Recomendaciones de amor para escapar de la cartelera

Mediados de otoño y al parecer nuestros autores se pusieron románticos: Ahí tienen al Peter Bridges de cantina y cantina cantando el “Cielito Lindo”; a Cat Movie Lee maullándole a la misma luna que se refleja en la madre patria; a Kim Tobías abrazando el display de tamaño real de Cristiano Ronaldo que tiene en sus aposentos; al Arquicruz volando y cruzando las nubes a lado de su lechuza viajera; a Bedub conquistando 100 mujeres con el diálogo “Que rico verte”; a Alex Waters de grinch queriendo hablar de muertos pero o pudiendo negar su amor por el cine mexicano; a El Tigre & El Tiempo remembrando sus romanticismo a través de sus viajes temporales al viejo oeste; al Fett viajando por el hiperespacio para encontrarse con su musa; y finalmente y el más importante en este mes, Dr. Dark que contrae matrimonio y que por la misma razón le dedicamos como presente estas 6 recomendaciones para escapar de la cartelera “románticas”, para que así con su dama siempre disfruten del buen cine y del amor.

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Llegaron las recomendaciones del mes con 6 títulos para disfrutar solo o en pareja ¡Que importa! El amor es trascendental para todo ser humano y el séptimo arte lo sabe, así que si quieren pasar un fin de semana acurrucaditos, sentimentales y/o en compañía de su ser querido, nuestros autores les sugieren títulos imperdibles ¡Vamos con ellos y felicidades Dr. Dark!

 

Midnigth in Paris (Woody Allen, 2011)

Cat Movie Lee

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Hay amores grandes, chiquitos, breves, casi eternos, extemporáneos; que rondan en esa noria que es la vida. Que cruzan las fronteras, los acentos y rompen con lo cotidiano trazando nuevos caminos para el encuentro, unos que van mucho más allá de un “los declaro marido y mujer”. En la búsqueda de esa lámpara de inagotable aceite, uno suele dar traspiés, pero cuando finalmente llega al lugar donde la mirada que sacia nuestra sed nos espera con la paciencia de los santos y el deseo de los volcanes, no vale tiempo ni espacio que se interponga para por fin, dar por hecho el feliz encuentro de dos que se aman.

¿Demasiado meloso? No tanto, si el tema del amor entre dos mortales no es precisamente el tópico que a usted más le va en estos días que invitan al recoveco, a la cobija en el sofá acompañado de una buena taza de café, chocolate o cualquier otra bebida espiritual, seguro podrá engancharse a esta genialidad de Woody Allen (sí, ese que el Fett tanto critica) por el lado de las actuaciones. Un exquisito Owen Wilson que interpreta a un escritor enamorado del pasado y sus genios; actores como Adrien Brody interpretando a Dalí; Kathy BatesGertrude Stein o Corey Stoll como el gran Hemingway.

¿Sigue sin convencerse? Qué me dice si a lo largo de esta cinta usted puede ver París, en su actualidad, en su esplendor por allá de los años 30 e incluso en el de La bella época con una fotografía que casi lo hace a uno cómplice, un transeúnte más que recorres las calles que acompañan todo eso que usted y yo sabemos que hacen de la hermosa capital francesa algo tan especial para propiciar el beso, el romance y todo lo que toca.

A lo anterior, agregue una banda sonora que no tiene por ningún lado desperdicio, que, como si hubiera sido sacada de una chistorra, conforme va apareciendo pone cierto toque de magia y acompaña con delicadeza cada fotograma.

¡Véala!

 

 Some Like It Hot (Billy Wilder, 1959)

Kim Tobías

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El amor puede manifestarse de distintas maneras, tanto si es de un modo totalmente romántico y encantador, o de uno un tanto chusco e irreverente. Amor al fin, este último es el caso de mi recomendación de este mes que si bien no es la historia más conmovedora ni cursi, tiene lo suyo en cuanto a diversión y ocurrencias, siendo una opción para aquellos que buscan disfrutar de algo no tan serio en una de estas tardes de viento de otoño.

Some Like It Hot (1959), es una comedia romantica protagonizada por la siempre diva Marylin Monroe, el hilarante Jack Lemmon y el no menos galán de Tony Curtis. Ya en un momento favorito había escogido una escena de esta amena cinta, pero en esta ocasión extiendo una recomendación por si usted no se ha atrevido a disfrutar de tan particular comedia. El filme, por cierto, cuenta la historia de músicos Joe (saxofón) y Jerry (contrabajo) que accidentalmente resultan testigos de un crimen del que no tenían absolutamente nada que ver, pero terminan involucrados al presenciar el acto. A partir de ahí se verán obligados a huir del mafioso que cometió el crimen para que este no los asesine, para lo que ingresarán a una banda musical en la que solo están permitidas chicas para así poder dirigirse a Florida. Ahí conocerán a Sugar, una dulce e inocente chica de la cual Joe terminará enamorado y con la cual pasarán una serie de aventuras con tal de no ser descubiertos.

