Las 5 Mejores Películas de Mathieu Kassovitz

Nacido el 3 de agosto de 1967 en París, estamos hablando de uno de los casos más extraños y tristes de la industria. Pues a pesar de interesarse en el cine desde temprana edad (debido a su padre, que fue productor, director y guionista, y su madre, que fue editora), y tener 3 joyas en su currículum, Mathieu Kassovitz nunca pudo consolidarse desde aquella obra maestra que dirigió y lo lanzó al reconocimiento público, yendo de más a menos con el paso de los años. Como actor le ha ido un poco mejor trabajando con directores de la talla de Spielberg, Costa-Gavras y Haneke, pero tampoco ha sido tan consistente en los proyectos que elige, razón por la que ha pasado desapercibido desde hace años.

Ganador del Premio a Mejor Director en Cannes, todo parece indicar que su mejor momento ya pasó, por eso le rendimos un breve homenaje con sus mejores películas.

 

Bonus – The Fifth Element (Besson, 1997)

POR EL FETT

Inexplicable como este terrorífico chiste de mal gusto llamado The Fifth Element ha llegado a tanto culto, o quizá no, y es que su serie de nefastos elementos la han llevado a ser un producto tan cutre que causa más gracia que interés en mucha parte gracias a la propostiva caricatura narrativa que Luc Besson hace de todos los clichés y arquetipos de la ciencia ficción. Así pues, estamos ante una parodia por momentos incómoda, por otros morbosa (debido a sus cameos), y finalmente por otros demasiado sensual gracias a la presencia de la modelo de cabellos rojizos y su multipase. La química con Willis es por supuesto abominable, pero es el personaje de Tucker el que en verdad refleja el exterior de todo este “gusto culposo” por excelencia

 

5 – Les Rivières pourpres (Mathieu Kassovitz, 2000)

POR EDGAR DEL VALLE

Cinta del género Thriller en la cual dos investigadores de la policía son reunidos para buscar a un violento asesino a partir de un crimen cometido en área de la ciudad universitaria. La cinta en su momento fue igual de violentada por la crítica, pero no así por el público, que la adoptó de buena manera como uno de los primeros ejercicios en su tipo provenientes del viejo continente, con recursos narrativos de Hollywood, pero con cierto diferenciador tanto en su macabra trama, ritmo y las actuaciones de Jean Reno y Vincent Casell. La cinta fue un éxito que encausó también una secuela y hasta una serie de televisión (una más mala que la otra)

 

4 – Amen (Costa-Gavras, 2002)

POR EDGAR DEL VALLE

Un químico y un jesuita intentan convencer a El Vaticano de denunciar las atrocidades nazis contra los judíos, en un pronunciamiento contra la doble moral de la iglesia católica, que es capaz de defender el nazismo en contra del comunismo, en aras de seguir siendo poderosa, apoyando a dictaduras militares. Costa-Gavras logra un retrato detrás de cámaras de horror nazi, o mejor dicho detrás de los campos de concentración y las muertes, en uno de los más fieles y realistas ejemplos de realismo en torno ala siniestra época de genocidio. Así también, el director hábilmente logra explayar mediante su lenguaje crítico, una historia de humanismo interesante (a pesar de que por momentos se siente demasiado “moralina”)

 

 3 – Munich (Spielberg, 2005)

POR EL FETT

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Su cinta más brutal, un comunicado de dolor, desesperanza y una cátedra de dirección y montaje fílmico que logran bajo una unión de archivo documental y ficción construir una pieza desgarradora y durísima de apreciar. Spielberg realiza un llanto por los fatídicos sucesos de Munich, sin embargo en este sacrificio opta por plasmar a través de su protagónico la desolación y tensión de la que el pueblo judío no puede deslindarse por causa y consecuencia. Sobre todo esto, se erige un thriller de espionaje sublime, complejo, oscuro, donde la eliminación de las razas es el objetivo y la labor de los medios de comunicación el vehículo para darlo a notar. Mathieu Kassovitz toma el rol del fabricante de explosivos.

 

2 – Amélie (Jeunet, 2001)

POR URIEL SALVADOR

Inolvidable y muy imaginativa, Jean-Pierre Jeunet combina una estética asombrosa con una peculiar chispa de humor negro dentro de una historia que encapsula el amor y la inocencia de manera entrañable. La edición, fotografía y música y la maravillosa actuación de Tatou juegan con elementos de realismo mágico para entender esa misma fantasía tan introvertida de Amélie, una mezcla de humor, sensibilidad, excentricidad y dulzura con ciertas tendencias psicóticas, producto de los problemas psicológicos derivados de su educación y sus traumas infantiles. Una ensoñación tan graciosa como rara sobre el escape de la realidad y el significado de la felicidad, simbolizada en Mathieu Kassovitz como el añorado amor de Amélie.

 

1 – La Haine (Mathieu Kassovitz, 1995)

Por Uriel Salvador

El mayor reflejo de una sociedad que aún existe hoy en día. Aunque la estética, edición y manejo de cámara hacen recordar a la antigua programación de MTV, la represión policial, el hastío y el odio son atemporales por la normalización de la violencia y la exclusión social a la que se enfrenta el inmigrante diariamente. El trío protagonista liderado por Vincent Cassel es el vivo ejemplo de una generación enferma por falta de ilusión y fe, una deprimente juventud sin futuro ni aspiraciones. Una joya que desmitifica la romantizada imagen de París y que culmina con un final tan cruel como satisfactorio, que nos recuerda que hasta ahora todo va bien, pero lo importante no es la caída, sino el aterrizaje.

 

 

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Acerca del autor

Uriel Salvador     twitter.com/UrielSalvadorGS

Escritor, analista, crítico, gamer, investigador, actor (especializado en doblaje), fotógrafo. Pero ante todo, soy un amante del cine.


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