Nightmare Alley: Otra inflada y hueca pesadilla de Del Toro

Parece que esta pandemia no solo ha afectado la percepción de muchos colegas críticos que tienden a sobrevalorar un film solo porque alguien se echa un pedo, sino también al propio maestro Martin Scorsese, que en sus contradictorios argumentos sobre Nightmare Alley, se manifiestan las inconsistencias de una cinta que toma elementos de dos géneros sin ni siquiera saber cómo encausarlos.

Como es de costumbre, el más inflado cineasta mexicano de los últimos 30 años vuelve a verle la cara de idiotas a todos(as) gracias a la perfecta labor visual y de diseño de su época, criaturas y entorno, talentos que si bien le son innegables, nunca fueron, son, ni serán justificación para el pobre desarrollo de su historia y sinfín de personajes, los cuáles vuelven a sufrir con un libreto que no profundiza en el 80% de sus sub tramas, y que cuando lo hace, toma decisiones forzadas bajo trucos baratos y deus ex machina dignos de un novato de cualquier festivalito de medio pelo.

Remake del noir de 1947, el chiste se cuenta solo cuando Guillermo hace una película más mala que la original, la cual de por si nunca vale su mal aplicado calificativo “de culto” y que mantiene un desarrollo simplón, plano y absurdo. Pero al menos aquella cinta logra destacarse gracias a su duración y ritmo, a la cual Del Toro le agrega una hora más solo con el objetivo de llevar a cabo un pastiche de géneros que más que una misma y lógica historia, parecen dos películas malas pegadas con mocos en la sala de montaje

El primer acto no sorprende, pero si te incita a pensar que Del Toro pudiera salir de su hoyo narrativo (Crimson Peak, The “Shit” of Water). El mexicano intercambia sus criaturas surreales para adentrarnos en un mundo de monstruos de carne y hueso. De nuevo usando referencias de varias cintas de antaño, el director logra en esa primera hora una excelente estructura de sus personajes clave y la construcción de su entorno incluso apuntalando hacía el cambio de registro, en el que el relato cambiará de un thriller de estafas a un noir “puro”.

El problema es que en ese cambio incluso hasta en su montaje se denota un forzamiento narrativo tétrico. Mientras sus principales protagonistas se alejan de esa evolución orgánica y natural que venían desarrollando en el primer acto, el espectador puede dar cuenta que perdimos una hora de nuestro tiempo cuando el director decide abandonar no uno, sino al menos tres personajes introductorios a los cuáles se les brindó tiempo, trasfondo y crecimiento dentro de la narración (y que serán incluidos forzadamente hacía la mitad del metraje). La metáfora en la conversión del “hombre – bestia” de aquella lenta pero decente introducción, es abandonada casi en su totalidad demostrando la inutilidad de Del Toro por conectar de manera creíble el desarrollo de  su historia.

El segundo acto es el más absurdo, no solo por qué se pierde cierta esencia de los personajes, sino también porque la deconstrucción propuesta de su protagonista viene de la mano de una serie de situaciones ridículas que no cuentan con un trasfondo o lógica. Si bien es cierto que la cinta del 47 sufre del mismo error, se esperaría que con una hora más de metraje Del Toro mejorara el guion original al surtir de una motivación creíble a su emergente “femme fatale”, la cual subsiste solo por la presencia de Cate Blanchett contrario a un libreto que junto con su personaje y la ridícula coincidencia del parecido con cierta “difunta”, conforman dos deus ex machina que hacen tan insufrible como patético su clímax y resolución (además de predecible, hayan o no visto la cinta original).

Lamentablemente la labor del actor y/o la actriz no sirve de nada si tenemos un libreto disfuncional, por lo que no importa si Bradley Cooper lo hace muy bien, o si Cate Blanchett parece dibujada para interpretar a una femme fatale (olviden a los otros personajes, pues literalmente no importan), puesto que Del Toro una vez más presta más atención a su hermosa fotografía y artísticos planos que la estructura de sus personajes. Forma sin fondo crean sencillamente algo hueco.

Para el tercer acto Guillermo intenta retomar su metáfora del primer acto de manera fugaz y automática, haciendo que la deconstrucción de su antihéroe se torne de lo más forzada, incluso traicionando ciertos valores y fortalezas que se habían madurado en el mismo.

Nightmare Alley es una nueva decepción. Como lo dije en el “Pronóstico Palomero”, comenzar por construir un noir de casi dos horas y media es un suicidio creativo (ni que se llamara John Huston); las “porras” de Scorsese lo confirman, pues en su afán por resaltar la cinta del mexicano, también deja ver una obvia manifestación en su mal cambio de registro y género, creando una discordancia narrativa que afecta a su historia, personajes y que desgraciadamente tiene que acudir a esos tan patéticos “deus ex machina” para buscar un resolución desesperada.

Puras carpas de circo y payasadas, al parecer Guillermo del Toro se debería dedicar a ser el fotógrafo y/o el diseñador de arte del próximo proyecto de Martin Scorsese, un puesto en el que si resaltaría su(s) talento(s), ya que el directivo lo perdió en 2006, fecha de su última buena película (El Laberinto del Fauno).

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


2 Comments

  • Esto prueba que Scorsese es humano al fin y al cabo, y a pesar de lo que haya dicho sobre las películas de superhéroes, abarrotar los cines con películas como ésta (claramente hechas sólo para ganar premios) tampoco es lo correcto, pues al igual que la comedia, la acción, el terror y las películas para niños, el drama también ha ido a la baja en los últimos años, pues esta clase de películas han ido en aumento desde los 2000. ¡Vamos! Hay fans de Del Toro que han dicho que no se siente como una película suya porque no tiene sus clásicos monstruos y elementos de fantasía.

    Si hay algo bueno que puedo decir de ella, es que en comparación con otras películas de su clase, ésta es más tolerable, casi al mismo nivel que The Laundromat. Es decir, tiene mejor ritmo que House of Gucci, es menos edulcorada que cualquier drama convencional de Will Smith, menos autoindulgente que The Soloist y Malcom & Marie, tiene menos saturación visual que The Lovely Bones y Cherry, es más enfocada que Mank y definitivamente carece del factor repulsivo que sí tienen Marwen y Cats. Eso ya es algo.

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    • O sea estimado. El problema no es del Toro, es la sobrevaloración alrededor de sus obras. Esta no es elícula totalmente mala, tiene algunas cosas que la salvan, pero Scorsese y los mamadores de Del Toro siempre lo van a ver como EXTRAORDINARIO y es gracias a las opiniones y análisis pobres que se le hacen. En fin, otro fracaso

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