Los 20 Mejores Biopics Musicales

Los Biopics Musicales poseen un distintivo con respecto a la biopic dramática convencional, pues se les piden que reflejen un poco de la personalidad, genio y fuente de inspiración detrás de la figura de quién retratan. Como consecuencia de esta búsqueda, muchos de estos trabajos se toman licencias artísticas creando una especie de juego entre la fantasía y la realidad que es el reflejo del arte o del momentum mental del artista.

Por desgracia, hay Biopics que no corren estos riesgos y toman el camino de lo fácil y genérico, siendo levantados por un buen guion, dirección, actuaciones o una complicidad entre dos o tres de estos elementos. Aquí les presentamos los que consideramos los mejores Biopics Musicales y que son referencia o varas de medir para cuando salga una nueva película del subgénero, como Michael, que no está porque es MEDIOCRE

POR EL CINE ACTUARIO

 

Bonus – Great Balls of Fire! (Jim McBride, 1989)

POR EL FETT

Parece casi un requisito que, tras una actriz joven incurrir en un par de éxitos ensu debut, esta tenga que someterse a una “biopic” de cualquier índole para desarrollar y demostrar su talento dramático. Para Winona Ryder esa imposición fue la historia del rockero Jerry Lee Lewis, una cinta biográfica con todos los elementos del manual que ciertamente logró una mediana recordación gracias a la música y extravagante presencia – alma del cantante, correctamente interpretado por un Dennis Quaid. Desgraciadamennte lo torpe de su desarrollo la hizo ser una de las apestadas históricas en torno a las cintas “sobre estrellas de rock”, independientemente de su buen par de actuaciones y reparto.

 

20 – Selena (Gregory Nava, 1997) 

POR EDGAR DEL VALLE

De lo más rescatable de esta película es la interpretación de Edward James Olmos como Abraham Quintanilla, padre de la cantante Selena, que obtuvo un gran triunfo por su talento musical y que fue asesinada por su asistente. Aunque bastante convencional en su desarrollo y accionar, lo más relevante a nivel narrativo es el aspecto del choque sociocultural, para construir de manera adecuada el entorno en el que la música de la célebre cantante irrumpirá en ambas culturas dentro de la frontera México-estadounidense. Lopez logra su mejor impresión actoral en mucha parte a que está rodeada de una elogiable veteranía, en especial la de Edward James Olmos

 

19 – Ray (Taylor Hackford, 2004)

POR EL FETT

Oscar para Jamie Foxx. Si bien la película tiene muchos altibajos, y no deja de ser una biopic convencional, la interpretación del actor es poco más que magnífica. No solo es la habilidad propia del actor en el canto y en el piano, o bien la metamorfosis casi perfecta que hace del legendario Ray Charles, sino la compenetración y conexión emocional hacía el personaje, con el cual es notable como Foxx va más de una simple labor, construyendo un vínculo humano con las vivencias de Ray, haciéndolas propias. Por momentos incluso es difícil separar la imagen del actor del músico, creando un efecto hipnótico en que la audiencia puede ver al Ray Charles y no a Jamie Foxx. Impresionante actuación

 

18 – Nowhere Boy (Sam Taylor Woody, 2009)

POR EL CINE ACTUARIO

Biopic alrededor ambientado en la adolescencia de John Lennon enfocado principalmente en sus relaciones maternas: la de su tía, quien lo ha criado y la de su madre biológica quien lo abandonó cuando era niño. Hábilmente el guion desentraña el conflicto familiar que deriva de su melancolía y carácter férreo para el integrante de los Beatles y como la búsqueda de una familia lo orilla a enfocarse en la música y posteriormente en la creación de la banda que lo convertiría en icono. Decente biopic que como dato curioso tiene al mismo guionista de la cinta sobre Ian Curtis, Control

 

17 – De-Lovely (Irwin Winkler, 2004)

