Las 5 Mejores Películas de Sergey Bondarchuk
Nacido el 25 de septiembre de 1920 en Bilozerka (actual Ucrania), en el seno de una familia de campesinos, Sergey Bondarchuk pasaría su infancia con tranquilidad antes de estudiar actuación en la Escuela Superior de Artes de Rostov y ser reclutado por el Ejército Rojo durante la Segunda Guerra Mundial (participó en la Batalla del Cáucaso). Debutaría tras el final del conflicto, pero la experiencia bélica obtenida (por la que incluso fue condecorado) despertaría dentro de él la necesidad por dirigir, y junto a su afición a la lectura, adaptaría varias novelas de Mikhail Sholokhov, Anton Chéjov y Leo Tolstói. De aquí destacarían una de las mejores fábulas paternalistas y una de las adaptaciones más ambiciosas de la historia.
Ganador de un Oscar y un Globo de Oro, nombrado Héroe del Trabajo Socialista y Artista del Pueblo de la URSS, fallecería el 20 de octubre de 1994 por un ataque cardiaco. En su memoria, le rendimos homenaje con sus mejores películas.
5 – Waterloo (Sergey Bondarchuk , 1970)
POR EL FETT
Grandilocuente producción italiana donde a pesar de contar con una manufactura visual y artística excelsa (digno de una producción con la marca de Dino De Laurentis), lo destacable recae en la recreación dramático de su reparto, en especial de Rod Steiger y Christopher Plummer como Napoleón y Wellington respectivamente. Steiger otorga quizá una de las mejores versiones sobre el polémico personaje francés, añadiéndole un toque de excentricidad que lo hace verdaderamente tan odiado como carismático, en una interpretación que conectó de manera global con la audiencia, a pesar de la cuestionable decisión del casting en hacerse de un reparto mediáticamente estadounidense.
4 -Tío Vanya (Andrei Konchalovsky, 1970)
Por Uriel Salvador
Fiel a la obra de Anton Chéjov (aunque reduciendo o modificando levemente algunos diálogos), con una puesta en escena teatral muy precisa, Andrei Konchalovsky obtiene uno de sus mayores logros. Aunque es lenta por momentos, el desamor y la infelicidad de la clase alta son ensalzados por un examen de conciencia que retrata el miedo y la incompetencia adulta que, al sentir que comienza el declive de sus vidas, creen que quedaron a deber porque no lograron cumplir sus metas. A esto se agrega una fotografía que divide presente y pasado, así como un elenco perfectamente elegido, donde sobresalen Innokenti Smoktunovsky como el tío Vanya y Sergey Bondarchuk como Mikhail Astrov.
3 – Lucharon por su Patria (Sergey Bondarchuk , 1975)
Por Uriel Salvador
Basada en la novela de Mikhail Sholokhov (autor de El Destino de un Hombre), Sergey Bondarchuk abandona la gran escala para ofrecer una historia más aterrizada e íntima, pero igual de poderosa. No hay heroísmo, sino cansancio y humanidad personificados en cada combatiente, formando en conjunto una tropa que simboliza el significado de ser soldado al borde del colapso. Conmueve con la verdad inaudita, donde queda patente el sufrimiento del pueblo soviético y del valor demostrado contra el ejército invasor, más enfocada a la situación humana y psicológica que deja entrever las pasiones y minucias del diario vivir del soldado con sus recuerdos de antaño.
2 – El destino de un hombre (Sergey Bondarchuk , 1959)
POR EL FETT
Una de las más trágicas odiseas bélicas que guarda en su bellísimo final todo el significado del amor de un padre, pero sobre todo y como lo marca su título, del destino de convertirse en uno. A través de un soldado ruso que atraviesa algunas de las situaciones mas sui generis dentro de la Segunda Guerra Mundial, Sergey Bondarchuk explora todo el sentimiento de pérdida de toda su nación, pero que a través de su resiliente y esperanzador protagonista también encuentra la fortaleza necesaria para salir avante. Repleto de secuencias tan crudas como formidables, encuadradas en preciosos lienzos que acompañan a este inolvidable personaje, quizá el abrazo con aquel niño enmarque el más grande momento fílmico en cuanto a paternidad se refiere
1 – La Guerra y la Paz (Sergey Bondarchuk, 1966, 1967)
Por Uriel Salvador
Se necesitaron 6 años (incluyendo preproducción), 120000 personas, 8.29 millones de rublos y 7 horas de metraje para traer a la vida la obra maestra de Leo Tolstói. ¿El resultado? Uno de los mayores logros de la historia del cine. Impresionante en su escala, la vida de la sociedad rusa a principios del siglo XIX desde la perspectiva aristocrática y militar es retratada con un nivel de detalle elaborado, auténtico y meticulosamente orquestado, que prima la fidelidad a la novela, la sensibilidad artística y la recreación histórica. Sergey Bondarchuk fomenta una forma de reapropiación cultural, pero también un ejemplo fenomenal de la esencia del cine y una necesaria ventana al pasado en la era digital.