidió emplearse como un doble de riesgo en la montadura y acrobacias para actores como John Wayne, Gary Cooper y James Stewart. Su labor como stunt llamó la atención de John Ford, que poco a poco le fue soltando papeles más importantes e incluso un protagónico en una de las obras maestras y piezas más infravaloradas del director.
Pero su primera pasión lo haría abandonar momentáneamente Hollywood en 1953 para regresar al rodeo, ganando el campeonato mundial, sin embargo, las películas y Hollywood nunca abandonaro su mente, por lo que regresó para completar una gran carrera con más de 300 títulos, en donde de paso se llevaría hasta su Oscar. Recordemos a Ben Johnson con sus mejores películas
Bonus – Bite the Bullet (Brooks, 1975)
POR EDGAR DEL VALLE
Un peculiar western que retoma casi todas las constantes de los grandes del género, sobre una carrera de caballos de 700 millas a través de varios estados americanos, que concentra un gran interés y muchas apuestas en toda la nación. Para no variar nos encontramos a James Coburn en el papel de un antihéroe cínico y sin escrúpulos, capaz de todo con tal de conseguir sus metas. La cinta fue nominada al Oscar como mejor banda sonora y sonido, destacando en su tiempo por su gran reparto (resaltan Gene Hackman, Candice Bergen, y Ben Johnson) y por su fresca narrativa que escapaba de la típica receta de la pasada década, pero que conservaba de manera pasional y nostálgica todos los elementos y clichés de la misma
Bonus – Shane (Stevens, 1953)
POR EL FETT
Shane nos presenta al errante vengador que, perseguido por sus demonios, se topa con una comunidad en apuros, los cuales se resumen a abandonar sus tierras por la amenaza de un sindicato criminal que clama por ellas; a diferencia de otros western, este film prescinde del tono cómico para representar el estado marginal en el que muchas familias sobrevivían en la post era de la conquista, mostrando a un George Stevens crudo y alejado del convencionalismo, incluso incomodando a la audiencia al presentar a un antihéroe intruso como el ídolo de un pequeño niño y por ende desatando un conflicto dentro del núcleo familiar. Uno de los grandes western, que muestra el nuevo tono pesimista del director, pero siempre buscando la esperanza y la reflexión sobre la bondad en la humanidad
5 – She Wore a Yellow Ribbon (Ford, 1949)
POR EL FETT
La cinta más colorida y moralina de John Ford es un vehículo para dos lucimientos: el primero, la narración estética, nostálgica y reflexiva sobre el paso del tiempo en el oeste americano, la cercanía a la muerte y la proyección de la grandeza hacia el elemento de la caballería de aquella conquista salvaje; la segunda, una conmovedora actuación de Wayne, que de nuevo demuestra el porqué de su revaloración, dejando entrever trazos dramáticos que hacen a su personaje uno de los más queridos e íntimos de su filmografía. Es entendible que el lento ritmo y algunas libertades artísticas de Ford (ensañándose más con la forma que con el contexto) lastimen a sus fanáticos y le den de comer a sus detractores, pero el listón amarillo tiene un encanto único.
4 – Dillinger (John Milius, 1973)
POR DASTAN
Se han realizado 10 peliculas oficiales para cine basadas en la famosa historia de los años 30s (en la época de la gran depresión estadounidense) sobre el ladrón de bancos John Dillinger, es de resaltar que a los gringos también les gusta ensalzar a los delincuentes, al igual que en latinoamérica. En esta ocasión John Milius dirige y escribe esta septima adaptación, con un excelente cast, sobre el enfrentamiento entre Dillinger (Warren Oates) y el agente Purvis (Ben Jhonson), una cinta gansteril con una magnífica dinámica y gran edición de principio a fin, con secuencias de acción bien ejecutadas y llenas de violencia, con el oportuno uso de fotografías y escenas documentadas, la hace una cinta más interesante. En está película se trabajó con el director del FBI, J. Edgar Hoover, estaba agendado para hacer la voz en off, pero falleció antes de iniciar la producción. Si eres fan del cine ganster y buscas entretenimiento de alta calidad, está es la indicada.
3 – The Wild Bunch (Sam Peckinpah, 1969)
Por El Fett
Un himno a la muerte y una de las ejemplificaciones más claras de la vileza humana, que vio a través de un desarrollo metafórico, un western de mucha soltura, complejidad y belleza audio visual. Sangriento y audaz, bien podría ser catalogado bajo la línea del chilli western, gracias al desarrollo en las sierras del territorio mexicano ambientado en las épocas de conflicto revolucionario. La pandilla salvaje, pilar del subgénero crepuscular, es una angustiosa poesía aventurera y de honor repleta de simbolismos y pistas que van aproximando al espectador hacía aquel fastuoso y sórdido final, uno que comenzará con una legendaria caminata y de la que Ben Johnson será parte esencial .
2 – Wagon Master (Ford, 1950)
Por El Fett
Caravanas de mormones, cazarrecompensas de buen corazón, viajeros errantes, indios salvajes hijos de puta, blancos militares, justicieros de doble moral, pistoleros, muchos horizontes, tres pesos de producción, escenarios reciclados, chingos de personajes extras, una o dos semanas de producción y tres cajas de puros ¡Y vualá! Aquí tienes otra obra maestra (y muy poco respetada) de John Ford, tan corta como dinámica, tan emocionante como incorrecta y tan coral como perfectamente desarrollada desde sus tres ángulos protagónicos. Nunca estará al nivel de Stagecoach, pero vaya que el Maestro Ford podía filmar películas de alta tensión y calidad a su antojo. La primera oportunidad protagónica para Ben Johnson en una de las piezas más injustamente olvidadas de Ford
1 – The Last Picture Show (Bogdanovich, 1971)
POR EL FETT
Entrañable y atemporal relato que significó una de las principales y primeras identificaciones mediáticas sobre el subgénero. Una cinta visual y narrativamente adelantada a su época tanto por su atrevimiento como por el brutal y honesto retrato de varios tópicos “tabúes” dentro de aquella combinación entre decadencia social y despertar juvenil americano, dos curvas que en su intersección despertaron en Peter Bogdanovich una obra maestra. Así pues aquel brutal cambio generacional no solo incluyó grandísimas actuaciones de Ben Johnson, Ellen Burstyn y Cloris Leachmann (más el descubrimiento de Jeff Bridges), sino también temas como la violación, la ignorancia y/o indiferencia sobre la discapacidad, el despertar sexual y la pobreza y militarización.