“Maldita” De Netflix: Tragedy Porn Medieval

Si, ya sé, la serie no es precisamente nueva pero, verán, soy médico y la pandemia (que no ha terminado, por cierto) me ha tenido algo ocupado… Aun así, como entusiasta de la capa y la espada no me podía perder “Maldita“, enésimo abordaje del mito del Rey Arturo Y Los Caballeros De La Mesa Redonda.

Señalado mito ha sido interpretado y mostrado incontables veces, así que la serie “Maldita”, que ofrece una narración muy divergente del mito, está centrada la hechicera Nimue, un oscuro personaje a su vez con muy variadas versiones, pero que esta vez prometía una aproximación interesante del legendario ciclo arturico. Lo logra, al menos parcialmente.

¿De qué va?

Basada en la novela de Frank Miller. En la Inglaterra Medieval, los Inefables, seres humanoides de naturaleza mágica, están siendo cazados y masacrados caso al punto de la extinción por la Iglesia a través de su brazo armado, Los Paladines Rojos. A su vez, el reino se tambalea por las constantes luchas por el poder bajo el gobierno del inestable Rey Uther Pendragon.

Recae en la joven hechicera Nimue (Katherine Langford) el salvar a su raza blandiendo la Espada De Los Primeros Reyes, para lo cual contará con la ayuda del truculento mago Merlin (Gustaf Skarsgard) y el mercenario Arthur (Devon Terrell).

Tragedy Porn al estilo.

Muy en el tono de las series actuales, “Maldita” es un denso muestrario de violencia, muerte y toda clase de tragedias. Un mundillo asfixiante donde todo es dolor, miseria y odio, con las consabidas traiciones. Llega el punto en que los ya no se espera el siguiente evento, sino la siguiente desventura. Al mejor estilo de los muy celebrados cócteles trágicos de Game Of Thrones y The Walking Dead.

Tormenta de Clichés.

Si bien es una historia muy alejada del canon arturico, no por eso es una historia demasiado original. Todos los puntos están allí : Paganismo bueno, muy bueno, y cristianismo malo, muy malo y opresor . Reyes gandallas e intrigosos. Un Merlín estrafalario y ebrio. Una Iglesia obsesionada con la tortura y con encender hogueras atiborrada de monjes malignos, monjitas chismosas y hasta un Papa leproso. Una heroína tan poderosa como plana. Y apegándose a la moda actual el reparto es sospechosamente “diverso” para la Edad Media europea, aunque esto no afecta el relato.

Acaso resultan ingeniosas las versiones alternativas del Rey Arturo y compañía. Los enterados del tema disfrutarán analizando los paralelismos.

Pero ¿entretiene?

Con un ritmo adecuado, actuaciones correctas, diseño de producción destacado y buenas escenas de combate, ofrece un divertimento decente pero nada extraordinario y la historia en general resulta tan genérica que son pocas las sorpresas. La heroína resulta tan trágica como plana, despertando pocas simpatías.

¿Hay que verla?

Funciona como vehículo para sobrevivir la cuarentena, pero no más allá. Acaso atraerá a entusiastas de los mitos y leyendas medievales que gusten de estudiar distintas vertientes

 

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Acerca del autor

Dr. Dark    

Médico de profesión y cinéfilo de corazón. Amante del buen cine y destructor del que no lo es.


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