Las 5 Mejores Películas de Hou Hsiao-Hsien
Nacido el 8 de abril de 1947 en Guangdong, Hou Hsiao-Hsien huiría con su familia a Taiwán para escapar de la guerra civil china. Ya instalados, su padre conseguiría trabajo en la alcaldía de Taichung, lo cual le daría la educación y los recursos para graduarse de la Academia Nacional de Artes de Taiwán. A la larga se convertiría en el otro artífice de la Nueva Ola Taiwanesa y en uno de los principales sucesores de Yasujiro Ozu (de quien se declara admirador) al adaptar su estilo característico a su propia cultura, pero añadiendo una amplia improvisación para llegar a la forma final de sus escenas y la actuación discreta y naturalista de sus intérpretes.
Aunque no tiene la epicidad de Edward Yang ni la experimentación de Tsai Ming-liang, su obra es probablemente la más oscura y difícil de apreciar de la Nueva Ola Taiwanesa por abordar las convulsiones internas y externas del país. Esto no quiere decir que sus películas no sean cálidas o humanas, más bien hay que saber dónde buscar, ya que el ritmo contemplativo permite cierta libertad para que el espectador explore y se pierda en su mundo, con familias encantadoras y bien estructuradas que son sacudidas por las ramificaciones culturales y políticas de la época. Todo adornado por su asociación con el director de fotografía Mark Lee Ping-bing, con un total de 9 colaboraciones.
Ganador del León de Oro y un premio a Mejor Director en Cannes, y con su última película datando de 2015, está retirado del medio por el Alzheimer. En su honor, le rendimos homenaje y exposición con sus mejores películas.
Bonus como actor y guionista – Taipei Story (Yang, 1985)
POR URIEL SALVADOR
Miradas, silencios y gestos complementan un argumento a base de las insinuaciones de una relación entre 2 jóvenes en proceso matrimonial, mientras ella quiere prosperar y tener un futuro, él está estancado con los recuerdos de su pasado. La simpleza que Edward Yang mantiene en este choque generacional evoluciona rápidamente hacia una lucha de supervivencia personal contra la sociedad, la presión económica, el trabajo, el desempleo, la familia y la rápida modernización y transformación socioeconómica de Taiwán. Al final, uno no puede evitar empatizar por personas que no son más que esclavos de la sociedad en la que les ha tocado vivir.
Bonus – Three Times (Hou Hsiao-hsien, 2005)
POR URIEL SALVADOR
Con elementos de Wong Kar-wai y Edward Yang, Hou Hsiao-Hsien retrata 3 amores distintos a través de 3 historias repartidas por el tiempo con una puesta en escena minimalista y apegada a cada época. Ya sea un romance platónico en tiempos de la Revolución Cultural, el concubinato durante la ocupación japonesa o la infidelidad en los suburbios modernos, la sencillez de sus relatos fluye con un ritmo lento, pero sereno en gran parte por la bella fotografía y la emotiva banda sonora. La relación entre Shu Qi y Chang Chen (ambos siempre en diferentes roles) emana una química que incluso plantea la posibilidad de la reencarnación entre amantes.
5 – Millennium Mambo (2001)
POR URIEL SALVADOR
Un testimonio duro de esas personas que vagan sin rumbo ni sentido, no poseen ninguna meta ni intentan rechazar una realidad que han aceptado por completo. La relación abusiva entre Duan Chun-hao y Shu Qi está fantásticamente recreada por unos diálogos tan naturales que dan paso una juventud derribada y desorientada por un mundo desolador que nunca pareció ser el suyo. Aunque a veces da la impresión de que algunos momentos se alargan demasiado (lo que la vuelve algo lenta y repetitiva), Hou Hsiao-hsien hace una declaración de intenciones: no es que haya envejecido bien, es que no ha envejecido en absoluto, siendo tan moderna como en su estreno.
4 – A Summer at Grandpa’s (1984)
POR URIEL SALVADOR
Una película sencilla y ligera que tiene un toque especial por el enfoque tan personal que pone Hou Hsiao-hsien. A base de planos generales consigue que provoque nostalgia en la ambientación por una simple razón: todos hemos pasado un verano en casa de nuestros abuelos y tenemos momentos cotidianos imborrables en nuestra memoria. De ahí que la mirada de los hermanos abra un mundo ensoñador y desprenda el mismo encanto y amor por la vida, a la vez que contrapone la dificultad y el autoritarismo de las relaciones adultas, pero sin olvidar esos instantes importantes entre familiares. Como dato curioso, Edward Yang compuso la banda sonora de la película.
3 – Flowers of Shanghai (1998)
POR URIEL SALVADOR
Una película sin principio ni fin, una colección inconexa de escenas que evocan y crean todo un mundo sobre las intrigas políticas dentro de un burdel, a menudo por lealtad, amor y dinero. Aquí no hay amor, sólo placeres hedonistas y muchas noches solitarias en compañía de otros, ya sea entre las mismas prostitutas o con los clientes adinerados (uno de ellos encarnado por Tony Leung). Hou Hsiao-hsien presenta una tragedia tan apacible como íntima y bellamente conmovedora de vidas que fueron olvidadas, mundanas e irrelevantes para muchos, y a través de esta historia vuelven a importar, aunque sólo sea durante el breve tiempo que la película ofrece.
2 – The Time to Live and the Time to Die (1985)
POR URIEL SALVADOR
La obra más personal de Hou Hsiao-hsien invita al mundo entero a sus recuerdos infantiles y juveniles durante la ocupación china en Taiwán. La naturaleza en la que vivieron él y su familia es plasmada con tan absoluta precisión que puede sentirse el paso del tiempo, de modo que la intimidad que provoca la nostalgia se ve reflejada en un sendero esperanzador y calmado que realza la belleza de la cotidianidad. El título es abiertamente expresivo porque simboliza esos momentos aparentemente insignificantes donde no pasan demasiadas cosas, pero que son los más importantes al final de los días: el tiempo de morir inevitablemente llega, pero no importa, el tiempo de vivir es ahora.
1 – A City of Sadness (1989)
POR URIEL SALVADOR
Hou Hsiao-hsien hace un recorrido de los años cruciales durante la ocupación japonesa en Taiwán y la posterior huida del nuevo gobierno por el Partido Popular Socialista Chino. Sin embargo, los acontecimientos históricos son más el trasfondo para comprender la identidad nacional de una sociedad a la que le tocó sufrir, simbolizada en una familia que deben afrontar las consecuencias de la inestabilidad política y económica (de donde destaca la labor de Tony Leung como el menor de los hermanos, un fotógrafo sordomudo y pacifista). Una joya que define el gran problema cultural que tiene el país: la búsqueda de su propia identidad. Aquí no hay lugar para actos heroicos ni finales felices, sólo la dura realidad.