Star Wars: The Rise of Skywalker – Se hizo lo que se pudo

Creo que si podemos definir en una emoción el final de esta nueva trilogía, frustrante sería la etiqueta perfecta. Y es que durante los 145 minutos eso es lo que despliega y comunica J.J. Abrams y su equipo de guionistas, en una misión desesperada por tratar de arreglar una narrativa que nunca tuvo trasfondo, ni planeación, ni estructura y en donde cada capítulo cambiaba el rumbo de la historia según el estilo y la ideología del director en turno.

Sin ser un cumplido, el Episodio nueve es el mejor (o mejor dicho “menos peor”) dentro de este suplicio por la simple razón de “querer arreglar las cosas”. Directivamente hablando Abrams imprime un buen ritmo que no deja ningún suspiro (elimina la pretenciosidad de Johnson, evita caer en diálogos o momentos dramáticos y por momentos se siente que hasta se esfuerza por no agregar más personajes a este batidillo sin pies ni cabeza), sin embargo y he aquí la astucia de uno de los cineastas más falsos y truqueros del cine, toda su buena intención es en realidad un acto de magia y distracción para bobos, para justificar que nada de lo que cuenta tiene en realidad un sustento o de nuevo… explicación.

The Rise of Skywalker se construye a partir de querer llenar los agujeros que él mismo Abrams comenzó y que Johnson agrandó (o que tapó para abrir otros más grandes), por eso la historia no avanza y solo se dedica a querer dar una explicación fugaz y sacada de la manga de todos los cabos sueltos, formando un monstruo narrativo de más de una decena de elementos “deus ex machina” que incluso siguen dejando pequeños agujeritos que insisten en destruir la mitología de la trilogía original. Usted ya lo verá, y es que el clonaje, las líneas temporales y familiares jugarán papeles clave en estos “curiosos” giros de tuerca, una mezcla para resanar un muro a punto de venirse abajo, y que se sostiene solo a base de palos, maderos y lodo: “se hizo lo que se pudo” decía el propio Abrams.

Pero ¿Saben que es lo irónico y más triste de este caso? Que tal vez esta nueva idea de antagonismos y redenciones hubieran funcionado desde un principio, con tiempo para su planteamiento, esencia clave de este concepto narrativo “frustrante” y frustrado por una productora que insiste en incluir con calzador elementos que cumplan las cuotas de género, diversidad y minorías. Las cosas no funcionan así, pues dichos recursos deben tener una base lógica en donde descansar para poder crecer, desarrollarse y concluir de manera eficiente, camino del héroe que nunca tuvo esta tríada de escorias.

Por otro lado e independientemente de las contradicciones con “x” o “y” trilogía (ya hasta cansado es hablar de dicho tema), nótese (y aquí viene el chiste más repugnante de esta producción) que Abrams vuelve a copiar para tratar de verle la cara de pendejos a todos(as) (a quien le quede el saco que se lo ponga), un comportamiento usual en él y que ya había hecho con Super 8 (E.T.), Star Trek (donde salió bien librado), El Despertar de la Fuerza (mismo argumento, momentos y personajes de Una Nueva Esperanza) y ahora esta, en donde la mitad del metraje es exactamente igual a The Return of the Jedi (con todo y destruir antenita, flota, halcón milenario, caída del Super Star Destroyer, trono y diálogos del emperador, y un largo etcétera incluidos) ¡No hay decencia chingada madre! Si hasta ewoks salen.

¿Por qué la trilogía original nos enamoró? Por la sencilla razón de que su camino del héroe era coherente; el bien y el mal se encontraban bien definidos y no se necesitaba decenas de giros de tuerca ¡solo un par! bien cimentados, planeados y en los momentos exactos para crear la tensión y el dramatismo necesarios. Rey y compañía no contaron con esto, y por ende se mantuvieron a lo largo de tres películas ajenos a toda empatía (daba igual si se morían), dejando que incluso los personajes originales volvieran… otra vez, para rellenar esos huecos y conexiones emocionales con variadas apariciones, otro truco de Abrams que nadie se esperaba ¡Magazo hijo de puta!

Era de esperarse. El concepto de la fuerza original si bien no es desmantelado es totalmente adaptado a la necesidad de aceptación de una generación sensible, reflejo de todos los momentos forzados e incómodos (por qué ahora todos tienen pareja) de una trilogía que al menos en su tercer capítulo intentó decir: “bueno, esto hubiera estado mejor, pero como no tuvimos tiempo ni se nos ocurrió antes, pues tomen esta conclusión mocha y sin coherencia”, pues aunque la mierda se vista de seda… mierda se queda.

Mejor preocupémonos por Baby Yoda, que ya me lo raptaron (es increíble que una serie tan básica sea infinitamente superior, creando empatía con los personajes de manera inmediata gracias a una buena estructura narrativa en sus personajes, secuencias y diálogos, cosa que en 8 horas esta nueva trilogía nunca fue capaz de encausar).

Y como dice mi estimado @TheSakTaakIn, que la fuerza los acompañe… la verdadera Fuerza

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


4 comentarios

  • “Es una trampa!” Sí, eso. Estas nuevas entregas de Star Wars son una porquería básicamente porque su propósito no es continuar la historia de Star Wars, sino formar la mente de las nuevas generaciones, en base a los nuevos paradigmas de pseudo-feminismo, empoderamiento femenino y destrucción de la familia, planteados en la “bandera” de “yo sola puedo” que lleva la protagonista, con el fin de reducir la población mundial. Sí, es eso y puedo explayarme mucho más al respecto.

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  • ¿Como que ya nos raptaron a Baby Yoda? ¡Querido me quede en el tercer capítulo!

    No he ido a ver el cierre de la trilogía pero no podíamos esperar realmente mucho después del cagadero anterior, es una lástima que una saga tan querida haya ido hacia abajo cada vez (incluida la trilogía pasada).

    Un abrazo

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