POR JOSE ROBERTO ORTEGA

De-liciosa película biográfica sobre uno de los verdaderos genios musicales del siglo XX: el gran Cole Porter y su relación con su esposa Linda, recorriendo juntos las múltiples etapas de su vida tanto personal como profesional. Winkler maquila una de-licada puesta en escena, alejándose de la biopic tradicional, reflejando a través de su edición las complejidades del personaje: un hombre con un talento inusual quien toma de-cisiones inusuales, entregándose al hedonismo y la libertad que finalmente de-rivan en una libertad creativa, aún afectando a nivel personal su vida familiar. una historia sobre la edad de-struyendo la arrogancia y el sinaritismo de la juventud. Kevin Kline brilla en su interpretación de Cole, mientras que Ashley Judd entrega una interpretación maravillosa, dotando de fortaleza y complejidad a Linda Porter

 

16 – A Complete Unknown (Mangold, 2024) 

POR EL FETT

Una lograda representación musical de la leyenda de Bob Dylan, pero que decae en su parte narrativa al no ahondar sobre el proceso artístico o personal del legendario cantautor. Los momentos arriba del escenario rayan en la perfección gracias a la notoria dirección de James Mangold, capturando algunas de las piezas y momentos más iconicos de aquel “folk que se volvió eléctrico”, sobre todo en aquellos que refieren a la gira del Festival Folk. Sin duda, un compendio de grandes momentos musicales y actorales unidos por una pobre cohesión narrativa que vale la pena más para acercar a aquellos que no conocen a este Dios, que para fidelizar a los que ya somos sus discípulos

 

15 – Yankee Doodle Dandy (Curtiz, 1942) 

POR EL FETT

Una cinta que le permitió a James Cagney dar una de sus mejores y más curiosas actuaciones, en un musical mega ultra súper patriotero, que cabe resaltar, fue planeada y hecha como propaganda bélica americana durante plena Segunda Guerra Mundial ¿Le quita esto su valor? Un poco, pero no le quita la frescura y la buena dirección tragicómica de Michael Curtiz, a la orden de un relato biográfico sobre el vodevil George M. Cohan, creador del himno norteamericano  “Over There”. La cinta por obvias razones ha madurado mal (salvo la actuación y Oscar de Cagney), pero se mantiene como un ejemplo fílmico de publicidad patriotera por arriba de la media.

 

14 – La Vie en Rose (Olivier Dahan, 2007)

POR EL FETT

La película padece de todos los excesos y parajes ya revisitados por todas y cada una de las biopics existentes (y por existir), pero como también pasa en la gran mayoría de ocasiones, estos culebrones resaltan gracias al desempeño histriónico. Marion Cotillard regala aquí no solo una formidable actuación, sino una plena metamorfosis vocal, física y mental de la célebre cantante Edith Piaf ¡y eso encanta a la Academia! La cual le otorgó su Oscar como mejor actriz protagónica gracias a esa inmersión psicológica y estética, en este último rubro subiendo puntos para los conservadores gringos al sacrificar la belleza por un bien artístico mayor. Las secuencias en el escenario son tan impresionantes que por momentos se nos olvida que es Cotillard la que se encuentra “actuando”.

 

13 – Walk the Line (Mangold, 2005)

POR EL FETT

Tras un par de tropezones a principios del nuevo milenio, el posicionamiento de Phoenix como uno de los mejores actores de su generación ayudaría en demasía a James Mangold para encausar una de las mejores biopics y/o cintas musicales al menos de los últimos 20 años. Un retrato tan encantador como complejo de Johnny Cash, aquí comienza a notarse la madurez de un Mangold retador, que comenzaría a sortear algunas reglas o clichés de cada género para crear una química solvente con su actor y así desarrollar una historia fuertemente emocional y emocionante. Siendo las biopics normalmente más planas o actorales, el mérito de Mangold es equiparar en la narración a la interpretación de un sólido Phoenix.

 

12 – Kneecap (Rich Peppiat, 2024) 

El biopic de la banda de rap irlandesa más famosa del Reino Unido, se aleja de los clichés del subgénero construyendo una historia con un mensaje alrededor del idioma como identidad cultural y de la música como sinónimo de resistencia, ubicada en una línea entre no tomarse en serio pero sin caer en la caricatura, creando uno de los musicales más divertidos, alocados de los últimos años que representan el estilo irreverente del trío gales: ácido, pero con consciencia social que probablemente con los años le da más iconicidad al grupo. I’m a H.O.O.D. Destacar también la fugaz, pero gran e importante aparición de Michael Fassbender como pieza escencial para la construcción de la narrativa

 

