La ocupación a través de generaciones y sus lamentables consecuencias se ven retratados en este doloroso largometraje escrito, dirigido y protagonizado por Cherien Dabis, una película en la que acompañamos a una familia palestina desde el 2022 hasta 1948 donde ocurre su primer desplazamiento forzado. Emotiva, efectiva, pero manipuladora.
Lo Valioso
La historia se centra principalmente en el lado paternal, en los dilemas que se presentan cuando parece imposible proteger a tus seres queridos en un ambiente hostil y cruel, en la impotencia que genera ser desplazado del único lugar que te mantiene seguro: tu hogar.
Las interpretaciones de cada uno de los personajes elevan el relato, lo colman de furia, tristeza y desesperanza, destacando la actuación de Mohammad Bakri. Sin embargo son los saltos en el tiempo los que a veces atropellan el desarrollo de ciertos secundarios.
La fotografía, su música y escritura complementan los sucesos históricos sobre la invasión de Israel y su crueldad, logrando en todo momento que el espectador empatice y sienta el arrebato de sus hogares y raíces, el dolor de vivir a merced de adoctrinados inhumanos.
Pese a su ritmo desigual y su larga duración, “Lo que queda de ti” es un filme emotivo, importante pero peligroso.
Lo Peligroso (Spoilers).
Pese a su buena ejecución, me resulta complicado su tercer acto pues peca de tramposo y manipulador, ya que a los protagonistas les es dada la opción de donar los órganos de su hijo que murió a manos de los Israelíes, el dilema es que estos órganos pueden caer tanto en el cuerpo de un niño Palestino como de un Israelí. Esto desemboca todo un conflicto de moral en los personajes que trata de decirle a su espectador que una vida es una vida sin importar de donde provenga. Lo que no puedes hacer y que me parece muy peligroso es que se intente convencer a la audiencia que sea imparcial en un conflicto de esta magnitud, que no tome bandos en un genocidio donde claramente hay un transgresor.
Lo que me parece aún más dañino es tener a estos personajes en un final donde encuentran un tipo de depuración y aceptación mientras visitan su tierra ocupada siendo ya solamente un remanente de lo que alguna vez fue, como si todos esos años de rencor, odio y sumisión no dejaran nada bueno siendo el único camino aceptar lo que sucedió. Lo entendería si se tratase de un conflicto de hace siglos, como si de Mexicanos y Españoles discutiendo se tratase, pero no, se trata de un conflicto que sigue sucediendo, de crímenes que siguen pasando mientras lees esto, de actos inhumanos que en pleno 2026 no tienen fin.
NO, no se trata de buscar un final feliz señora directora, no se trata de buscarle el punto medio o el “lado bueno”, de minimizar o sonreír ante tremendo atropello hacia los derechos humanos, de normalizar tales crímenes o la ocupación. Se trata de denunciar, de visibilizar, de gritarle al mundo lo que han hecho estos asesinos a lo largo de los años, porque lo que menos merecen es perdón y olvido, porque en la Palestina actual no parece haber finales felices.