Así, entre líos de faldas y líos con “la justicia”, nos divertiremos con estos dos chicos que se hacen pasar por encantadoras músicas, los cuales muestran una gran química entre sí y lo cual obviamente se ve reflejado durante el transcurso de la cinta, por lo que fácilmente nos harán pasar un rato ameno y disfrutable, si lo que usted busca es algo no tan serio ni sentimental para llevar uno de estas tardes de temporada otoñal.

 

Punch-Drunk Love (Paul Thomas Anderson, 2002)

Peter Bridges

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Si de algo puede estar bien orgulloso Adam Sandler es de su interpretación en esta sencilla pero brillante cinta de romance, obra de P.T Anderson, Punch-Drunk Love. El actor se adhiere al guion de Anderson y su protagónico de una forma perfecta respecto de los pilares sobre los que se cimienta la historia: miedo, paranoia, comedia y romance. Efervescente,  hilarantemente explosivo e impredecible, Barry Egan es un hombre solitario y deprimido que padece cierto trastorno obsesivo-compulsivo, razón que lo ha orillado a llevar una vida monótona. Hasta que claro, un encuentro aleatorio y una llamada desafortunada, harán de su rutina un viaje emocionalmente híbrido entre el pánico de una amenaza latente y el regocijo de un romance inesperado.

Conmovedora pero al mismo tiempo alucinante, la historia se desarrollará bajo un ritmo prodigioso en donde el director regala secuencias provistas de humor ácido y otras en donde imprime una atmosfera de angustia, gracias a la musicalización de Jon Brion (Magnolia), la cual nos pondrá tan ansiosos como al protagonista. Punch-Drunk sin duda es de visionado obligatorio cuando se habla de comedias románticas. Lo tiene todo: actuaciones certeras y conmovedoras (Emily Watson, Sandler), dirección fastuosa (planos secuencia, gran fotografía, buen timing), guion eficaz (argumento sencillo y lógico) y música onírica.

Esta cinta es una buena alternativa a cintas tan pretensiosas como sobrevaloradas –Her, The Notebook, Blue is the Warmest Colour-, pues, para entonces (2002), el señor Anderson ya se mostraba alejado de los cánones impuestos en la industria Hollywoodense incluso en uno de sus rubros más simplistas.

 

Quiet City (Aaron Katz, 2007)

Bedub

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Deliciosa película de cine independiente con una premisa muy sencilla y que inmediatamente nos recuerda a la trilogia “Before” de Richard Linklater, sin ser una copia exacta de estas. Una joven llega a una ciudad a quedarse con una amiga pero le resulta imposible contactarla, al solicitar ayuda a un extraño y de contarle lo sucedido, él la invita a quedarse en su apartamento sin opción ella acepta la invitación.

Desde ese momento empieza una relación creciente de amistad y un romance incipiente que se desarrollará durante todo el metraje de una forma muy sutil; las miradas, las sonrisas nerviosas, las expresiones de los protagonistas dentro de situaciones normales en las vidas de todos; una fiesta, visitar a un amigo, una salida al parque o solo caminar por las calles de la ciudad. Vemos como ese lapso se pasa volando cuando estas con alguien más que agradable, como se llena el tiempo prácticamente con su sola presencia y que de alguna manera quisieras suspenderlo y no dejarlo ir.

Aquí no tenemos grandes diálogos existencialistas o de alguna otra corriente filosófica, aquí la esencia es la sencillez y la naturalidad, y su gran importancia al inicio de la relación donde todo es espontaneidad y alegría, como a pesar de estar rodeados de gente que no para de hablar lo único que me importa son tus palabras, la pregunta es: ¿En qué momento lo complicamos todo? Y ¿Por qué?  Y al final del día ella apoya su cabeza sobre tu hombro y todo parece encajar al menos por un segundo.

 

Persuasion (Roger Michell, 1995)

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Saludos mis estimados, para la recomendaciones otoñales les tengo esta joyita que está dentro de mi top 5 de Romántico, desconocida a diferencia de Sense & Sensibility que también es de mis favoritas y la inflada pero aceptable Pride & Prejudice. Esta cinta es una de las pocas cosas rescatables que me dejo viajar tanto en Autobús cuando era estudiahambre, confieso que al ver el inicio de esta película debí haber soltado una exclamación no muy afortunada pero a la media hora estaba totalmente atrapado por las desventuras del personaje encarnado por Amanda Root conocida en esta historia como Anne Elliot y sus desventuras mientras ignoraba al pobre Capitán Frederick Wentworth que es interpretado por Ciarán Hinds.

