Las 5 MejoresPelículas de Aaron Taylor-Johnson
Un actor limitado, de más físico que talento, muy criticado, pero también muy requerido, y que a pesar de todo ha logrado con algunas excelentes interpretaciones ganarse un lugar a pulso dentro de la estela de jovenes histriones. Aaron Taylor-Johnson no solo ha sabido aprovechar su galantería, sino también su relación amorosa como un impulso para su carrera sin que esta se vuelva un foco de escándalo, algo que se le debe aplaudir, pues incluso ha sabido equilibrar su rango dentro de variados géneros que van desde la acción y la comedia hasta el drama de época y el thriller.
No excento de muchos, muchos bodrios, celebremos el cumpleaños de Aaron Taylor-Johnson con sus mejores películas
Bonus – Albert Nobbs (Rodrigo García, 2011)
POR EL FETT
Tras 20 años de ausencia en los Oscar y de malas decisiones que la alejaron de papeles de buena calidad, Close rascaría otra nominación ahora vestida de hombre en un papel que le valido buenas críticas junto a todo su reparto ¿El problema? Que como casi toda biopic, este es otro de los casos en las que las actuaciones son mucho mejores que la misma cinta, causando una narrativa totalmente olvidable y de la que solo resaltarían algunos elementos actorales. A pesar de ello, Glenn Close entrega una seria y notable interpretación de una mujer que lucha en la Irlanda de hace dos siglos contra el totalitarismo masculino. Una buena actuación que desgraciadamente es difícil de apreciar debido al mal desarrollo de la cinta. Aaron Taylor-Johnson demostraría que era más que un simple superhéroe al que le patean el trasero
5 – Anna Karenina (Joe Wright, 2012)
Por Jose Roberto Ortega

4 – Bullet Train (David Leitch, 2022)
Por El Fett
Una cinta de acción tan absurda como divertida y que tras estos años ha ganado mayores adeptos y respetos. Todos es gracias a su director, el ex doble de riesgo David Leitch, corrido de John Wick para ejercer una carrera destinada a cumplir con un solo objetivo: el de tirar madrazos y entretener al mismo tiempo. La presencia de Brad Pitt sirve como el foco de apadrinamiento y equilibrio entre lo que es una historia coral entrelazada por el sentido de venganza y una retribución de tono oriental, y en donde Aaron Taylor-Johnson destaca por igual al ser uno de los vehículos antagónicos principales dentro de dicho cruce de pintorescos y asesinos personajes
3 – Kick-Ass (Matthew Vaughn, 2010)
Por El Fett
Cine de acción con pinceladas de humor negro, Kick-Ass sigue siendo una de las cintas más frescas y arriesgadas sobre el rubro al exponer con lujosa violencia todos los excesos del mismo, pero con la seriedad suficiente para no convertirse en una parodia. Excelentemente desarrollada por Vaughn, podría incluso su crueldad manejarse como una especie de honesto homenaje y respeto a donde se supone muchas veces estos relatos deberían ir en lugar de convertirse en maquillada clasificación “A”, denotando las consecuencias reales de ser un “súper”. Aaron Taylor-Johnson saltaría a la fama como el superhéroe en cuestión, con gran humor dentro de su gran escala de violencia y buen entretenimiento
2 – Nocturnal Animals (Tom Ford, 2016)
POR EL FETT
Llena se simbolismos y con un cuidado estético que raya en la perfección, el ex diseñador Tom Ford hace que su segunda película se pueda percibir desde distintos planos o apreciaciones: el primero precisamente el estético, siendo Adams la glorificada visualmente bajo el peculiar, elegante y hermoso estilo del cineasta; el segundo es el literario, donde el thriller se desarrolla en las páginas de un libro y en el colectivo imaginario de quien lo lee, lo que nos lleva a un segundo plano, el de una venganza masculina muy peculiar que de haber puesto más énfasis en sus referencias hacía con el romanticismo pretendido, estaríamos hablando de quizá una de las mejores películas de la pasada década. No lo es, pero Aaron Taylor-Johnson da una siniestra y gran actuación
1 – Nosferatu (Robert Eggers, 2024)
Por El Fett
La fotografía expresionista, el abrumante sonido y la sofisticada visión estética y manejo de planos se complementan con una labor histriónica casi perfecta en lo que Eggers decide retratar como un origen satánico y “ocultista” alrededor del vampiro, lo que permite permear su narración de su característico folclor, pero también de un sentido más “espiritual”, sacrificando el “terror” visual por un drama de tintes psicológicos. Dista de la de Murnau, pero será recordada por su nivel actoral y atrevimiento directivo, siendo quizá no el Nosferatu acostumbrado, sino el de Robert Eggers, uno con bigote y con un Bill Skarsgard de siniestra presencia. La sorpresa de esta versión fue sin duda la sensible y potente actuación de Aaron Taylor-Johnson, sin duda la mejor de su carrera