11 – Bird (Clint Eastwood, 1988)

POR EL FETT

El jazz no es para todos, y tampoco lo es esta película. Como sus acordes, los 170 minutos de Clint Eastwood son ambiciosos y heterogéneos; parecerían estar a destiempo con una progresión de retazos, pero existe una extraña armonía que une todo su relato, y esa es la música de Charlie “Bird” Parker, la cual se funde de manera perfecta con su esencia y entorno fílmico, poseyendo en alma y espíritu a Forest Whitaker y entregando por consecuente la que sin duda es el testimonio audio visual más íntimo sobre el jazz desde su irrupción como remanente artístico, social y cultural en los años 40, pero también uno de los clásicos más injustamente olvidados de Clint, el cual le regaló su primera nominación en las premiaciones gringas (Globo de Oro).

 

10 – Better Man (Michael Gracey, 2024) 

Aunque utiliza una estructura clásica del biopic alrededor de la vida de Robbie Williams el hecho de romper el techo de la fantasía y la realidad convirtiendo a su figura principal en un mono define una serie de reglas que  dan licencia a la cinta de navegar en lo extravagante, como consecuencia tenemos un musical mágico con momento hipnóticos a ritmo de la discografía del artista británico, secuencias dramáticas y estrambóticas sobre la lucha de Williams con sus demonios y daddy issues, así como momentos fantásticos de romance y de éxito, lo convierten en una de los películas musicales biopics más interesantes y atrapantes más cerca de Rocketman y lejos del desabrido Bohemian Rhapsody. I dont want to Rock DJ.

 

9 – The Glenn Miller Story (Mann, 1953)

POR EDGAR DEL VALLE

Nuevamente con la participación de su actor fetiche, James Stewart, en el papel del legendario músico Glenn Miller, el director realiza una película biográfica bastante entretenida que en su momento tuvo un gran éxito de taquilla. Sin ser lo suyo las cintas musicales, la dirección de actores y la gran actuación de Stewart, hacen que el director logre uno de sus mayores logros, demostrando un gran estilo dramático fuera de su zona de confort en aquella década: el western. Considerada una de las mejores 100 piezas musicales en el cine, la actuación de James Stewart, sin ser tampoco una de sus más renombradas, da esa chispa y credibilidad a la gran figura del jazz, dándole mucha vida a esta biopic.

 

 8 – Control (Anton Corbijn, 2007)

POR EL FETT

Solo para conocedores, si bien el punk fue tanto el resquebrajamiento como el despertar de una nueva era, sin duda fue Ian Curtis la figura que en carne y vida representó su impacto artístico a través de sus tristes pero extraordinarios “performances” en escenario, los cuáles tomaron la forma de sus ataques epilépticos para erigir el origen de toda una corriente. La cinta en cuestión fue también una trágica pero soberbia biopic, donde aquel misterioso descontrol del legendario Joy Division se transformara en un control narrativo que arrojara luz sobre la vida y obra de aquel mutante musical. Morton hace el perfecto y trágico contrapeso como la pareja del protagonista. GRan, gran película.

 

 7 – Coal Miner’s Daughter (Michael Apted, 1980)

POR EL FETT

En 1981, todos pensaban que esta biopic, basada en la autobiografía de la cantante de country Loretta Lynn, ganaría todos los Oscar habidos y por haber ¡pero sorpresa! Robert Redford y su “Gente Ordinaria” terminarían por arrebatarle el galardón mayor. Una cinta muy querida, lo que era innegable es que, dentro del rubro actoral, Spacek sobresalió dentro de un ya de por si soberbio cast, llevándose el Oscar a mejor actriz e imprimiendo con una naturalidad avasallante, la trágica pero esperanzadora vida la cantante y compositora country. Cabe destacar que Sissy Spacek también sería nominada al Grammy, conformando lo que sería una igual de exitosa (pero fugaz) carrera como cantante.

 

6 – I’m Not There (Todd Haynes, 2007)

POR EL FETT

Pocas veces un título fílmico ha expresado tanto como el referido, una exposición surrealista sobre la realidad cultural y el movimiento social a raíz de la existencia de uno de los mayores iconos musicales, Bob Dylan. Revisitando su esencia pero no su historia, sus variopintas etapas son representadas por 6 histriones, uno para cada faceta: el rebelde de protesta, el traidor eléctrico, el rockstar, el religioso, el ingenio y el mentiroso, un amplio y complejo desfile de contradicción humana y espiritual que al parecer solo pudo haber coexistido dentro de uno de los mayores profetas musicales de la historia. Por cierto, Cate Blanchett se encuentra ¡Inhumana! ¡Grande!

