Las 5 Mejores Películas de Jacques Tati
Nacido el 9 de octubre de 1907 en Le Pecq, Jacques Tati fue expuesto al arte desde pequeño, siendo su abuelo materno amigo de Vincent Van Gogh y propietario de una empresa de enmarcación a la que solía ir a comprar Henri de Toulouse-Lautrec. Dejó la escuela a temprana edad y trabajó en el negocio familiar como enmarcador antes de hacer el servicio militar. La Gran Depresión sería el punto de inicio para su carrera, pues renunció a su estilo de vida relativamente cómodo para convertirse en artista escénico, especializándose en mímica y comedia. Tras participar en la Segunda Guerra Mundial, retomó su profesión como artista de cabaret, y junto a Fred Orain, fundaron Cady Films para producir sus primeras películas.
Es aquí donde surgiría uno de los personajes más emblemáticos del cine francés: Monsieur Hulot, un hombre torpe e inepto que siempre carga con un impermeable, paraguas y pipa, pero que disfruta los pequeños placeres de la vida. Entre las temáticas principales de sus obras resaltan la obsesión por la acumulación y compra de bienes materiales, el consumismo, la presión asfixiante de la sociedad moderna, la superficialidad de las relaciones entre las distintas clases sociales y la naturaleza fría y a menudo poco práctica de la tecnología.
Ganador del Gran Premio en Cannes y un Oscar, falleció el 5 de noviembre de 1982 a causa de una embolia pulmonar, pero su legado se convertiría en la principal influencia de muchos actores, en especial Peter Sellers y Rowan Atkinson. En su memoria, le damos el reconocimiento merecido con sus mejores 5 películas.
5 – Día de Fiesta (1949)
Por Uriel Salvador
Esta obra recupera mucha de la comedia dejada por Chaplin y Keaton, pero empiezan a vislumbrarse las simpáticas críticas implícitas hacia la modernidad y el progreso a cambio del estrés laboral, la agenda planeada a nivel milimétrico y la pérdida del contacto humano. El torpe cartero de Jacques Tati es el contrapunto a esa perspectiva sobre el encanto a la automatización, siendo un trabajador de a pie que todavía disfruta de tomarse el tiempo para hacer su empleo a su manera y tener contacto con sus vecinos. Aunque todavía se nota que va empezando (hay cierta inmadurez en el concepto, y al haber muchos diálogos, no están muy bien trabajados), es un genial derroche de naturalismo de un mundo cada vez más ausente.
4 – Trafic (1971)
Por Uriel Salvador
La despedida del Señor Hulot está envuelta en un viaje por carretera continuamente interrumpido por una serie de infortunios que confrontan el carácter humano frente a los problemas cotidianos. La crítica que plantea Jacques Tati esta vez va directa hacia la industria automotriz, donde todo es rutinario y mecanizado (en clara simbología de la robotización de la sociedad) y se rinde culto al automóvil como el principal artículo de lujo y la necesidad de compra por adquirir lo más nuevo y llamativo. Hay que mencionar que pierde el ritmo en varias ocasiones y algunos chistes se sienten muy simplistas, pero es una sátira que funciona y se mantiene fresca.
3 – Las Vacaciones del Señor Hulot (1953)
POR EL FETT
La introducción del Señor Hulot, un hombre torpe y encantador que se encarga a través de sus gags y tonterías de poner de cabeza a la idiosincrasia de la sociedad francesa, un personaje creado e interpretado por el mismo Jacques Tati que, a pesar de no llegar a los picos legendarios de Keaton o Chaplin, si logró hacerse de una porción de crítica social hacía el europeo promedio, y que el mismo narrador perfeccionaría en su próxima obra. Quizá el humor sea demasiado local, pero las situaciones son universales, mostrando unas secuencias divertidísimas en las que el Señor Hulot se encarga de resquebrajar el estatus quo de la refinada sociedad europea dentro de un hotel de costa veraniego. Imperdible
2 – Mi Tío (1958)
POR EL FETT
Quizás sea la comedia más influyente más olvidada. Tati perfeccionaría a su personaje, introducido cinco años antes en Les Vacances de M. Hulot, para que a diferencia de Chaplin o de Keaton (arquetipos del trabajador, del obrero y/o la clase baja), hacer de su adorable y torpe Sr. Hulot un símbolo de crítica social hacia lo burgués, en especial hacia la idiosincrasia europea-francesa. Así mismo, Hulot no carga del todo con la responsabilidad protagónica (otro diferenciador), fungiendo solamente como una intromisión dentro de un entorno previamente satirizado, siendo este estilo de humor precursor de otras vertientes narrativas como la de Blake Edwards, la de Sellers e incluso la del conocido Mr. Bean (prácticamente una actualización inglesa del Tío).
1 – PlayTime (1967)
Por Uriel Salvador
Una joya ambiciosa que se burla de la modernidad y el estúpido urbanismo cada vez más similar de las ciudades capitales con un humor más sutil e insinuado. Cierto que carece de historia, pero las continuas acciones de las personas hacen que el escenario se deba explorar en primer plano y fondo para captar una sucesión de chistes que refuerzan la imagen arquitectónica de un París impersonal, homogéneo y masificado, apoyada por un genial uso del sonido y una fotografía impecable. Jacques Tati también invita a pensar diferente al resto y ver a la clase obrera como los verdaderos héroes, creando una obra casi experimental y todavía vigente.