Recomendaciones para escapar de la Cartelera: Películas de Terror olvidadas

Llegaron como cada mes las Recomendaciones para Escapar de la Cartelera. Así que para que no te duermas en las “Dunas”, en esta ocasión te traemos una exquisita selección de Películas de Terror olvidadas, y que te harán pasar un muy buen maratón de Halloween

Les invitamos no solo a comentar su selección alrededor de este tema, sino a sugerir alguno para las siguientes entregas.

 

In the Mouth of Madness (John Carpenter, 1994)

Arquicruz

Si alguien tiene algo que reclamar a Carpenter por desgraciar infancias, ese “man” soy yo, pero para variar esta película la vi ya en mi período adulto, a punto de casarme y fue mi media naranja quien me la recomendó, y así como no sabía que tan cabrón es el matrimonio, así me pasó con esta película. ¿Pero de qué trata esta pesadilla fílmica que te hace llorar en posición fetal? Pues de la desaparición de un famoso escritor llamado Sutter Cane y el manuscrito de su más anticipada novela de horror, para esto contratan a John Trent (Sam Neill), quien es un investigador privado, para que dé con el paradero de este Stephen King ficticio. Cabe señalar que la sociedad está perdiendo la sanidad y al parecer todo está relacionado con la desaparición de este misterioso hombre. A lo largo de la historia, Carpenter recurre a sus clásicos trucos de horror explícito pero de manera más elegante al tratar esta historia más como un misterio y plagado de las dos cosas que me traumatizan más que nada: horror psicológico y horror cósmico. In the Mouth of Madness es lo más cercano a una adaptación exitosa de los relatos de HP Lovecraft y el manejo de la tortura psicológica que emplea en su personaje principal (encarnado por un más que acertado Sam Neill), hacen de esta una historia imperdible en estas fechas.

Nota del editor: Espero que les siga gustando el color azul después de verla

 

Clownhouse (Victor Salva, 1989)

Bedub

Tres pacientes psiquiátricos han escapado de un manicomio, en su andar libre por una pequeña ciudad se topan con un circo, matan a los payasos y toman sus atuendos para cambiarse de ropa. Por otro lado, un grupo de hermanos asisten a la función del circo esa noche a pesar que el hermano menor tiene un terrible miedo a los payasos. Luego de la presentación y al regresar a casa sienten el asedio de los psicópatas: Escondidos entre los matorrales, en la penumbra de la noche, en el camino, hasta que finalmente ocurre la irrupción dentro de la casa. El manejo de cámara que inevitablemente nos remite al clásico Halloween del maestro Carpenter, unos asesinos silenciosos (literalmente) y un grupo de muy vulnerables victimas hacen de esta película una encomiable visita al terror y su característica principal es que sí logra transmitir incertidumbre y esa deliciosa sensación de peligro.

 

Drag me to Hell (Sam Raimi, 2009)

El Cine Actuario

¿Cansado de las películas pretenciosas y contemplativas que usan tomas largas y planos fijos para demostrar que sus directores son la última Coca en el desierto? ¿Harto de estas cintas de “terror” donde no pasa absolutamente nada? Si ese es su caso le recomiendo “Drag me To Hell”, que habla de una banquera que por no otorgarle un crédito a una anciana, en venganza esta termina por lanzarle una maldición. Por su sinopsis es claro que esta cinta tiene una mezcla de terror con un aire gamberro de serie “B”, la formula funciona tan bien que a pesar de tener ese estilo irreverente, no llega al punto de sentirse absurda y que recuerda bastante a la manufactura del género de los 80’s. Perfecto si uno quiere disfrutar del terror sin necesidad de terminar traumado.

 

Vampyr (Carl Theodor Dreyer, 1932)

El Fett

Dentro de la moribunda etapa del expresionismo, el gran Dreyer realizó una de las atemporales joyas de aquella corriente y maquinaria alemana que han quedado injustamente relegadas al olvido. Un cuento de horror tan atrevido como visualmente tétrico, Dreyer combinó en un mismo contexto dos diferentes tipos de terror, el del monstruo y el paranormal, con dos de las figuras más emblemáticas del género: vampiro y fantasma. La edición, la dirección y sobre todo esa fastuosa fotografía repleta de simbolismos, sombras y oscuras figuras ponen a esta exploración en el mismo nivel visual y de atmósfera que la propia Nosferatu, sin embargo en su híbrida pretensión pierde de cierta manera en el terreno narrativo al no poder integrar con el mismo interés y nivel de horror los dos temas, quizá la razón del porqué aún se mantiene en cierto anonimato

 

La Tía Alejandra (Arturo Ripstein, 1980)

Flaco Cachubi

Una verdadera curiosidad resulta esta película mexicana de horror dirigida nada más y nada menos que por Arturo Ripstein. En ella, la pariente del título de apariencia apacible pero con siniestros “hábitos”, interpretada por una soberbia Isabela Corona, llega a la casa de su sobrino envuelta en un halo de misterio destruyendo poco a poco la tranquilidad del hogar que ha formado con su esposa y tres hijos, hasta llevarlos al límite de la desgracia. Cinta que si bien toca el tema de la magia y la brujería, se aproxima más al thriller psicológico que al horror sobrenatural. Destaca la creación de una atmósfera asfixiante pese al austero diseño de producción y el trabajo actoral de la ya citada primera actriz Isabela Corona, Manuel Ojeda y Diana Bracho.

 

Ginger Snaps (John Fawcett, 2000)

Teddye Zapata

El director canadiense John Fawcett abría la década de los 2000’s con su, hasta ese momento, apenas segundo largometraje: Ginger Snaps, una reinterpretación del mito licántropo, uno que tenía que ver más con el despertar sexual adolescente y femenino, y que aquí vemos reflejado en Ginger, una joven con cierta repulsión por la gente y el entorno que la rodea, con una atracción morbosa por la muerte y el gore, y que encuentra un refugio en su hermana, su fiel confidente con ciertas características parecidas a las de ella, hasta que le llega su primer menstruación y con ella, el ataque de un lobo que le dejara secuelas no solo físicas, sino también emocionales. Ginger Snaps no es solo un gran filme de terror, es también un buen drama adolescente y una bien lograda comedia negra que representa a la perfección la era en la que fue concebida.

 

The Wicker Man (Robin Hardy, 1973)

Vilma Aida

¿Quieren ver terror? De ese que una vez que terminas de ver la película te quedas pensando ¿qué es esto que vi? ¿Por qué todo el tiempo era de día y me estaba muriendo de angustia? ¿Qué onda con esta música tan rara y perversa, pero al mismo tiempo “alegre”? ¿Qué le pasa a esta gente? Y ¿por qué disfruto tanto viendo esto? para esta última si tengo respuesta, porque es una gran película. Un policía llega a un pueblo en una isla escocesa, investigando la desaparición de una adolescente. Es recibido con cordialidad y al parecer todos están dispuestos ayudarle, el problema es que nadie conoce a la chica perdida. El policía intuye que mienten y sigue investigando, solo para darse cuenta de que esta en una comunidad extremadamente religiosa y esta religión choca con sus mismas creencias. No les digo más porque quiero que la busquen y la vean.  Actúan el gran Christopher Lee, Edward Woodward, Diane Cilento entre otros más

Nota: Favor de no confundir con el malísimo remake de 2006 protagonizado por Nicolas Cage.

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