Las 5 Mejores Películas de Todd Solondz
Seamos claros y honestos: Todd Solondz es el cineasta más trasgresor surgido de los Estados Unidos de Norteamérica en la década de los noventas. Así como se lee, por encima de Korine, Araki, Anderson y Aronofsky. La segunda máxima es aún más inquietante: no hay lugar para el cine de Solondz en éste hipócrita y doble moralista mundo de entes “educados” y “formados moralmente” por las redes sociales. Lo que sucede en el mundo digital es más inquietante que lo retratado en el cine del oriundo de New Jersey, pero nadie tendrá las bolas para reconocerlo. Por eso resulta imperativo hablar del trabajo de este valiente hombre, tachado en múltiples ocasiones de “provocador” y hasta “pervertido”, quién no hizo otra cosa más que retirar en sus filmes la careta de la clase media norteamericana y sacar a la luz la podredumbre social, moral, sexual y convivencial que se esconde detrás de los jardines y las coloridas fachadas suburbiales. Se trata del retratista más inquietante de la sociedad norteamericana de fin de siglo.
Graduado en literatura inglesa, Todd Solondz declinó la posibilidad de convertirse en rabino para seguir sus impulsos como escritor de guiones. Y vaya que acertó, pues su cine se basa cien por ciento en lo contado y recitado por sus actores dejando a la cámara como testigo de seres perversos, hipócritas y defectuosos, ósea seres humanos en su máxima expresión. Todd Solondz es al cine lo que Daniel Johnston es a la música, o David Foster Wallace fue a la literatura, gringos incomodos que nos vienen a revelar que el “sueño americano” es una de las mayores mentiras de occidente. Pionero en retratar los más vergonzosos actos de la sociedad moderna: violaciones, estupro, incestos; y poner sobre la mesa situaciones ante las cuales la sociedad norteamericana se vendó los ojos durante décadas: racismo, discriminación a la homosexualidad, aborto clandestino; el mayor merito de Solondz es evitar usar estos temas para “regañar” al espectador, una práctica continua en la industria hollywoodense a la cuál afortunadamente se ha negado a pertenecer.
Estupendo guionista y director de actores, Solondz es de los poquísimos cineastas capaces de convertir los trastornos sociales en comedia negra. Lo que cuentan sus películas dista mucho de ser divertido, pero el norteamericano tiene la capacidad de encontrar en las salas, cuartos y estancias suburbiales el elemento divertido y de belleza patéticamente humana que barniza el absurdo de nuestro comportamiento. Por ello no es de extrañar que sea en una de sus películas, en donde se encuentre la que quizás sea la escena más demoledora, indignante y humana que haya filmado el cine “indie” gringo en toda su historia.
Damas y caballeros, feliz cumpleaños al “cineasta invisible”, al que muy pocos cinéfilos conocen amen de su obra más conocida “Happiness”. En éste mundo no hay lugar para ti Solondz, puede ser un mundo perverso, sexualizado, con filias y deseos reprimidos, pero eso siempre estará bien mientras nadie lo diga como lo dices tú: de frente y sin juicio moral de por medio, como lo hacen los grandes. Enlistemos sus 5 mejores películas:
5 – Fear Anxiety and Depression (1989)
POR ADOLFO URIARTE
Debut denostado por la critica que sin embargo con el tiempo se ha granjeado nuevos adeptos, la primera obra de Solondz tiene todos los defectos de la opera prima, pero las virtudes del primer esfuerzo de un director que apunta a las grandes escalas del séptimo arte. Se trata de la historia de un neurótico escritor en ciernes, obsesionado con Samuel Beckett con un peligroso parecido físico y actoral al primer Woody Allen, y sus avatares amorosos y sociales. Dejando de lado la evidente y hasta descarada influencia que el otro celebre neoyorkino tuvo sobre Solondz, éste primer trabajo asomaba ya una voz incisiva y fresca en el panorama indie gringo. Comedia ácida que paradójicamente supuso debut y despedida en el género para el director. Difícil de conseguir, pero vale la pena el esfuerzo.
