Las 5 Mejores Películas de Lázaro Ramos

Nacido el 1 de noviembre de 1978 en El Salvador, y a menudo nombrado como uno de los actores más destacados de su generación, podría decirse que Lázaro Ramos es un artista completo. Empezó en el teatro desde joven sin saber actuar, pero tras varios años en la televisión, el despegue de su carrera se daría de la mano de Karim Aïnouz. Las colaboraciones actorales junto a su principal socio y amigo Wagner Moura son sin duda lo más destacable de una trayectoria donde además de actor, también ha fungido como presentador de televisión, activista por los derechos humanos, escritor de libros infantiles y director.

Con el afán de darle más visibilidad, lo reconocemos con sus mejores películas.

 

Bonus – Ciudad Baja (Sergio Machado, 2005)

Por Uriel Salvador

El triángulo amoroso entre 2 amigos con una bailarina exótica desarrolla Sus relaciones se descontrolan gradualmente debido a los conflictos de deseo y pasión, lo que finalmente lleva a un desenlace que se intuye desde el inicio, pero no deja de captar el interés. La ambientación en la ciudad de Salvador hace resaltar más la fotografía y el contexto social a partir de las anécdotas que le suceden a los personajes a lo largo de la historia. Se alarga la espera a partir de la mitad, pero lo compensa el buen trabajo de los actores, sobre todo de Wagner Moura, Lázaro Ramos y Alice Braga.

 

5 – Ó Paí, Ó (Monique Gardenberg, 2007)

Por Uriel Salvador

Tal vez la película brasileña más brasileña de todos los tiempos, no porque sea la mejor (la ausencia de una narrativa como tal y una conclusión forzada la aleja de las obras maestras más conocidas), sino porque es la que mejor captura la felicidad, el espíritu y las tradiciones del país. Todo el mundo se divierte en medio de la música, la danza y la alegría, mostrando el día a día de un barrio pobre en Salvador, por eso no es de extrañar de cada pueblerino sea alguna persona que conocemos en la vida real. Aun así, el trabajo de Monique Gardenberg tiene su mérito, la viveza dentro de cada escena la hace ver mejor de lo que en realidad es

 

4 – Saneamiento Básico (Jorge Furtado, 2007)

Por Uriel Salvador

Agradable comedia que resulta en una parodia a la filmación de una película de monstruos de serie B, (balancea el respeto y la burla al mundo del cine) pero detrás de esa realización esconde una sátira mordaz al funcionamiento de la estructura pública local y el manejo del dinero en manos del gobierno. Es predecible, pero divertida por aprovecha las diferentes etapas de la producción para generar risas por las dificultades que implican terminar un proyecto audiovisual. En las actuaciones sobresalen las de Fernanda Torres como la directora principal, Wagner Moura como el actor que interpreta al monstruo y Lázaro Ramos como un editor obsesionado con los detalles

 

3 – El Hombre que Copiaba (Jorge Furtado, 2003)

Por Uriel Salvador

A ratos parecen 2 películas distintas pegadas con cinta adhesiva, por un lado, la primera mitad es tierna y cautivante con la historia de un operador de fotocopiadora que enamora de su vecina que vive enfrente. Pero en la segunda hora, Jorge Furtado se descontrola y desvincula lo antes construido, convirtiendo el argumento relativo a la movilidad social y la suerte en un enredo lleno de psicópatas que no siguen ninguna norma social aceptable. Si bien es divertida, pudo ser mejor de haber tenido una narrativa más enfocada, pero se sostiene por las actuaciones de Lázaro Ramos y Leandra Leal, que transforman actitudes violentas en un escape de la vida cotidiana, donde lo importante es ganar dinero y vivir el sueño de la élite.

 

2 – Carandiru (Babenco, 2003)

Por Uriel Salvador

Más que uno de los mejores dramas carcelarios de la historia, esta joya es el testimonio de las víctimas de un trágico suceso que no debe repetirse jamás. Héctor Babenco se aleja de todos los estereotipos del subgénero y muestra una cárcel más humana e inhumana al mismo tiempo, lo que permite entender y empatizar con los prisioneros, sus motivos, causas y consecuencias. Culminando con un intenso clímax de 20 minutos, el realismo plasmado es aplastante por la ambientación sobrecogedora, efecto logrado por una excelente fotografía, un preciso ritmo y un sentido del humor bastante negro. Y con la demolición de la prisión titular, queda a perpetuidad su valor como documento histórico

 

1 – Madame Sata (Karim Aïnouz, 2002)

Por Uriel Salvador

Ambientada durante los años 30, Karim Aïnouz recrea la época a nivel cultural e histórico, lo que consigue una ambigüedad compenetra con los sentimientos del artista. Aunque flaquea un poco en el ritmo y por la repetitividad del guion, se ve a detalle la dicotomía de amor y odio que la homosexualidad expresa desde el grito y la lucha de libertad. Lázaro Ramos entrega la mejor actuación de su carrera al encarnar todas las facetas de João Francisco dos Santos (alias Madame Sata): gánster, intérprete de cabaret, padre, amante y futura reina de carnaval. Muy desconocida por el público general y que merece la pena rescatar del olvido colectivo.

Etiquetas:  

Acerca del autor

Uriel Salvador     twitter.com/UrielSalvadorGS

Escritor, analista, crítico, gamer, investigador, actor (especializado en doblaje), fotógrafo. Pero ante todo, soy un amante del cine.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

*