Las 5 Mejores Películas de Cliff Curtis
No. No es ni latino, ni árabe, ni indio, Cliff Curtis es neozelandés, descendiente de la tribu maorí, y desde aquella isla se ha convertido en uno de los actores de reparto más eficaces e infravalorados para interpretar cualquier tipo de nacionalidad y acento, incluso siendo propietario de su propia productora independiente.
Celebremos a este muy buen actor con sus mejores películas
5 – Live Free or Die Hard (Len Wiseman, 2007)
POR DASTAN
Aclamada por ser la más divertida y la más exagerada de la saga, fue considerada como uno de los mejores blockbusters de su año. En esta ocasión McClane lleva un hacker (Justin Long) de Nueva York a Washington, que posteriormente unirán fuerzas para enfrentar una amenaza cibernética que provoca la caída del sistema financiero y de transporte en la capital gringa, estos terroristas hackers son liderados por Thomas Gabriel (Timothy Olyphant), un villano que lo desarrollan muy bien hasta antes del final, porque en esos últimos minutos llegan a una confrontación básica, con una secuencia anticlimática sin espectacularidad, que no está acorde al ritmo que proponía la película. Cliff Cutis hace un buen papel nada más y nada menos como el director del FBI
4 – Doctor Sleep (Flanagan, 2019)
POR EL FETT
Adaptación sorpresiva y agradable, habrá que reclamarle a Flanagan la petrificación de su relato en el último lapso al intentar emular a Kubrick, pero en general y cuando más se aleja de “The Shining”, es cuando el relato mejor funcionaba; tres cuartos que sustentan un film interesante y con un suspenso muy eficaz. Hay que poner el apunte de que Doctor Sleep se aleja así mismo del terror para funcionar ágilmente como un thriller paranormal, acierto de un guion que por momentos permitió a Flanagan secuencias muy bien elaboradas, sobre todo aquellas estelarizadas por un McGregor que contó con una muy buen estructura para el seguimiento estructural de Torrance. De calle, Cliff Curtis con su entrañable papel de reparto es lo mejor del film, actoralmente hablando
3 – Sunshine (Boyle, 2007)
POR EL FETT
Por lo general, la luna es el astro favorito de la ciencia ficción, relegando al sol a un plano muy secundario y hasta inhóspito dentro de la historia del género. El compromiso de Danny Boyle es restaurar ese olvido, mostrando a la estrella en su máximo esplendor a través de espléndidos efectos visuales que hacen que el espectador pueda conectarse con el calor que emana de la tensión de aquella misión. Aludiendo de nuevo al fin de la humanidad, lo que también es una narrativa de supervivencia encuentra su fortaleza en el poder de la dirección y su ensamble actoral, desarrollando una metáfora del sacrificio humano por la vida, o de alguna otra forma, algún tributo cósmico a un brillante “Dios”.
2 – Whale Rider (Niki Caro, 2002)
POR EL FETT
Es como Moana, pero mejor, en acción real, seria y verdaderamente entrañable, la historia de una niña que desafía cientos de años de costumbres y tradiciones para alzarse como jefa de su tribu y como su título lo indica, como la jinete de las ballenas, es uno de los coming of ages más profundos del nuevo milenio al no solo incluir elementos de la transición infantil – adolescente, sino también un excelente argumento anclado en el folclor de su nación. Resultó que en su momento una muy joven Keisha Castle Hughes se perfilaba como una promesa de la actuación al incluso recibir premios y nominaciones por doquier, pero se olvidaron de Cliff Curtis en el papel de su padre, una interpretación conmovedora y de matices dramáticos de excelencia.
1 – Training Day (Antoine Fuqua, 2001)
POR EL FETT
Ethan Hawke mencionó al ver el libreto de este fastuoso thriller policíaco que, de hacer él un buen trabajo, haría que Denzel Washington ganara el Oscar. Dicha declaración refleja una sapiencia impresionante sobre el quehacer actoral, pues bien es cierto que la interacción del reparto genera y ensalza la química del protagonista. Ya todos saben el desenlace profético de aquella frase: Denzel se haría de su Oscar, en un trabajo conjunto que saca chispas en cada plano, diálogo y situación incómoda entre estos dos policías, donde la tensión es un ingrediente constante de su narrativa. Para Cliff Curtis resultarían algunos minutos que se roban la película, como el siniestro traficante latino “Smiley”, y es que esa secuencia del departamento y la tina es una delicia tenebrosa y brutal