4 – Life During Wartime (2009)
POR ADOLFO URIARTE
Ya establecido como una de las voces más solidas y trasgresoras del “indie” norteamericano, Solondz se da el gusto de reunir a un magnifico elenco que incluye figuras como Charlotte Rampling, Shirley Henderson y hasta al mismísimo “Pe Wee” de Tim Burton, para narrarnos las historias entre cruzadas de una ama de casa enamorada, su ex esposo pedófilo en busca de redención y una mujer que alucina con su novio suicida. La mayor nota proviene de la extraordinaria actuación de una irreconocible Allison Janney, entregando su mejor papel a la fecha. Historia agridulce en donde el director retrata una vez mas la imposibilidad de encontrar la felicidad a través de las relaciones sentimentales. Buena Película.
3 – Palindromes (2004)
POR ADOLFO URIARTE
Crossover o continuación inquietante e incómoda de su aplaudida segunda obra “Welcome to the Dollhouse” . Solondz acometió el nuevo milenio pisando terreno seguro con una historia ya desarrollada en su obra, pero acrecentándola (o contaminándola aún más, si cabe) con temas como la intolerancia y el racismo, justo en los tiempos post 9/11 en que los gringos nos querían vender a su país como un paraíso suburbial, tolerante e inclusivo. Agregue a esto historias de aborto y el romance entre un adulto y una menor de edad y tiene como resultado una de las películas más incomodas y valientes de la primera década del milenio. Estupendo trabajo de Solondz tanto en el guión como en la dirección de actores. Los gringos quisieran que ésta obra no existiera, pero a Solondz le gusta ver al mundo arder, y a nosotros también. Gracias Todd.
2 – Welcome To The Dollhouse (1995)
POR ADOLFO URIARTE
La única obra del director que ha rozado con el “culto” fue ésta inquietante y al mismo tiempo bella película; éxito instantáneo de Sundance que narra las peripecias de una adolescente que vive en carne propia la eterna máxima a cumplirse: “es la sociedad la que pervierte al individuo y no viceversa”. Una preadolescente tímida se debate emocionalmente entre su nefasta familia y su preferencia hacia su hermana mayor; la atracción que siente por un joven rockero y el extraño coqueteo con un joven bandido que amenaza con violarla sin que ésta comprenda del todo lo que esto conlleve. Añadiéndole al personaje principal toques de crueldad que la alejan de todo asomo de victimismo, Solondz se las arregla para encontrar toques de belleza y ternura inéditas en su filmografía a pesar de lo inquietante de la premisa. Película por momentos hasta simpática. Se trata del trabajo más digerible del director, y ya encaminados, una de sus mejores obras.
1 – Happiness (1998)
POR ADOLFO URIARTE
La quintaescencia del cine mas inquietante, incómodo y trasgresor del que ha sido capaz el cine norteamericano en aquella fructífera década. Material de estudio y vergüenza de todos aquellos que muy en su interior reconocen la valía de ésta obra. Se trata de la historia de 3 hermanas con cierta crisis existencial y los hombres que las rodean entre los que se encuentran un acosador teléfonico, un niño con la punzada adolescente a flor de piel y su padre obsesionado sexualmente con otro infante. Es simple, si ésta película se estrenara hoy, todos sus interpretes firmarían el final de su carrera, y sin embargo, en aquellos años suspuso un ascenso en el prestigio de los implicados, destacando un grandioso Phillipe Seymour Hoffman y un BRUTAL Dylan Baker, acaso el actor más desperdiciado de su país en los últimos 30 años. No hay palabras para describir la famosa escena de la conversación entre el pequeño protagonista y su padre pedófilo, ya que el mayor merito de Solondz como cineasta se encierra en ella: por más despreciables que sean, un gran director debe retratar a sus personajes con la distancia suficiente para no exponer su punto de vista sobre ellos. En ese sentido, ya no existen directores como Solondz, para él son seres humanos, le pese a quién le pese. Imprescindible.