Leyendas del Cine: Pedro Armendáriz
Pedro, el de mirada de claroscuros, de ojos profundos y sueños lejanos. El hombre que le dio al sombrero una razón para habitar en las cabezas de los mexicanos. Que se llenó de lodo los pies, se lustró las botas negras y trepó a caballo para recorrer pueblos místicos con sabor a maíz, a café tostado y chocolate. Pedro, el hombre de piel canela que trastocó el recato de las diosas del celuloide. Pedro, el hombre que enalteció la masculinidad, que fue descubierto interpretando a Hamlet mientras le recitaba a un turista gringo y desde entonces supo que su vida estaba hecha para actuar.
Pedro, el hombre que con el arrojo y el coraje de los volcanes no pudo soportar la idea del dolor, del sufrir extenuante y prefirió quitarse la vida disparando a su pecho una bala cargada de sus propios demonios, preocupaciones y temores, esos que nadie nunca pudo ver bajo el cielo de su mirada y que sólo él, consigo mismo pudo llevarse a la tumba.
Pedro Armendáriz nace un día como hoy, una Leyenda del Cine y la vigésima novena pieza de la colección traída a ustedes por Kim Tobías
Editorial (Cat Movie Lee)

1 Comment
Me dejó pensando cómo describen a Pedro Armendáriz con esa imagen de “mirada de claroscuros” y el sombrero que se quedó en la cabeza de los mexicanos; casi lo veo cabalgando por pueblos con aroma a maíz y café mientras recita Hamlet a un turista gringo. Es triste que, como menciona el artículo, el mismo coraje de los volcanes no le permitió vivir su dolor y acabó quitándose la vida, algo que pocos conoce detrás de su sonrisa de piel canela.