Las 5 Mejores Películas de Luigi Comencini
El aristócrata del cine italiano, Luigi Comencini dejó de lado su “cuna de oro” para adentrarse, como muchos de sus contemporáneos, en la situación social de la Italia de la post guerra, no solo siendo uno de los más jóvenes de aquella notable ola de maestros directores, sino también aportando una exquisita ironía narrativa a toda su comedia doméstica y/o social.
Primero arquitecto, Luigi Comencini comenzó a interesarse por el cine cuando al casarse se hiciera cargo de la Cinemateca Italiana, herencia de su también aristocrata esposa, a la par de comenzar como crítico de cine. Su afición y ocupación consecuentemente lo llevaron a debutar en 1948 como guionista y director, pero la fama llegariá hasta 1953, cuando se hiciera del Oso de Oro de Berlín al colaborar con otra de las leyendas, Vittorio de Sica.
Recordemos a Luigi Comencini con sus mejores películas, otro de los íconos de aquel gran cine italiano.
5 – Las aventuras de Pinocho (1972)
POR EL FETT
Un caso muy particular denro de la industria fílmica italiana y su correlación con la pantalla chica, y es que esta mini serie de 5 capítulos y 303 minutos fue tan exitosa en su primera corrida, que el estudio le mandó a hacer a Luigi Comencini un corte especial para el cine de un poco más de dos horas. Este montaje quizá no le haga justicia a lo que se vió en la televisión, pero si supera a muchas adaptaciones del clásico cuento de Carlo Collodi debido al propio estilo tragicómico del director y a la notoria actuación de Nino Manfredi como el carpintero Gepetto. Buen ejercicio familiar que se encuentra disponible en variados portales (guiño, guiño)
4- Pan, Amor y Fantasía (1953)
Por Edgar del Valle
Comedia italiana con la participación de Vittorio De Sica, Gina Lollobrigida, en los papeles principales, que versa sobre la historia de amor entre un carabinero y una mujer pueblerina. Con gran éxito de crítica y comercial, esta cinta recibió una nominación al premio Oscar, el Osos de Plata en el Festival de Berlín y la nominación de la actriz al premio BAFTA como mejor actriz extranjera. Así mismo la cinta de Luigi Comencini obtuvo tal aceptación, que de aquí se desprendió una trilogía referente del cine italiano, y en donde Lollobrigida repetiría para la segunda parte (1954), pero no para la tercera, donde el protagonismo sería para Sophia Loren
3 – Incompreso (Comencini, 1967)
POR EL FETT
A pesar de que Anthony Quayle nunca fue un actor de grandes registros dramáticos y una gama de emociones más bien un poco restringidas, la elección de sus papeles en el arquetipo del militar inglés o de hombres toscos y fríos de caracter lo hicieron brillar más allá de su talento. No es una queja, sino una gran habilidad y que el actor desplegó con creces en papeles tan versátiles como curiosos, siendo este uno de los más particulares, un drama paternalista italiano y de tono neorealista donde un consul inglés debe hacerse cargo de sus dos hijos tras la muerte de la madre, descuidando al hijo mayor por la preferencia del menor, y en donde Quayle denota una gran sensibilidad dentro de su propio arquetipo
2 -Sembrando ilusiones (1972)
POR EL FETT
Tomen lo mejor de la tragicomedia italiana y combinénlo con un relato de tensión constante alrededor del juego de cartas y la ludopatía, cuando un matrimonio pobre de Italia encarnado por Alberto Sordi y Silvana Mangano, se enfrenten a una americana millonaria y su mayordomo interpretados por una monumental Bette Davis y un sutil pero divertidísimo Joseph Cotten. Esta es una de esas rarezas exquisitas en donde todo un pueblo se ve insmiscuido en un juego que dura 24 horas y en donde pasará de todo, menos la glorificación de dicha adicción. La química y mezcla entre los grandes actores de estos países es inconmesurable, dando como resultado grandes secuencias de suspenso y comedia por igual, coronados por un final tan abrupto como maravilloso que incluso merece su lugar en los anales de los mejores giros de tuerca
1 – Todos a Casa (1960)
POR EL FETT
La imperiosa necesidad e innegable habilidad de Luigi Comencini de burlarse no solo de toda desgracia, sino de todo registro social dentro de los barrios y casas italianas, lo llevaron a erigir su obra maestra dentro del campo de batalla, un entorno que, mientras otros cineastas italianos transformaron en duros manifiestos bajo el neorrealismo, él lo hizo desde la ironía real, pero también confusa, del soldado italiano al rendirse ante los aliados en 1943 ¿Y ahora que chingados hacemos? Es el cuestionamiento que el cineasta y Alberto Sordi emprenden en una aventura que critica de manera rotunda la ideología fascista del soldado italiano, pero que también promueve con gran humor un cambio en su propósito y nuevas escalas de valores