Esta cinta en algunos momentos peca de ser lenta, pero es perdonable porque hace el conflicto mucho más interesante y son más las situaciones que nuestros estoicos protagonistas deben de sortear a diferencia de la tibia readaptación que hicieron en el 2007 que pasó sin pena ni gloria. Esta damas y caballeros, es la ganadora.

Aparte debo decir que este es uno de los finales más agradables a mi persona, realmente el clímax y la escena donde todo queda resuelto es maravillosa, no pueden dejarla pasar. Sus novias los apreciaran más y en peligro hasta les hornean un pastel 😉

 

Once Upon a Time in the West (Sergio Leone, 1968)

El Tigre & El Tiempo

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CUENTO DE HADAS PARA DORMIR VAQUEROS Y ENSOÑAR MUJERES VENIDAS DE OTROS CIELOS.

Para Gretel.

La tensión aumenta, la música pone el acento y el suspenso necesario al enfrentamiento. Una danza de muerte se entabla entre dos sombras que han venido del desierto, luego una serie de atisbos, recuerdos, odio, sonrisas, cólera, muerte, de nuevo los recuerdos que nos han llevado a este punto desde el principio… es algo inevitable, todos lo sabemos. De pronto unos disparos certeros, que llegan en el momento cumbre, cuando la música se ha detenido, disparos que ponen la paz con el pasado, y quizá abren la puerta al futuro, quizá, quizá no…

El duelo ha finalizado, después de un largo rodeo la venganza se ha cumplido, la venganza compró un boleto de ida en tren, pero regresará a caballo como esos viejos guerreros míticos que se pierden en el atardecer, tras el horizonte, cuando las deudas pendientes se han saldado, ésta vez a precio de armónica, y a precio de desafío amoroso…

En el fondo, lo dos guerreros (como venidos de otras épocas) han peleado por una mujer, quizá por la misma Helena que ha reencarnado miles de veces para movilizar la historia de los hombres y las naciones, la mujer de mundo, la más bella del mundo, que también llegó a esas lejanas tierras a cumplir su destino, uno que se cuenta empezando por “Érase una vez en el Oeste”.

En este marco de muerte y reparación sucede una de las más insospechadas, sublimes y arruinadas escenas románticas que el cine ha visto, una de mis favoritas, tal vez la que más, porque tenemos lo esencial del amor romántico… la lucha por la dama hasta la muerte (literalmente) y sobre todo ese despertar de miradas, sonrisas, latidos, sensaciones, sentimientos tan colosales, tan letales y prodigiosos que no caben en un solo corazón, ni en un solo cuerpo.

Tras el duelo, la hermosa Jill (Claudia Cardinale) se afana en esconder su nerviosismo por el duelo, y al levantar la mirada reconoce que Cheyenne (Jason Robards) es un tipo guapo, el revira “Pero no soy el indicado… Ni tampoco él”, Jill contesta “Quizá no… Pero no importa”, Cheyenne le advierte de lo que sucederá, Jill escucha y aguarda, acto seguido se escuchan los pasos de un hombre…

Ella voltea, se hace la luz, el Hombre de la armónica (Charles Bronson) entra, Jill sonríe, lo ve, se borra la sonrisa en algún momento, ahora lo sabe todo, se entristece y se hace la obscuridad, él ha cerrado la puerta; la mira de nuevo, avanza hacia ella y se desvía, ella se queda de una sola pieza; él arregla sus aparejos y suelta de pronto “Debo irme”, ella voltea de súbito a verlo, de nuevo el cruce de miradas y todo ese amor invertido en un adiós… ya lo sabíamos, pero igual duele… la música de Morricone sublima el momento, pero igual duele; él abre la puerta, echa un vistazo al mundo… “Será un hermoso pueblo, Sweetwater”… ella responde, con una lógica irrefutable “Espero que vuelvas algún día”, de nuevo el cruce de miradas, de deseos; él responde antes de irse “Algún día”y nunca se han dicho palabras de amor tan hondas en toda la historia del cine…

Ésta es mi escena romántica favorita…

 ELTigre&ELTiempo

Puerta Joven (El Portero, Miguel M. Delgado, 1950)

Alex Waters

 

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Y de repente, en Cinescopia se pusieron románticos (no se qué les pasa si podríamos hablar de la muerte y esas cosas trascendentales).