 

5 – Young Man with a Horn (Curtiz, 1950)

POR EL FETT

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Una de las obras menos conocidas del mismo director de Casablanca, la combinación de drama con toques noir y musicales permitió a Douglas someterse a una deconstrucción alcohólica bastante permisiva y cómoda debido a los también papeles protagónicos del jazz, blues y sus lúgubres ambientes de los primeros años de postguerra, los cuales aminoraron el tono de la tragedia para dar paso a un mejor desenvolvimiento del histrión en un papel confortable y ya revisitado. Destaca la chispeante química con su amiga Lauren Bacall, así como el discurso “homosexual” del film que causó cierta polémica gracias al astuto libreto e interacción entre los dos protagonistas.

 

4 – 24 Hour Party People (Michael Winterbottom, 2002)

POR EL FETT

Es una de las mejores biopics musicales que existen y que se mantiene aún en cierto anonimato y culto. La historia es sobre el productor musical Tony Wilson, creador y director de Factory Records Manchester, compañía discográfica de donde proceden grupos como Joy Division, New Order y Happy Mondays, y que no solo se convirtió en historia dentro de la industria musical, sino que también tuvo un impacto sociocultural importante dentro de la promoción de la misma ciudad. La actuación de Steve Coogan como Wilson es tan exacta como trasgresora, tal y como lo fue su figura, y de donde Winterbottom se agarra para crear un viaje auditivo y surreal que en definitiva y a pesar de sus convencionalidades, es un imperativo para los amantes de las dos artes

 

3 – Rocketman (Dexter Fletcher, 2021)

POR EL FETT

En concordancia tanto con el género fílmico como con la personalidad extravagante de Elton John, Fletcher construye un emotivo musical en base al resquebrajamiento emocional de su protagonista, tomando astutamente un solo suceso para desenmarañar con singular agilidad un flashback que combina un intenso drama con un onírico musical, apoyado en números entrañables y una actuación de Taron Egerton sobresaliente. Si bien como toda biopic deja entrever la debilidad de ciertas estructuras en cuanto a los personajes secundarios, su director y guionista se centran inteligentemente en la psique del cantante para crear una de los biopics y musicales más contundentes de los últimos años.

 

2 – The Wall (Parker, 1982)

POR EL FETT

La ópera rock por excelencia, si bien es cierto que Alan Parker solo fungió como un títere directivo, fue su sapiencia la que logró el sublime ritmo y la inmersión actoral – psicológica del relato, trazando un viaje onírico y estético tan hermoso como brutal, tan delicado como violento, tan animado como real, el cual narra bajo los fundamentos del surrealismo una metáfora del músico aquejado por su pasado, presente y futuro y el derrumbamiento de su muro emocional. Genios, Parker, Pink Floyd  y Roger Waters crean un retrato íntimo de la psique humana que a la vez se ha convertido en el himno atemporal de protesta social, política y de poder, desde que casi coincidiera accidentalmente (¿o influyera?) en la caída del muro físico más grande en la historia.

 

1 – Amadeus (Forman, 1984)

POR EL FETT

Estamos hablando de una de las mayores piezas fílmicas de todos los tiempos. Su puesta escena, reconstrucción de época,  sublimes actuaciones y quizá la mejor comunión musical – visual en la historia, escapan de los estándares de Hollywood con la construcción de un “ficticio” e inmaduro Mozart que en su momento afectó la visión de los puristas, pero que a la postre solventarían una narración perfectamente delimitada por los traumas paternalistas y esa responsabilidad hacía la perfección, dote que Milos Forman se encarga de proyectar no solo de parte del genio, sino también por parte de la envidia del rival, dos vertientes que comulgan en un exquisito elemento emocional que hasta la fecha brindan secuencias complejas, grandilocuentes y catedráticas en lo que se refiere a la labor histriónica y al leguaje fílmico en general. Magnificencia pura.

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