Las Corrientes: El miedo a ser efímera.

Contexto

Ahora nos vamos a Argentina donde Milagros Mumenthaler, estrena Las Corrientes, un bello y profundo largometraje que toma prestado elementos del cine francés y los transforma para contar una historia sobre fobias y traumas, que en realidad son una puerta para retratar el miedo a desaparecer, el miedo a ser efímera.

En Las Corrientes, Lina, una exitosa diseñadora de modas desarrolla una extraña fobia al agua, mientras trata de mantener el secreto recurriendo a medidas desesperadas, se irá desconectando poco a poco de su familia y a rencontrarse con su complicado pasado.

¿Qué funciona?

Isabel Aimé González Sola, se luce con una interpretación fría y obsesiva, se aleja de toda interacción humana y se convierte en el “bonito cascaron” hasta que pueda volver a encontrarse a sí misma.

La fotografía y estética de la cinta son como la seda, elegante, sutil, contemplativa y suave, sin duda se logra algo especial en cada secuencia, en especial en la escena del faro.

La escena del faro es sin duda alguna el punto cumbre de esta obra, la cual considero una de las más bellas y mejor ejecutadas de todo lo que he visto este año, su luz envuelve el significado de lo efímero, las vidas que transcurren en segundos planos que pocas veces volteamos a ver, las pequeñas cosas que suceden mientras nos aislamos, la importancia de cada evento mientras el tiempo avanza, lo bello de estar a pesar de mañana desaparecer.

Los simbolismos que maneja la película en especial con el agua es brillante, por lo que es importante mirar los detalles, los reflejos, los diálogos y las acciones. Todo ello se une para presentar un bello y satisfactorio tercer acto.

¿Qué no funciona?

A pesar de que todo suene muy encantador, es imposible aceptar que todo es perfecto, particularmente considero que tanto el personaje como el tema de las fobias o los comportamientos obsesivo-compulsivos pueden no conectar con toda la audiencia, perdiendo al espectador poco a poco a medida que avanza la historia.

También la cinta tiene a repetirse o a tener escenas que sobran dentro del montaje, están ahí solamente por que lucen estéticamente bonitas o porque tratan de confundir al espectador.

¿Qué nos deja?

El miedo es la fobia más antigua y universal, pero, ¿Qué es el miedo? El miedo no es más que el ser consientes de que somos efímeros, de que podemos desaparecer en cualquier instante, que podemos ser llevados por la corriente, tan ligeros, tan insignificantes. De ahí parte esta película, de una mujer que en su búsqueda por escapar de un mundo al que no pertenece, se da cuenta cuan efímera es, cuan sencillo puede ser llevada al fondo del río y como a partir de ese momento lucha constantemente por no repetir esa sensación, aunque ello signifique no volver a tocar el agua.

Paralelamente tenemos a su hija, quien a su temprana edad es la antítesis de Lina, debido a su corta edad e inocencia frente al mundo, a la pequeña niña lo que menos le preocupa es desaparecer, no existe en su mente temor a la muerte. Bella e irónicamente es en ella donde Lina encuentra ese algo a lo que aferrarse, esa luz que la regresa cada que la corriente quiere llevársela, en su hija, la protagonista descubre que ser efímera es estar viva.

Acerca del autor

Tona A. R.     bit.ly/2OBcz4f

Un ser entusiasta amante del cine y de la música, con ganas de mostrar y vivir su visión del mundo.


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

*