Momentos Favoritos Del Cine: El Príncipe Y La Estupidez De Las Muchedumbres

 

Esta vez nos vamos a encontrar con un cineasta extraordinario que basa su estilo en planos secuencias inolvidables, junto con su compositor de cabecera Mihály Vig hacen una de las parejas icónicas del cine solo un escalón por debajo de los inolvidables Sergio Leone y Ennio Morricone. La audacia del cineasta está en el uso de la steadycam y como nos lleva a través de la historia muy lentamente, no hay necesidad de apresurarnos porque él sabe que el clímax tarde o temprano llegará, cuando estamos en este punto nos regala una música sublime y al mismo tiempo agobiante con algo de melancolía, y ese pequeño recorrido, les aseguro va a tocar su alma.

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Así nos cuenta una historia poco usual y un reto para todos los cinéfilos. A una pequeña ciudad del Este de Europa llega una feria ambulante que tiene como principales atracciones a la ballena más grande del mundo y al príncipe; un ente que nunca muestra su cara pero sus palabras están llenas de odio y cizaña, logrando con su paso por cada ciudad crear caos y discordia. ¿Cómo es posible que un ser de estas características tenga tanto poder? Ah bueno, hay algo en lo que siempre confía: La ignorancia y la estupidez de las masas.

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Finalmente llegamos al momento favorito el cual retrata exactamente lo idiota, lo salvaje, lo absurdo y lo poco reflexivo que resulta el ser humano. El ataque infame y cobarde a un hospital sin ninguna razón lógica, y es que hasta este punto no tienen la menor idea del porqué de esta arremetida de violencia. La indefensión de un anciano les demuestra la fragilidad a sus atacantes y la barbarie de sus actos. En este momento la vergüenza llena el espacio y solo queda un montón de preguntas sin respuestas.

 

 

Es increíble lo que ha logrado el gran director húngaro al poner a la audiencia frente a frente, sin decirlo, con su vida diaria y hacer un retrato fiel a la política y sus obtusos seguidores que hacen lo que sea por alguien que no tiene como característica la reciprocidad. Se dejan convencer de palabras que les resultan ajenas y muchas veces incomprensibles. Y por supuesto está el protagonista principal quien se mantiene al margen, siendo también parte del problema.

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Apreciado lector esta es una obra indeleble, el tiempo la va a poner en el lugar que se merece con lo mejor de la cinematografía mundial, no les quepa la menor duda. Esto es Werckmeister Harmóniák (Bela Tarr, 2000).

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Bedub    


4 comentarios

  • Gracias por traer a esta columna a un grande del cine de nuestros tiempos. A muchos no les gustó la maratónica Satantango, pero a mí me retó y logré apreciar su importancia. Tenía tiempo de no volver a ver algún escrito sobre esta cinta de 2000, proyectada en el Cannes de ese año. También valdría recordar El caballo de Turín y otras piezas de un cine que jamás la Academia de las Artes y Ciencias considerará.

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  • Que tal, Quibián. Con mucho agrado recibo sus palabras pues como usted lo dice Bela Tarr es un gran director contemporáneo. Si puede revisar mis otros posts usualmente hago referencia al maestro húngaro. No consideremos al Oscar como referente cinematografico, simplemente hay que tomarlo como una parte no grata del séptimo arte. Siga con nosotros que hay mucho cine escondido que verá luz en esta sección.

    Saludos

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  • Saludos a usted también, Bedub. No considero los Óscar como un buen referente, la verdad. La mencioné solo porque todavía muchos creen que es aval indiscutible . Pero entiendo su punto y, es cierto, cuando se habla de buen cine sale sobrando.
    De nuevo, saludos

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