Las 5 Mejores Películas de Stephen Boyd
Stephen Boyd trabajaba ensu natal Irlanda en una oficina de seguros mientras se escabullía en las noches con una compañía de teatro semiprofesional, a la larga convirtiéndose en el actor principal de esta. Al sentirse preparado, viajó a Londres para buscar oportunidades, sin embargo la suerte no le sonrió pronto y tuvo que emplearse en una cafetería, como portero en el Teatro e incluso tocando música callejera. Fue como portero del teatro que fue descubierto por un ejecutivo de la BBC, y durante 18 meses estuvo en tlos principales canales y programas de la televisora, hasta que en 1956 firmó un contrato de siete años con Fox, lo cual lo llevaría a su priper papel cinematográfico, como miembro del IRA espiando para los nazis El hombre que nunca existió (1956). William Wyler quedó tan impresionado por la actuación de Boyd en esa película que le pidió a Fox que se lo prestara, y el resto fue historia
Aquí las Mejores Películas de Stephen Boyd
5 – The Fall of the Roman Empire (Anthony Mann, 1964)
POR EDGAR DEL VALLE
Con reparo de primer nivel, encabezado por Sophia Loren, Stephen oyd, Christopher Plummer, Alec Guinness, James Mason, Mel Ferrer, Anthony Quayle, John Ireland y Omar Sharif, esta película narra, como su nombre lo indica, la caída de este imperio. A pesar del esfuerzo del director por lograr un apego histórico, la verdad es que no lo logra totalmente, sin embargo, el filme triunfó en su momento por lograr una gran aceptación de la audiencia. Se le puede considerar sin duda y a pesar de sus libertades históricas, una de las grandes epopeyas romanas adaptadas al cine, denotando la habilidad de Mann por grandilocuentes escenarios y estrellas en su apogeo. Una de las primeras participaciones elogiables de Plummer, que comenzaría su estrellato como un secundario de lujo
4 – Fantastic Voyage (Richard Fleischer, 1966)
POR EL FETT
Una grandilocuente aventura serie b y de SF que en su momento fue tan imaginativa como innovadora gracias a los efectos especiales y el viaje a través del cuerpo humano a través de la creación de un arma que permite reducir a las personas a un tamaño microscópico. Aunque su historia es muy simplona pese a erigir cierta alegoría a la Guerra Fría y al espionaje, Richard Fleischer, experto en aventuras, sabe proveer a cada pasaje de buena tensión, interacciones y decorados del cuerpo humano que quizá hoy luzcan arcaicos, pero no por eso dejan de ser tan curiosos como impresionantes. Stephen Boyd, Donald Pleasence y Raquel Welch se encuentran excelentes, dando ese toque de sofisticación y sensualidad al relato
3 – The Bravados (King, 1958)
POR EL FETT
Puede ser que, sin el tono exagerado moralista que a veces rodeaba a sus cintas, este western podría ser considerado como uno de los mejores de la historia. O quizá ese final sea tan propositivo que en realidad se torne la principal cualidad de esta obra, y el porqué será recordada. Henry King ejecuta con perfección rítmica la historia de un hombre que persigue a cuatro criminales para vengarse por el asesinato de su esposa, exhibiendo algunos de los episodios que muestra la falta de escrúpulos de aquella época y su realidad “salvaje”, la cual se contrapone con un discurso final aleccionador ¡No sé! Quizá King, sabiendo su retiro, también quería despedirse sin violencia y con encontrando paz hasta en el entorno más
2 – The Man Who Never Was (Neame, 1956)
POR EL FETT
Genial drama bélico y de espionaje que versa sobre una de las operaciones más conocidas y famosas del ejército aliado, la operación Mincemeat. El principal valor de Ronald Neame es literalmente explicar a la audiencia con el más fino lujo de detalle y dinamismo narrativo dicha operación mediantelas tácticas y estrategias de espionaje a seguir alrededor de la figura de “un muerto”, el cuál será la carnada informativa para que los aliados puedan desembarcar sin tantas bajas en territorio italiano. Las actuaciones son, como de costumbre con Neame, monumentales, destacando la de Stephen Boyd y Gloria Grahame. Una de las mejores y más olvidadas películas sobre espionaje que debe redescubrirse
1 – Ben-Hur (William Wyler, 1959)
POR EL FETT
Detrás de la gran dirección y secreto de William Wyler (el cual concibió la relación entre Ben-Hur y Messala de caracter homosexual), se encuentra la razón el éxito y la explosión de capacidad dramática de ambos actores, antes y después de esta imprescindible epopeya, donde Stephen Boyd logra a uno de los mejores villanos de la historia dentro de uno los más gigantes clímax que haya concebido el séotimo arte, el cual culmina en aquella camilla, con un cuerpo destrozado y con la venganza más desgarradora en forma de palabras, diálogos que todavía hielan la sangre. Uno de las historias fraternales más trágicas y a la vez más entrañables en la historia del cine, visualmente fastuosa, emocional y humanamente imprescindible, la presencia de Heston es otro monumental factor.

