Nightborn – Engendro: El terror de la maternidad

¿Se acuerdan de ‘Hatching’? Esa joya que hace algunos años deslumbró al mundo con su oscura y retorcida historia acerca de la maternidad; ahora su directora Hanna Bergholm vuelve con Nightborn – Engendro, su apenas segundo largometraje y nos trae una historia con el ya sello de la casa: muchas capas psicológicas aderezadas de terror oscuro y elevado.

Si en Hatching el foco era un tema más enfocado a lo maternofilial, dándonos algo más cercano a un coming of age, en ‘Nightborn – Engendro’, Bergholm se enfoca en la maternidad primeriza, en la presión de convertirse en madre, en el dolor físico del parto, la sangre, el agotamiento, la culpa y el miedo.

Nightborn – Engendro nos muestra a una pareja que serán papás primerizos pronto, conformada por Saga (Seidi Haarla) y Jon (Rupert Grint), que deciden mudarse a la vieja casa de la infancia de ella, ubicada en medio del bosque rural finlandés. A partir de ahí descubrirán no sólo el llamado de la naturaleza del folclor nórdico, sino de cómo este volcará los ímpetus más terroríficos en ellos.  

Según nace el hijo, Saga descubre que hay algo perturbador en él, pero lo realmente importante acá es cómo esa experiencia destapa las heridas de su propia infancia y la obliga a confrontarse consigo misma, lo que vuelve esta historia en un viaje emocional y psicológico de la protagonista.

Bergholm hace nuevamente mancuerna con su habitual Ilja Rautsi para desarrollar un guion con una creciente tensión y muchos momentos reveladores de la relación madre – hijo, sin embargo, la narrativa peca un poco de ‘apantalladora’; en este afán de hacerla más ‘digerible’ para el público, hay demasiados temas que se abren pero poco hacen para cerrarse o encontrar una resolución que no nos deje con preguntas. La mayor queja en cuanto a esto es que, la historia es tan envolvente que nos hace querer más, y con tan sólo 92 minutos de duración, muchos momentos se sienten inconclusos, el mismo arco de la protagonista está muy ‘al vapor’.

Ahora, Nightborn – Engendro logra un equilibrio entre el drama interno y el terror folclórico gracias a su protagonista, una espectacular Seidi Haarla, a quien vimos brillar en la melancólica Compartment No. 6, que nos entrega una actuación absolutamente perturbadora y feroz. Ella es el centro de gravedad de la historia. Haarla logra transmitir el terror, la confusión y la transformación de su personaje con una intensidad tan genuina que hace que te creas hasta el elemento sobrenatural más desquiciado de la película. Porque Saga no sólo se enfrenta a un hijo monstruoso, se enfrenta a su propia infancia, a su cuerpo deformado, a su familia, sus deseos y su incapacidad de convertirse en la madre ideal, y no porque todo esto dé miedo, sino porque detrás del monstruo hay una mujer intentando entender quién es ahora. Sorpresa también nos da nuestro famoso ‘Ron’ de Harry Potter, un sólido Rupert Grint que encarna un esposo y padre que no es villano ni mártir, sólo es un ente que no entiende qué es lo que sucede en su núcleo familiar, a la vez que ve cómo se desdibuja la fantasía de tener una familia idílica.

En la parte técnica, Hanna Bergholm prefiere el uso de animatrónica, maquillaje prostético y efectos prácticos por encima del CGI excesivo, lo que le da a Nightborn – Engendro esa textura “apantallante”, sin embargo eso mismo hace que por momentos la parte visual no fluya tan natural, aunque es verdad que su representación de terror del bosque nórdico es increíble.

¿Es ‘Nightborn – Engendro’ mejor película que Hatching? Técnicamente, y en cuanto a redondez narrativa, quizá no. El terror actual suele estar saturado de jump scares de manual o de ‘rarezas’ que se venden como originalidades, por lo que es difícil encontrar algo que realmente resuene y el mérito de esta entrega es que resulta mucho más digerible para las audiencias sin dejar de sentirse (effortlessly) algo más elevado.

Si bien ‘Nightborn – Engendro’ no nos presenta nada nuevo (y tampoco pretende hacerlo), sí sabe muy bien de dónde viene, su narrativa bebe de cintas como Lamb o The Babadook, pero su conexión más fuerte es con Rosemary’s baby; tanto así, que en la pasada Berlinale (donde estuvo en competencia oficial) la propia directora confesó que su película comienza justo donde termina la obra de Polanski. Pero lo importante no son las referencias, sino que la cinta nos atrapa desde el minuto uno en una atmósfera opresiva, implacable, que no nos suelta hasta el final.

A pesar de sus prisas hacia el final, ‘Nightborn – Engendro’ confirma que Hanna Bergholm entiende algo que muchos cineastas del terror han olvidado: que el monstruo funciona mejor cuando nace de uno mismo. Es una película cero pretenciosa pero emocionalmente apabullante, que demuestra que el terror, cuando se usa para diseccionar la psique humana, puede seducir incluso al espectador más ajeno al género.

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Acerca del autor

Leo Idair    

MOCATRIZ (Modelo, Cantante y Actriz) en Instagram pero humanista en la vida real. Creo en las utopías pero sin dejar la realidad fuera. Dame una buena telenovela y estoy a bordo. Mi mamá me hizo cinéfago desde chiquito.


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