Película romántica en su proceso, pero trágica en su resolución. Tragicomedia en su más puro estilo clásico. Cantinflas es un portero de vecindad, que aparte se gana la vida de escribano, con la utilización de las viejas y hispterianas maquinas de escribir. Nuestro protagonista está enamorado, de la protagonista Rosita (una hermosa Silvia Pinal),  quien no puede caminar y la cinta transcurre entre el deseo de nuestro mimo, por pagarle la operación, para al más puro estilo de Cyrano de Bergerac

Una de las mejores cintas de Cantinflas derivado de su trágico final, que aunque el protagonista no se queda con su amor, la conclusión merece un apunte preciso. El héroe trágico quien sacrifica su bienestar por el amor de su vecina, (al ser despreciado por la protagonista bonita, pero incauta) al final decide que el amor es un proceso carnal mas allá del enamoramiento, encubierto por la censura hipócrita del cine mexicano de la época de oro. Al verse rechazado por su gran amor, en una hermosa secuencia cenital, decide que la vida puede adaptarse y que el amor es una serie de encuentros entre seres que pueden y quieren, de esta manera, nuestro Cantinflas decide que siempre está disponible la fichera prostituta, quien a través de la cinta, el héroe se despunta de las garras del amor vuelto deseo y pasión carnal.

Comedia en los puntos más altos de Cantinflas en su improvisación, actuación y versatilidad. Romántica y anti romántica, así, que pa si no andan de melosos como en Cinescopia, tengan una opción divertida sin tanta miel.

 

The English Patient (Anthony Minghella, 1996)

El Fett

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La obra del difunto Anthony Minghella y ganadora del Oscar en 1996 quizá no sea un importante referente a la hora de mencionar las principales galardonadas de la historia americana ¡Vamos! Ni siquiera un imperativo en la mayoría de las listas del género, sin embargo su historia de infidelidad y desenfrenado romance cimbra los cimientos de cualquier individuo al este ser tan testigo como cómplice, tan espectador como colaborador de esta trágica y gran historia de amor.

El Conde Almásy es un enamorado de su arte: la geografía y la construcción de mapas, pero todo esto le es arrebatado cuando Katharine Clifton llega a unirse con son su esposo a la sociedad geográfica inglesa. Clifton se convierte en su musa, en su único amor, en el objetivo y consecuencia de sus pasiones y actos. Este amor es correspondido cuando su relación comienza a mitad del desierto en Egipto como antesala de una gran guerra; él odia la posesión, sin embargo su sentir diario es poseer a su musa; ella odia las mentiras, y a pesar de eso debe sacrificar la seguridad de su matrimonio por su amor hacia el Conde Húngaro. Los dos sacrificarán todo su ser por tenerse el uno al otro hasta el último día de sus vidas.

La mayor virtud de The English Patient es que Minghella no se deja llevar por los estatutos y clichés del género, pues en lugar de situar su romance en un ambiente bélico, usa su historia como una metáfora del mismo conflicto a través de la expiación de su héroe y víctima, el paciente, el cual con gran dolor y a la vez fortuna y gozo relata a su cuidadora su sórdida relación en los plenos círculos de la alcurnia inglesa en plena explosión de la segunda guerra mundial.

Intensa e intimista, el cineasta relata el film desde dos planos narrativos o dos cuentos de amor, uno situado en el presente donde la Segunda gran Guerra está por llegar a su fin (Desarrollada bajo un tono esperanzador), y el otro situado en el pasado a través de las memorias del paciente a base de largos y eficaces flashbacks que en realidad son el verdadero protagonista e hilo conductor de la trama, estos situados como prólogo de la explosión bélica  y argumentados desde un tono primero peligroso y amenazante (Pero con gran adrenalina y pasión), y después como dicta el planteamiento del personaje, devastador. Si bien el primero resulta un poco inverosímil gracias a la misma situación en la que se da y la poca química entre los inmiscuidos amorosos, es Juliette Binoche, su gracia, talento y compenetración hacía con su paciente (Una princesa de cuentos de hadas pero con verdaderos problemas y compleja estructuración), lo que mantiene el interés suficiente para que el espectador aguarde firmemente las historias del cruento y mágico amorío del paciente culminando con su ciclo.

Pero el gran baluarte del film de Minghella se encuentra en la pareja protagónica, unos inmensos Ralph Fiennes y Kristin Scott Thomas que desbordan pasión, dolor y sacrificio con su avasallador romance, que devastará para su círculo lo que la Segunda Guerra al mundo, pero que al igual que esta se tornará inevitable y apasionante. Excelsa pareja que entrega secuencias inolvidables, sobre todo aquella en el que El Conde carga a su amada hacía su cueva.

Rodeada de una gran producción, una impresionante fotografía, entrañables actuaciones y una gran banda sonora, The English Patient es para su servidor la piedra angular del género romántico.

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Acerca del autor

Cinescopia   @Cinescopia   cinescopia.com

Equipo editorial de Cinescopia.


2 comentarios

  • Aaah mi estimado Fett, le pongo en un altar por la mención a The English Patient, una maravilla de película y para mi una de las mas románticas que nos ha dado el cine reciente.

    10 años después sigo maldiciendo a la persona a la que le preste el dvd de Some like it hot, si tan solo me pudiera acordar quien fue le pondría una soga al cuello para tenerla de regreso.

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